Podemos estar contentos. Después de un cuadro bastante más fácil de lo normal en este tipo de escenarios, los dos grandes favoritos al título en París estarán este domingo en la Philippe Chatrier peleando por el trono. Un trono que deberá volver a defender un año más Rafael Nadal ante las continuas embestidas de un Dominic Thiem que hace años vistieron de sucesor del balear aquí en Roland Garros. El número 1 del mundo busca la undécima conquista en su tierra prometida y el austriaco quiere subrayar esa estadística que le señala como el único capaz de tumbar al español en arcilla en los dos últimos años. Todos los ingredientes reunidos para vivir otra cita histórica.
Tampoco se pueden quejar, ni Rafael ni Dominic, del camino que han tenido hasta llegar aquí. Más ruido que nueces, que diría el refrán. Nombres como Kei Nishikori o Juan Martín Del Potro parecían tener armas para darles algún que otro dolor de cabeza pero ambos se han mostrado igual de fuertes ante las adversidades. También frente a los pequeños obstáculos como pudieron ser Diego Schwartzman o Marco Cecchinato, sacando adelante su orgullo de top10 para frenar las posibles sorpresas que hubieran dinamitado esta final deseada. Por lo tanto, un set se ha dejado en el camino el tenista de Manacor por los tres que ha cedido el austriaco, poco lastre para pensar que el factor físico puede pasar factura este domingo.

Como siempre, hay que hablar del H2H favorable 6-3 para Nadal. La primera cita que tuvieron juntos fue, precisamente, en Roland Garros. Año 2014, segunda ronda, triunfo sencillito para el balear. En 2015 decidieron no volver a verse las caras pero ya desde 2016, siempre hemos visto al menos un triunfo del austriaco sobre el español. Buenos Aires 2016, Roma 2017 y Madrid 2018. Obviamente, todas sobre tierra batida, las dos últimas en dos sets. La historia en París, siendo al mejor de cinco mangas, cambia de manera importante, sobre todo si pensamos que solamente Novak Djokovic y Robin Soderling consiguieron firmar tal proeza.
Pero no siempre la historia marca la dinámica, a veces la tendencia actual cobra mayor importancia. Los datos dicen que Rafael Nadal solo ha perdido dos partidos en tierra batida en los dos últimos años, ambos ante Dominic Thiem. Sabiendo esta cifra, está claro que da para preocuparse o al menos pensar que la final puede ser peligrosa. Sin embargo, ¿es suficiente como para pensar que el pupilo de Gunter Bresnik y Galo Blanco pueda firmar la gran sorpresa? Un hombre que disputa su primera final de Grand Slam ante un hombre que nunca perdió una final en París, lugar donde acumula diez coronas. La diferencia en el archivo es mayúscula, pero la historia también marca un antes y un después a todas las leyendas.

En definitiva, algún día Rafael Nadal volverá a perder un partido en París. Quizá no sea mañana, seguramente. Quizá no sea en una final, posiblemente. Sin embargo, que los números no nos engañen y nos impidan ver la tremenda amenaza que supone Thiem cada vez que el escenario se viste de polvo de ladrillo. El propio Rafa lo dijo ya hace tiempo: “Este chico algún día será campeón de Roland Garros”. Una afirmación que se cumplirá seguramente, solo hace falta saber la fecha. ¿Se imaginan que sucede mañana? Difícil imaginarlo, pero por si acaso, ya estábamos avisados.

