Marcel Granollers no comenzó la temporada mal posicionado en el ranking, el tenista barcelonés dio inicio al año en la trigésimo séptima posición. La pasada campaña consiguió subir casi cincuenta peldaños en el escalafón y, aunque la terminó arrastrando unos problemas físicos que le llevaron a retirarse de su partido contra Stephane Robert en Moscú, todo apuntaba a que podía seguir ese nivel de progresión ya metido en la madurez de su juego.
La temporada la comenzó ya con dudas en Sidney donde solo pudo ganar un partido a Santiago Giraldo. El torneo de la ciudad australiana, donde disputó dos partidos, fue su única preparación de cara a Open de Australia y en Melbourne le eliminó el israelí Dudi Sela. El comienzo de la temporada no fue nada halagüeño y al catalán se le notaba esa falta de rodaje.
Deseando cambiar la dinámica llegó a los torneos de pista dura europeos, en concreto jugó el ATP 250 de Montpellier y el ATP 500 de Rotterdam. Se fue de ambos torneos con las manos vacías ya que en el torneo francés le eliminó Jeremy Chardy y en el holandés Evgeny Donskoy interpretó el papel de verdugo. No encontró amparo en las pistas cubiertas y los Masters 1000 se iban acercando en el calendario sin apenas partidos jugados.
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Antes de hacer las maletas y pisar las pistas americanas, Marcel Granollers llegó dispuesto a cambiar la dinámica en Dubai. Aquí fue donde consiguió su segunda victoria de la temporada, ya a finales de febrero. Granollers se quitó presión ganando en primera ronda a Vesely, pero de nuevo se quedó en la barrera de la segunda ronda donde no pudo superar a Damir Dzumhur.
Las previsiones para Indian Wells no eran las mejores y Granollers hizo una aparición fugaz, dos sets le bastaron a Malek Jaziri para echar del cuadro al español. Las cosas no le salían bien y buscó refugio en el torneo Challenger de Irving donde el año pasado se proclamó campeón. El que iba a ser su refugio se convirtió en la casa del terror y Radu Albot no le dejó pasar del primer partido.
El segundo Masters 1000 de la temporada ya estaba en el calendario y Marcel Granollers solo había conseguido ganar dos partidos en tres meses. El barcelonés hizo una buena actuación en Miami en 2016 donde llegó rodado después de ganar en Irving, pero viendo los antecedentes no se preveía el mismo resultado. Sin apenas preparación y con la presión de reconducir la temporada salió a pista. Borna Coric, que tampoco atravesaba un buen momento, no tuvo miramientos con Granollers y lo apeó de nuevo en primera ronda.
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Con este panorama llegó la polémica de la Copa Davis, Conchita Martínez convocó a Granollers para jugar la eliminatoria contra Serbia, pero éste se borró a última hora alegando que no quería jugar para preparar mejor la gira sobre tierra batida. La decisión era entendible, pero provocó el descontento de muchos cuando perdió en la primera ronda de Marrakech contra el tenista local Amine Ahouda, número 946 en el ranking ATP.
Los golpes seguían llegando y la caída en el ranking del tenista iba aumentando por semanas. En Monte Carlo defendía los cuartos de final del pasado año; la preparación de la gira en polvo de ladrillo no era fructífera y volvió a caer a las primera de cambio contra Paolo Lorenzi. Barcelona, su casa, podía ser su punto de inflexión para volver a recuperar moral y conseguir más victorias, y aunque ganó en primera ronda a Jaziri, en segunda Paire le sacó del cuadro. La última derrota en la primera ronda de Estambul contra Vesely no hace otra cosa más que agravar la profunda crisis en la que se encuentra inmerso Granollers.
El parcial de esta temporada del español está ahora mismo en 3-10, sólo ha ganado tres partidos en cuatro meses de competición, unos números muy pobres para un tenista que quería seguir peleando para colarse en el Top 30. Lejos quedan esas aspiraciones de principio de temporada y en la última actualización del ranking está colocado en septuagésimo puesto. Los torneos de arcilla se van acabando, las semanas pasando y las cosas no van a mejor. El punto de inflexión tiene que llegar ya si Granollers quiere acabar con su “annus horribilis”.

