La ATP está por confirmar un relevo que todos los analistas, tanto a nivel técnico, como periodístico o aficionado, tratan de vaticinar. Va quedando menos tiempo para que Federer, Nadal y Djokovic prolonguen sus dominios, pero en 2018 lo volvieron a conseguir. Adaptando el calendario y siendo tan buenos como lo han sido siempre, ellos siguen teniendo la llave que abre las puertas más sagradas. Sin embargo, tras ellos, todo está cambiando.
El top-10 es la vara que mide la calidad media, en edad y progresión, del circuito. Con Ferrer, Tsonga, Berdych o Gasquet alejándose de la élite por cuestiones de edad y lesiones, y con Del Potro, Murray y Wawrinka en periodos de lesiones e infortunios, el top-10 ha ido modificándose paulatinamente, con Dimitrov, Raonic, Nishikori y Cilic asentando posiciones. La generación del 90 encontraba su espacio pero no ha terminando siendo la generación definitiva.
Lo que no ha sido paulatino ha sido el cambio que ha sufrido el siguiente vagón. La clase media-alta del circuito ha visto como, aquí sí, ha habido un cambio generacional de gran impacto. De los puestos 11 al 20, el circuito no reconoce a casi nadie de un año a otro. El perfil de los jugadores y la edad de los mismos no ha esperado varios años como pasó con el top-10. Basta con echar un vistazo a los integrantes de dicho estrato con los que hoy lo ocupan:
Integrantes de los puestos 11 al 20, a diciembre de 2017:

La media de edad de los diez jugadores que ocupaban un puesto en dicho 'vagón' fue en 2017 de 29.8 años. Siete de ellos no escalaron posiciones, lo que ha permitido que una pléyade de jóvenes encuentre refugio y recompensa a su progresión. En 2018, todo fue muy diferente:
Integrantes de los puestos 11 al 20 a diciembre de 2018:

Casi seis años menos. La media de edad de este estrato de la clasificación en 2018 bajó hasta los 24.6 años. El cambio recoge una noticia, y es que jugadores muy jóvenes han seguido progresando en lugar de estancarse, caso de Borna Coric, Kyle Edmund, Stefanos Tsitsipas, Marco Cecchinato, Diego Schwartzman, Daniil Medvedev o Karen Khachanov. Cinco de ellos tienen menos de 24 años y sólo uno, Fognini, supera la treintena.
La lectura es que sólo queda el último escalón, el primero visto desde la otra perspectiva, por derrocar. El circuito continúa sin poder desbancar definitivamente a los mejores de la historia, pero el resto de escalones clasificatorios no han esperado más, bien encontrando perfiles experimentados cuya evolución mental y tenística les ha llevado a encontrar en la madurez su 'prime' o bien encontrando la ansiada juventud/precocidad para contrarrestar la tendencia que ha llevado a los 30 años a ser vistos como una era de plenitud. El circuito sí tiene relevo, no así la cima del mismo.

