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Rafa Nadal captura su 16º Grand Slam

El español no da opción a Kevin Anderson y levanta el tercer US Open de su carrera. Con 16 Grand Slams, se queda a tres del récord de Roger Federer.

Era una misión casi imposible, tan imposible que ni Tom Cruise hubiera podido ir acabar con el número 1 del mundo. Rafa Nadal cumplió con la expectativa de favorito este domingo ante Kevin Anderson (6-3, 6-3, 6-4) para levantar su tercera corona del US Open y sumar su título 16 de Grand Slam. El español, que nunca llegó a temer por el resultado ni el devenir del encuentro, mostró la misma solidez que lleva reflejando desde el primer día de torneo y secó a un rival que se mantuvo en el encuentro hasta que le funcionó el servicio. El balear, que tomará más distancia todavía con Federer en el ranking, cierra una temporada pletórica en cuanto a majors se refiere con dos coronas y una final. Algunos le quisieron enterrar, hoy saluda desde lo más alto.

Por mucho que quisiéramos disfrazar la velada como una gran final, era evidente que a este Nadal-Anderson le faltaban muchos ingredientes para ser un partido para la historia. Seguramente no era el número 32 del mundo a quien todos esperábamos en el segundo domingo de competición, aunque tampoco se puede negar que Anderson ha sido la mayor amenaza por esa parte baja del cuadro. El tipo más alto (2’03m) de la historia en alcanzar una final de Grand Slam solo podría suponer cierto peligro si su servicio escondía todos los defectos que contemplaban su revés, su movilidad o su juego en la red. Una gran virtud contra varios factores a pulir. Mientras tanto, al otro lado de la red, un animal competitivo que llegaba de fulminar a Juan Martín Del Potro y la moral por las nubes.

Ni medio set aguantó Anderson con su saque bajo llave. Casi 30 minutos tuvieron que pasar para llegar al 3-3 del primer parcial, con el sudafricano sudando sangre en su labor de no perder su baza más fuerte, el saque. Sabía Nadal que si mordía así desde el principio sacaría los fantasmas de su oponente, inevitablemente, afectado anímicamente por una situación que nunca antes había vivido. La cuestión es que cuando Rafa rompió, el marcador cayó por su propio peso. No estaba siendo de todas formas el mejor día (en este caso noche) del de Manacor, obligado a jugar muy atrás y, en ocasiones, viéndose algo atropellado por la derecha de Kevin. Pero la regularidad del español y el escaso porcentaje de fallo fluían a la perfección, agotando la fe tenista de Johannesburgo.


Solo el paso de los minutos y un nuevo 6-3 a favor del pupilo de Toni Nadal y Carlos Moyá fue decantando la balanza hasta dejarla bloqueada a su favor. Rafa había entrado ya en esa fase de inspiración donde parece que juegue con el piloto automático activado. Por si todavía quedaba alguna duda de cómo iba a terminar esto, un quiebre de salida en la tercera manga acabó por enterrar las aspiraciones del sudafricano. Siete partidos, siete victorias y ninguna ante un tenista situado dentro de los 25 primeros del mundo, un dato que nunca antes se había visto en un campeón de Grand Slam. ¿Suerte? Quizá un poco, pero poca culpa puede tener Nadal de que haya sido el único cabeza de serie en hacer sus deberes hasta el día del examen final. Anderson fue aprobando cada prueba hasta llegar septiembre, pero la cita de hoy le quedó grande. Tan grande como la figura de un hombre para el que ya no quedan calificativos.

Final en Australia, título en París y título en Nueva York. Salvando ese tropiezo en Wimbledon ante Muller, el año de Rafa en Grand Slams ha sido maravilloso. Con este tercer US Open, el español acumula ya 16 grandes conquistas y se queda a tres pasitos de igualar los 19 de un tal Roger Federer. Pocos lo hubieran dicho hace un año, pero esta versión del balear se empieza a parecer bastante a la de sus mejores temporada, solo así se puede llegar a pisar la cima de la ATP a los 31 años de edad. Además, Nadal corta por fin una racha de casi cuatro calendarios si levantar un trofeo en pista dura (Doha 2014), un título que representa el quinto de 2017 y que, de manera indirecta, colocará mañana a Pablo Carreño por primera vez en el top10. Esta es la historia de Rafa, un hombre que no solamente hizo de su nombre una leyenda, también se encargó de situar al tenis español en lo más alto de la pirámide.