Nicolás Almagro está pasando por un momento cuanto menos diferente. Sus recientes lesiones y su paternidad han situado al murciano en unos tiempos competitivos muy distintos al de su plenitud. EN una reciente entrevista concedida a Mundo Deportivo, Almagro reflexiona sobre el futuro de las nuevas generaciones, su nueva vida como padre y la necesaria reinvención que demanda el tenis de hoy a los jugadores más veteranos.
Habiéndose despedido del Conde de Godó ante Alexander Zverev, miembro de la nueva gran generación, Almagro también cree que el potencial de dicha generación es enorme. "Están llamados a ser el futuro del tenis, tienen un talento increíble y ojalá que puedan generar esa rivalidad que años atrás se creó con Federer, Nadal, Djokovic y Murray. Ojalá que puedan dar muchas alegrías a los espectadores y los aficionados sigan aumentando. Alcanzar el nivel del 'Big Four' son palabras mayores, pero nunca se sabe. Probablemente estemos ante la mejor época de tenistas de la historia con Federer, Nadal, Djokovic y Murray. Al final, las estadísticas y los récords están ahí para romperse y ojalá que el que lo consiga lo ponga difícil".

Con respecto a su momento, Nico es paciente. "Me encuentro muy tranquilo, intentando recuperar mi nivel después de dos meses sin competir. Soy consciente de que no va a ser fácil, pero mi carácter es competitivo y quiero seguir exprimiendo al máximo lo que me quede. Voy a luchar por ello". Y por supuesto, la paternidad está marcando cada día de su nueva vida.
"El cambio es abismal. Antes era todo o casi todo por y para mí y ahora es todo por y para él. El cambio es importantísimo, pero es algo que me hace especial ilusión. Quiero que se sienta orgulloso de todo, que sea feliz, que disfrute tanto o más que yo disfruto de mi vida y mi carrera. Yo intentaré estar a su lado para que él pueda ser igual o más feliz que yo".
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Esa nueva realidad ha modificado hasta lo que sucede después de los partidos, incluido el estado de ánimo. "Las derrotas al final siempre duelen. Lo que está claro es que ahora afectan un poco menos porque me iré al hotel, le veré, le cogeré y es algo que me hará desconectar. Hay que relativizarlo todo. Estamos aquí para disfrutar, somos unos privilegiados haciendo lo que hacemos y, por tanto, no hay que buscar más allá de eso. En todo lo que puedan mi mujer y mi hijo estarán conmigo en los torneos".
Para llegar a ese momento en el que su hijo pueda verle competir, Nico tendrá que adaptarse a los tiempos. "Al final, la vida es reinventarse o morir. Las nuevas generaciones vienen pegando duro y acortando mucho los puntos. Antes todo era un poco más táctico. Cada año hay que poner algo y, cuando no seamos competitivos, habrá que dar un paso al lado. Estar el 50º del mundo es algo bastante bueno y hay que seguir trabajando para seguir creciendo".

