“Contra Thiem disputé mi mejor partido de la semana”, confesó Rafa Nadal en rueda de prensa después de pasar por encima de su rival una vez más. Esta vez le tocó a Kei Nishikori, en Montecarlo, con el título en juego, pero el español tiene dentro ese gen perfeccionista que le lleva siempre a soñar con que se puede hacer mejor. Él ha sido el primero en demostrárnoslo. Hoy al balear le sirvió con jugar de manear extraordinaria, por decía algo a un histórico de triunfos que quita el sentido. Once coronas en el Principado y camino ya de Barcelona con la intención de volver a juntar los unos y reescribir su propia historia.
“Este es uno de los mejores eventos del calendario sin ninguna duda, gracias a toda la organización que me ha tratado tan bien desde siempre, sin ellos nada de esto sería posible. Felicidades también a Kei por su gran semana, siempre es difícil regresar después de una lesión y es una alegría volver a verle competir al máximo nivel, ha sido un gran trabajo suyo como de su equipo”, celebró el manacorense en la entrega de trofeos, una estancia que conoce mejor que nadie en esta certamen.
“Llevo quince años viniendo a disputar este torneo y cada temporada es igual de especial que la anterior, disfruto de cada momento que paso en estas pistas y en este precioso lugar. Estaré agradecido siempre por la manera en la que siempre me han hecho sentir aquí. Ha sido una gran final, una semana. Es todo fantástico”, afirmó el pupilo de Carlos Moyá, pletórico durante todo el torneo y con una racha a las espaldas de 36 sets ganados de manera consecutiva sobre tierra batida. ¡Y de qué manera!
Por mucho que le veamos sumar victorias en esa pista, solo su cabeza contiene la verdadera emoción de un hito como éste. “Es difícil de explicar lo que se siente en momentos así, estoy muy feliz de haber ganado aquí en Montecarlo, es el primer torneo de la temporada que he sido capaz de terminar. Hoy me he sentido diferente a como me sentí ayer, he jugado mucho mejor y he cambiado un poco mis tácticas a raíz de ese mal comienzo. Pese a todo, he cometido algún que otro error en el comienzo, hasta que he empezado a abrir mucho la pista y variar continuamente la dirección de la bola”, explicaba el español.

“Sé que estas cosas no sucederán por siempre, así que mi intención es seguir jugando con la misma pasión tanto tiempo como pueda”, añadió Nadal a su discurso. “Ver esas imágenes con mis victorias del pasado ha sido muy emocionante, ¡qué viejo soy! (risas) Es increíble pensar en la idea de poner un nuevo título de Montecarlo en mis vitrinas, el número 11. Es realmente algo muy especial”, expresó con un rostro de felicidad como el tantas otras primaveras.
Pero esto no para, la rueda gira, aunque hoy se ha ganado un respiro más que merecido. “Ahora mismo es momento de disfrutar lo conseguido aquí en Montecarlo, a partir de mañana ya pensaremos en los objetivos marcados en Barcelona, donde me espera un cuadro muy difícil. Para mí son las mejores sensaciones posibles para comenzar este gira de tierra batida, ganando una serie de Copa Davis y ganando el título aquí sin ceder un solo set”, concluyó.

