Diez títulos. Cuántos jugadores los querrían coleccionar a lo largo de toda una carrera. Rafa Nadal los tiene únicamente en un torneo y no uno cualquiera. Montecarlo volvió a vestirle de leyenda tras su victoria ante Albert Ramos y darle por fin esa recompensa a una temporada en la que ya se habían escapado tres finales. El manacorense reflejó felicidad por el triunfo (vía UbiTennis) y un extra de ambición de cara a las próximas paradas del calendario sobre polvo de ladrillo.
“Es increíble, ganar diez veces en un evento tan importante es difícil de describir. Cada año es diferente, pero al mismo tiempo es siempre un momento único tener este trofeo conmigo. Un poco de suerte también, es una combinación de muchas cosas. Me siento afortunado de volver a jugar así después de estos años, me siento bien, estoy feliz”, confesó el que mañana será número 5 del mundo.
“Estoy contento con la forma en que estoy jugando. Siempre hay algo para mejorar, pero sinceramente el servicio y el revés hoy funcionaron bien, la derecha va mejorando cada día. Mi motivación es jugar cada vez mejor, por ahora me veo en un buen nivel”.
Australia, Acapulco, Miami… el título que tanto se esperaba acabó llegando en la primera parada sobre tierra. “Lo importante es sentirse competitivo. Simplemente eso es lo más importante. Si estoy bien y me siento competitivo entonces soy feliz. Me gusta ganar, por supuesto, pero sé que si estoy en varias grandes finales de manera consecutiva, ahí estoy creando las oportunidades para finalmente poder ganar alguna. Hoy fue otra oportunidad después de tres finales perdidas. La gané, tengo buenas sensaciones, yo diría que este título llega en el mejor momento para mí, para darme la confianza después de Miami”, señaló el balear.

Está claro que diez títulos son muy especiales pero hay recuerdos que pueden mucho más que una copa. ”El primero de ellos fue muy especial, mi primer Masters 1000. Es un evento que siempre ha sido especial, desde que era un niño siempre quise jugar en España y Montecarlo, uno de los mejores torneos del mundo. Desde el primer momento en que vine aquí tuve sentimientos positivos, hasta que le gané a Coria en 2005, un partido muy duro hasta el final, incluso la semifinal fue reñida contra Gasquet. A partir de ahí empecé mi bonita relación con Barcelona, Roma y Roland Garros”, recordó el campeón de 14 Grand Slams y 29 Masters 1000.
“El siguiente paso para mí es el Barcelona. Ahora comienza la parte de la temporada que tengo marcada en rojo, pero antes de llegar a Roland Garros hay otros torneos que hay que preparar, todos son importantes. Estoy feliz por hoy, esto me da confianza independientemente de Roland Garros. La próxima semana hay otro torneo, en casa, no puedo esperar. A continuación Madrid. No es fácil pensar en París, todavía hay muchos juegos para jugar”, acertó a decir el español, al que nunca le gustó saltarse etapas.
Aunque claro, todo tan seguido, parece que no de tiempo ni a sentarse a celebrarlo. “Creo que después de todos estos años he aprendido a disfrutar de cada momento. Hoy es un día para disfrutar, mañana hay que empezar a pensar en el próximo evento. En esta etapa de la temporada no hay mucho tiempo, pero me gustan también los días cuando entreno aquí en Montecarlo o Barcelona. Ahora pienso en relajarse esta noche y mañana irme a Barcelona. Hay tiempo para disfrutarlo, no hay tiempo para celebrar. Tal vez después de la temporada de tierra, mi tiempo para relajarse por completo es después de Wimbledon, en ese momento es cuando me voy a descansar a Mallorca”, concluyó.

