‘Spaguetti racquet’, el arma que causó estragos en Nueva York

Mike Fishbach la utilizó en el US Open de 1977 para lograr sus dos primeras victorias en Grand Slam. Semanas después, la raqueta fue prohibida.

Mike Fishbach con su spaguetti racquet. Fuente: Getty
Mike Fishbach con su spaguetti racquet. Fuente: Getty

Hay historias que merecen la pena ser contadas aún con el paso de los años. Episodios que han pasado inadvertidos con el transcurso del tiempo pero que, en su momento, causaron furor y marcaron un punto de inflexión en la evolución de nuestro deporte. En el tenis muchos son los capítulos que podrían ocuparnos hojas y hojas de divertidas anécdotas, la que hoy rescatamos se dio en el US Open de 1977 y tiene como personaje principal a Mike Fishbach. Sí, sé que no tenéis ni idea de quién fue este hombre, posiblemente porque, en este caso, la auténtica protagonista fue su raqueta.

Mike Fishback, nacido en el Bronx en 1954, empezó a dedicarse profesionalmente al tenis con 21 años siguiendo el camino de los grandes jugadores estadounidenses de la época. Su carrera apenas duró ocho temporadas: consiguió 17 victorias ATP, ganó un título en la categoría de dobles (Kitzbühel 1978), llegó a ser top50 y tuvo como mejor resultado varios cuartos de final en torneos de menor calado. Pero sí tuvo un momento protagonista en el que su fiel compañera, su raqueta, le llevó a a convertirse en el epicentro del circuito. La spaguetti racquet, un arma inédita con la que se ganó el respeto y también alguna que otra enemistad.

¿Qué es la spaguetti racquet? Una raqueta casera de doble encordado diseñada por Werner Fischer y estrenada por Barry Phillips-Moore en los años 60, antes de que el tenis pasara al profesionalismo. Luego en la Era Open nadie la usó… hasta que Fishbach la descubrió. Dicen que sus rivales acababan tirándose de los pelos debido a las ‘cosas locas’ que hacía la bola cuando golpeaba con ella, aunque de ninguna manera mejoraba las virtudes del jugador. Pero sigamos el orden cronológico de la historia. Como decía, Barry Phillips-Moore era el único que había competido con esa raqueta y por nada del mundo compartiría su receta con el resto, de hecho, fue un día en Gstaad donde Fishbach encontró una raqueta similar en una tienda de reliquias e intentó llevársela. El dueño se negó, pero sí le permitió que la observase durante unos minutos. Como si de un genio se tratara, el norteamericano tomó medidas y apuntes en su cabeza y se propuso construir una igual.

Con la ayuda de su hermano Peter, ambos trabajaron durante más de 30 horas para confeccionar la herramienta. Combinaron varios materiales como las cuerdas de nylon, tubos de plástico y cinta adhesiva. Además del doble encordado. Así fue como, estando el 200 del mundo en la clasificación, el de Nueva York se marchó a jugar el US Open con el objetivo de lograr sus primeras victorias en Grand Slam. Tenía 22 años y, aunque él no lo supiera, por delante le esperaba un verano inolvidable. Después de superar la fase previa sin problemas, Fishbach derrotó en primera ronda a Billy Martin (6-1, 7-5) y en segunda ronda a Stan Smith (6-0, 6-2). Sirvan de ejemplo los marcadores para demostrar la inmensa dificultad que conllevaba hacer frente a esa ‘maldita’ raqueta. Tanto fue así que empezó a dar que hablar y alguno incluso emitió sus quejas a los de arriba. En tercera ronda, John Feaver apagaría el incendio (6-2, 4-6, 6-0), pero ya era tarde. Aquel muchacho con su spaguetti racquet ya estaba en boca de todos.

Como en todos los deportes, este tipo de polémicas solo se zanjan cuando un referente alza la mano, por mucho que estemos ante una injusticia evidente. En este caso le tocó a Guillermo Vilas. El argentino disputó semanas después un duelo ante Ilie Nastase, la final del torneo de Aix en Provence. El rumano, que había observado a Fishbach en Nueva York, decidió apuntarse a la moda y apareció con una raqueta igual. Vilas vio morir aquella tarde una racha de 53 victorias consecutivas con su correspondiente enfado. Decía que la bola hacía giros antinaturales y pidió a los altos cargos que tomaran parte en el asunto. Por aquel entonces, la ITF no tenía ninguna regla firme sobre cómo debía ser una raqueta, no había nada que dijera qué era legal y qué no. Pero el llanto de Vilas tuvo respuesta y en el mes de octubre de aquel mismo año la spaguetti racquet fue prohibida.

Después de aquella tercera ronda en el US Open, Mike Fishbach lograría sus mejores meses como profesional gracias a unos cuartos de final en Teherán, Bogotá y Buenos Aires, justo antes de que su spaguetti racquet fuera confiscada. A partir de ahí, el norteamericano volvió a tocar con los pies en el suelo, ya sin su arma secreta. Entre lesiones y tropiezos, la retirada le llegaría en 1982, después de unos años donde apenas registró victorias, echando de menos, seguramente, aquella compañera de viaje que mandaba “huevos volando” –así lo afirmaban sus rivales– al otro lado de la pista. Prohibieron la raqueta, pero la han seguido persiguiendo desde entonces, confesó el de Nueva York en una entrevista hace unos años. Una varita mágica guardada bajo llave que, al menos, él tuvo el placer de disfrutar durante unos meses. Gracias a ella ganó algo más que unos buenos partidos. Se ganó su propia historia.

Comentarios recientes