En parte, hay que entender a los periodistas. Después de dos meses parado debido a una lesión grave en la muñeca que le hiciera retirarse de Roland Garros, es normal que las primeras preguntas hacia Rafa Nadal sean acerca del "tema prohibido". Aunque acabe de salir de un brillante encuentro ante Federico Delbonis donde apenas ha cedido tres juegos, la cuestión de las lesiones y los posibles dolores siempre van por delante. Un percance que, de momento, no han lastrado al balear en estos Juegos Olímpicos de Río.
"Está será la última vez que hable de la muñeca. He venido a competir y no a hablar más de la muñeca cada día. La muñeca no está perfecta. Necesita más tiempo y si estoy aquí es porque son los Juegos Olímpicos. Si fuera otro torneo no estaría compitiendo porque no está perfecta. Necesita más tiempo y no me siento al cien por cien. Le daría más tiempo pero los tiempos son los que son", afirmó el número cinco del mundo a EFE.
"Estos Juegos son una ilusión que quería cumplir y aquí estoy compitiendo. He empezado de manera muy buena. Mejor imposible. Estoy feliz por ello, disfrutando de estar en la pista y de competir después de dos meses y del público que me ha dado una gran energía", señaló el balear, quien ocho años después volví a una de sus competiciones favoritas, una en la que nunca ha perdido un partido individual.
El ambiente, eso sí, tiene su aquel. Hoy, por ejemplo, hubo fuertes vientos que hicieron retrasar la jornada, aunque lo que nunca falla es el fervor que le pone el público local presencie el partido que presencie. "Es algo increíble. En Latinoamérica siempre he tenido una sensación increíble con el público. También en Brasil, adonde he venido varias veces. Me ha transmitido una energía grande", subrayó.

