Kei Nishikori explica por qué ha decidido retirarse: "Sentía que mis pies pesaban cuando iba a entrenar"

El japonés explica los motivos de su retirada antes de competir en Washington buscando un nivel competitivo que le haga dejar el tenis en paz, con buen sabor de boca y orgulloso de todos sus logros.

Diego Jiménez Rubio | 27 Jul 2026 | 09.25
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Kei Nishikori explica en Washington su decisión de retirarse. Foto: gettyimages
Kei Nishikori explica en Washington su decisión de retirarse. Foto: gettyimages

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Kei Nishikori afronta los últimos meses de su carrera profesional después de anunciar que se retirará al término de la temporada 2026. El japonés, exnúmero 4 del mundo y finalista del US Open, reaparece esta semana en el ATP 500 de Washington y ha explicado cómo la interminable sucesión de lesiones terminó apagando la motivación que le había acompañado durante toda su trayectoria.

Hablar de Kei Nishikori obliga a hacerlo de uno de los mejores jugadores que tuvo la desgracia competitiva de coincidir con el Big 3. Finalista de un Grand Slam y de cuatro Masters 1000, cuartofinalista en los cuatro majors y medallista olímpico, el japonés construyó una carrera extraordinaria sin conseguir uno de esos grandes títulos que su nivel mereció.

A sus 36 años, y después de un último lustro especialmente cruel con su físico, afronta ahora cada torneo con una perspectiva diferente: competir, disfrutar y despedirse del tenis reencontrándose con las sensaciones que las lesiones terminaron arrebatándole.

Nishikori desvela cuándo empezó a pensar seriamente en la retirada

La decisión no surgió de una derrota concreta ni de la imposibilidad absoluta de seguir compitiendo. Fue algo mucho más revelador para alguien que había dedicado prácticamente toda su vida al tenis: dejó de sentir la motivación necesaria para reconstruir una vez más su cuerpo.

"Se me pasó por la cabeza por primera vez después de un torneo el pasado agosto. Tenía dolor en tres o cuatro partes del cuerpo y me di cuenta de que era incapaz de tomar la decisión de volver a ponerme físicamente a punto para luchar otra vez en la pista", explicó Nishikori en declaraciones recogidas por Kyodo News durante el Media Day de Washington.

La frase resume perfectamente el desgaste de sus últimos años. Nishikori se sometió a una operación de la cadera izquierda en enero de 2022 y, cuando consiguió regresar a la competición en junio de 2023, otros problemas físicos fueron sucediéndose. Cada intento de adquirir continuidad parecía desembocar en un nuevo contratiempo.

"Sentía que mis pies pesaban cuando iba a entrenar y a hacer preparación física. Nunca me había ocurrido algo así hasta entonces y fue cuando se me pasó por la cabeza la idea de retirarme", reconoció el japonés, que admite haber atravesado un último año especialmente complicado.

Para un jugador acostumbrado a reconstruirse una y otra vez, comprobar que ya no aparecía automáticamente ese deseo de volver a empezar terminó siendo la señal definitiva.

La extraordinaria carrera de Nishikori estuvo marcada por la sombra del Big 3

El palmarés de Nishikori quizá no permita entender por sí solo la dimensión del jugador que llegó a ser. Su techo en el ranking fue el número 4 del mundo en marzo de 2015, la mejor posición alcanzada por un tenista japonés en categoría masculina durante la Era Open.

Su gran oportunidad llegó unos meses antes. En el US Open 2014, Nishikori eliminó a Novak Djokovic en semifinales y se convirtió en el primer jugador japonés en alcanzar una final individual de Grand Slam. Marin Cilic terminó derrotándolo en el encuentro por el título, frustrando una oportunidad que nunca volvería a presentarse.

Kei Nishikori, expectativas en Washington. Foto: gettyimages

Nueva York fue siempre su gran escenario. Fue el único Grand Slam en el que consiguió franquear la barrera de los cuartos de final, aunque su enorme regularidad le permitió alcanzar esa ronda en los cuatro majors a lo largo de su carrera.

Su asignatura pendiente fueron los Masters 1000. Resulta sorprendente que un jugador de semejante categoría termine su trayectoria sin haber conquistado ninguno, especialmente porque llegó a disputar cuatro finales. En otra época quizá hubiera encontrado el hueco necesario para incorporar alguno de esos grandes trofeos a su palmarés, pero su plenitud coincidió con una generación de una exigencia histórica.

Nishikori fue uno de tantos excelentes jugadores que comprobaron hasta qué punto Federer, Nadal y Djokovic reducían al mínimo las oportunidades de todos los demás. Su talento, velocidad, extraordinaria capacidad para tomar pronto la pelota y uno de los mejores reveses de su generación le permitieron acercarse a ellos, pero no sostener durante suficiente tiempo el nivel necesario para destronarlos en los grandes escenarios.

El US Open 2014 y el bronce de Río, recuerdos imborrables en la vida de Kei Nishikori

Si aquella final de Flushing Meadows constituye el gran "qué hubiera pasado si..." de su trayectoria, hubo otros momentos en los que Nishikori sí consiguió transformar su tenis en éxitos históricos para su país. Uno de los más especiales llegó en los Juegos Olímpicos de Río 2016, donde derrotó a Rafael Nadal para conquistar la medalla de bronce. Japón llevaba 96 años esperando una medalla olímpica en tenis, lo que terminó de convertir a Nishikori en una referencia deportiva nacional.

También fue durante muchos años uno de los jugadores más fiables inmediatamente por detrás de los grandes dominadores. Su capacidad para alcanzar las últimas rondas de torneos importantes fue notable, aunque faltara ese gran título que habría cambiado la percepción histórica de su carrera. Las lesiones terminaron haciendo el resto. Lo que durante su plenitud habían sido interrupciones incómodas se convirtió con el paso de los años en una espiral prácticamente interminable que le impidió recuperar la continuidad imprescindible para volver a instalarse en la élite.

Washington permite a Nishikori volver a disfrutar: "Estoy empezando a querer otra vez al tenis"

Por eso adquiere un significado especial su presencia esta semana en el ATP 500 de Washington 2026. Será su primer torneo desde que anunció a finales de abril que esta temporada sería la última de su carrera y llega después de haber concedido a su cuerpo un periodo de descanso que parece haberle sentado especialmente bien.

"He podido entrenar sin contenerme y cada vez tengo mejores sensaciones", explicó Nishikori. Más importante todavía resulta lo que añadió inmediatamente después: "Es genial sentir que estoy empezando a querer otra vez al tenis a medida que me acerco al final".

Quizá ahí resida el verdadero objetivo de sus últimos torneos. El ranking, los puntos y los resultados han perdido buena parte de la trascendencia que tuvieron durante casi dos décadas. Nishikori busca ahora marcharse en paz con el deporte al que ha dedicado su vida y hacerlo pudiendo competir sin las constantes limitaciones físicas que condicionaron sus últimos años.

Washington será una nueva parada en esa despedida. Ya no existe la obligación de perseguir el top-10, un Masters 1000 o aquella segunda final de Grand Slam que nunca llegó. Cada partido posee ahora un carácter especial porque la cuenta atrás está activada.

Kei Nishikori se irá sin un Grand Slam y sin un Masters 1000, pero reducir su legado a esas ausencias sería profundamente injusto. Fue número 4 mundial, disputó una final del US Open, conquistó una medalla olímpica y se mantuvo durante años entre los pocos jugadores capaces de amenazar a una generación irrepetible. Ahora solo queda comprobar hasta dónde puede llegar en sus últimos torneos y, sobre todo, si consigue despedirse como desea: volviendo a disfrutar del tenis.