No hay golpe más elegante y plástico que el revés a una mano. Todos los jugadores lo admiran pero pocos lo ejecutan, optando por jugar a dos manos en aras de obtener más seguridad y estabilidad para hacer frente a la potencia y velocidad de pelota creciente en el tenis actual. En las escuelas no parece contemplarse la posibilidad de enseñar a los más jóvenes el revés a una mano, pero siempre hay valientes que resisten y ofrecen un plus de belleza al deporte de la raqueta.

Menos de 20 jugadores del top-100 ejecutan el revés a una mano, pero en las semifinales del Open de Australia 2017 habrá tres representantes de este bohemio golpe. Tres románticos que se afanan en demostrar que la elevada velocidad de bola actual no es incompatible con la legitimación de este elegante tiro. Grigor Dimitrov, Roger Federer y Stan Wawrinka son los culpables de hacer que el revés a una mano vuelva a brillar con luz propia en las semifinales de un Grand Slam.
Y es que hay que remontarse la friolera de 10 años para ver una situación como la actual. El Open de Australia 2007 fue el último Grand Slam en el que tres de los cuatro semifinalistas jugaban el revés a una mano. Roger Federer se alzó campeón del torneo después de derrotar a Andy Roddick en la semifinal, mientras que la otra fue disputada por Tommy Haas y Fernando González. Tres estilos diferentes de revés, siendo el del chileno mucho menos incisivo que el del teutón, mientras que la variedad que ostenta Roger con este golpe es enorme y solo se ha visto eclipsada por la habilidad de Nadal para sacarle los colores atacándoselo.

A partir de ese momento, ha habido representación del revés a una mano en la élite. Ejemplos de ello fue Wimbledon 2009, con Federer y Haas o US Open 2013, con Wawrinka y Gasquet. La gran noticia para este golpe es que jóvenes talentos se animan a ejecutarlo, como es el caso de Grigor Dimitrov y Dominic Thiem. Y es que el revés a una mano no solo es belleza, sino que también ayuda notablemente a mejorar el golpe cortado, las dejadas y las voleas, siendo todo mucho más natural y aportando una mayor amalgama de cambios de ritmo y efectos.
"El tenis en los últimos años ha evolucionado mucho a un tipo de jugador muy potente y a un juego muy físico. Parece que caminamos hacia un mismo estilo de juego", alertaba hace unos años Feliciano López en una interesante entrevista concedida a la ATP. "Me hubiera gustado tener un revés a una mano, que me hubiera ayudado a los cortados y la volea", llegó a decir el colombiano Santiago Giraldo, caracterizado por un revés a dos manos muy incisivo.
Hubo un tiempo en que parecía que el revés a una mano podía desaparecer de la élite, pero no solo Dimitrov y Thiem aseguran su permanencia durante años en el circuito, sino también dos de los mejores juniors de los últimos tiempos: Denis Shapovalov y Stefanos Tsitsipas. Ambos se postulan como estrellas de futuro y están ya en el top-250, manteniéndose fieles a su estilo y quemando etapas en su progresión.

El Open de Australia 2017 se ha erigido en una fiesta del revés a una mano, pase lo que pase en las semifinales y final, y esto podría dar un nuevo impulso a un golpe precipitadamente denostado por muchos. También en el siglo XXI se puede ser un gran campeón ejecutando este tiro. ¿Y tú? ¿Por cuál te decantas? ¿Qué futuros le ves al revés a una mano?

