Hay personas nacidas para ser protagonistas, llamadas a hacerse notar por sus éxitos o fracasos pero siendo un actor principal en su profesión. Juan Martín Del Potro es uno de ellos, un talento puro que no entiende de medias tintas. El argentino no está hecho para transitar por el circuito sin pena ni gloria y así se confirmó en su regreso triunfal en 2016. La torre de Tandil batalló con ilusión, sin nada que perder y disfrutando de cada instante, hasta que mostró sus cartas.
Sin embargo, tras su cierre apoteósico de año con la victoria en Copa Davis, Delpo ha entrado en un nuevo paradigma en el que la exigencia ya será mayor, tanto la suya propia como la de los aficionados. Escaramuzas en forma de derrotas con honor han sido lo que ha marcado el camino del argentino en la primera fase del año, pero Juan Martín aspira a mucho más. El reto es mayúsculo: sacar su mejor tenis en una superficie en lo que no ha podido rendir a su máximo nivel con gran continuidad.
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El poderío al servicio del argentino pierde algo de mordiente sobre la arcilla y ha de estructurar más sus puntos para encontrar los golpes ganadores que tanto anhela. Resultará especialmente interesante ver cómo se adapta a largos peloteos con una muñeca que aún parece algo maltrecha, a tenor de la proliferación de reveses cortados ejecutados por Del Potro en los últimos eventos. Si ha logrado descansar y está a su máximo nivel, el tandilense es capaz de hacerlo bien en esta superficie.
Así lo atestigua el hecho de poseer cuatro títulos en su palmarés conseguidos sobre polvo de ladrillo. Fueron Stuttgart y Kitzbühel (2008) y Estoril (en 2011 y 2012). Será en la ciudad lusa donde se estrene este año, como paso previo a los Masters 1000 de Madrid y Roma. En ninguno de estos dos eventos, Juan Martín ha rendido a su mejor nivel históricamente. En la ciudad italiana su mejor resultado son cuartos de final en 2009, mientras que en la urbe madrileña llegó a semifinales en 2009 y 2012.
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Precisamente el pasado año, el Mutua Madrid Open fue un punto de inflexión para el argentino después de su brillante triunfo ante Dominic Thiem, lo que le hizo ver que podía volver a competir contra los mejores. A pesar de caer luego con Jack Sock en una pista exterior y a altas horas de la noche, Del Potro salió muy reforzado de su comparecencia en la ciudad española.
El objetivo es llegar en la mejor forma posible a Roland Garros, torneo que no ha podido disfrutar de la presencia de Juan Martín desde 2012, cuando se presentara en cuartos de final. Allí, fue derrotado por Roger Federer en un memorable encuentro, en el que el suizo remontó una desventaja de dos sets a cero en contra. Aunque su mejor resultado data de 2009 en semifinales, donde el de Basilea también se erigió en su bestia negra al ganarle en cinco mangas.
El debut de Juan Martín Del Potro en esta temporada será ante Yuichi Sugita. El nipón llegará con gran confianza tras su buen rendimiento en el Conde de Godó 2017 y exigirá a Delpo su mejor nivel. El potencial contrincante del argentino en cuartos de final sería David Ferrer, por lo que puede ser una gran oportunidad para que el tandilense llegue lejos a tenor del mal estado de forma del español. La hora de la verdad ha llegado para la torre de Tandil.

