Seguro que más de uno se sigue preguntando qué le pasa a Stefanos Tsitsipas, intentando encontrar la respuesta de por qué el griego ha dado ese bajón tan grande en tan solo dos-tres años. Es una sombra del que fue, y hoy contra Novak Djokovic fue una sombra del que fue hace solo tres años, y es que no hay que olvidar que el heleno en 2023 estaba jugando finales de Grand Slam.
Para intentar encontrar las respuestas de por qué Tsitsipas ahora está más cerca de salir del Top 100 que de volver al Top 10 y pelear por los grandes títulos hay que meterse de lleno en lo que ha sido la vida de Stefanos en los dos últimos años, una carrera marcada por una pelea constante con su padre, inestabilidad en su vida amorosa y una caída descomunal en el apartado físico.
El tenis de Tsitsipas: un espejismo de lo que fue
Ya entre 2022 y principios de 2023, el revés y el resto de Stefanos empezaba a saltar algunas alarmas de que necesitaba mejoras de manera urgente. Y dos o tres años después, estos golpes no solo no han mejorado, sino que han dado varios pasos atrás. En un tenis como el actual, tener dos puntos tan débiles supone un hándicap demasiado grande como para que el griego pueda competir de tú a tú frente a los de arriba.
Su derecha, la que era su mejor arma, se ha quedado algo estancada por falta de confianza. Es como si todo el castillo de Tsitsipas se hubiera venido abajo afectando incluso a su drive. Si a esto le sumamos problemas en lo físico, con su espalda y su brazo tocados, nos encontramos un tenista que parece otro al que teníamos en el circuito hace un par de temporadas.
Asusta pensar que todavía no tiene ni 28 años, porque la curva descendente de Stefanos es casi más propia de un tenista que cruza la barrera de los 34-35 años, no del que debería entrar en su etapa de mayor madurez tenística y física.
Seguro que más de uno se sigue preguntando:
— José Morón (@jmgmoron) July 1, 2026
¿QUÉ LE PASA A TSITSIPAS?
Para entender cómo es posible que en solo dos-tres años haya pegado este bajón tan grande y que esté muy cerca de abandonar el Top 100 hay que ir bien al fondo de la cuestión.
Su revés y su resto ya venían… pic.twitter.com/QH9AaYjtTV
¿Volverá a parecerse a lo que Tsitsipas fue?
Esa es otra pregunta que se hace mucha gente. Lo cierto es que en un tenis como el actual, donde casi todos son auténticos atletas, bajar un par de niveles en lo físico y tener dos agujeros tan grandes en tu tenis, es casi como una sentencia de muerte.
Los rivales se conocen a la perfección por dónde cojea Stefanos y ese revés sufre los estragos de los golpes rivales una y otra vez. El griego fue hoy un juguete en las manos de un Djokovic que tuvo uno de los partidos más plácidos en un Slam en mucho tiempo.
Da pena pensar que los Nole-Stefanos eran finales de M1000 y Grand Slam hace nada, para ver lo que hemos visto hoy en Wimbledon. En cierta manera, uno solo puede sentir añoranza al recordar a Tsitsipas ganar a Federer o Nadal en un Grand Slam, en esa época donde todos decían que iba a ganar varios grandes. Qué lejos queda todo eso.

