Fernando Verdasco estará en los octavos de final de Roland Garros 2017. El español pasa por uno de esos momentos en los que conjunta momento físico, mental y tenístico, esa mezcla que le convierte en un tenista con posibilidades para competir con todo. Ante un Cuevas muy afectado por el peos de bola de la zurda del madrileño, Verdasco anuló por completo al jugador uruguayo, dejándole en seis juegos en las tres mangas que duró el encuentro (6-2 6-1 6-3).
En apenas 90 minutos, y con una superioridad táctica aplastante, Fernando Verdasco borró del mapa de Roland Garros al uruguayo Cuevas, de inequívoca capacidad para rendir sobre esta superficie, pues es un auténtico especialista, peor alq ue le cuesta dar pasos adelantes en torneos a cinco sets. La potencia del madrileño, que imprimió un spin demoledor durante todo el partido con su drive fue un problema constante para el sudamericano, muy retrasado al golpear con su revés a una mano.
Fue la gran cuestión táctica del partido. Cuando Verdasco encuentra buenas apoyos y pega dos derechas de cada tres tiros, invirtiéndose o encontrando alturas y ángulos muy abiertos con su derecha, el rival no encuentra manera de defender una pista que se hace muy ancha ante un golpe que lo tiene todo cuando es golpeado por Fernando con tal consistencia. Cuevas, un jugador de toque, se vio sin iniciativa en los intercambios, debilidad que no pudo corregir desde otras opciones.
El uruguayo terminó de ceder toda iniciativa y terreno con su servicio. Con solo un 51% de primeros servicios, en una pista en la que los porcentajes marcan el valor de cada turno al saque, y en una pista tan pequeña como la Pista 3, Verdasco marcó también diferencias al resto, apoyándose en su revés a dos manos y poniendo siempre en pista tanto el primero como el segundo. Sin servicio, y siendo inferior en cada diálogo de revés a derecha, Cuevas claudicó.
La respuesta, además, no llegó, pues Verdasco, muy enfocado durante todo el choque, no abrió ninguna puerta. Concentrado y sin despistes, el madrileño entró siempre a la pelota con firmeza y nunca salió de su plan de juego, que llevó a rajatabla para mandar con su derecha, liftada cuando era cruzada y plana y acelerada cuando la pelota de Cuevas venía corta y podía definir el punto. Un encuentro muy maduro y definitivo de un Verdasco que sueña con los cuartos en París.

