Lucie Safarova fue una de las grandes sorpresas en la pasada edición de Roland Garros. La zurda -que un año atrás estaba en la misma posición que ahora, la 13º del mundo- bajo todo pronóstico se proclamó subcampeona del torneo parisino de 2015 y consiguió el mejor resultado de su carrera deportiva. Llegó a última instancia de un torneo de Grand Slam por única vez en su vida dejando por el camino a gente como Sabine Lisicki (tercera ronda), Maria Sharapova (octavos de final), Garbiñe Muguruza (cuartos) o Ana Ivanovic (semifinales). Fueron las dos mejores semanas de su vida, estuvo cerca de levantar el título pero se topó con Serena Williams.
Tras sus días de éxito en París, y después de meterse por primera vez entre las diez mejores del mundo, Safarova no encontró la regularidad en su tenis, cayó en el ranking, tuvo que lidiar con más presión y acusó molestias físicas y enfermedades. Hoy, un año más tarde, y entre dudas, Safarova ultima detalles antes de Roland Garros, evento en el que tendrá que defender 1.400 puntos.
A mediados del 2015 empezó a desarrollar una infección bacteriana que frustró su temporada de otoño y en última instancia la dejó hospitalizada. A pesar de los contratiempos, se las arregló para clasificarse a la WTA Championship Finals por primera vez en su carrera, donde quedó eliminada en la fase de grupos pero al menos pudo ganar un partido.

Pero su enfermedad persistía y Safarova tuvo que renunciar al Open de Australia en el mes de enero. En febrero, en el torneo de Doha, volvió al circuito e hizo cinco primeras rondas de forma consecutiva. Tuvo que esperar a su sexto torneo, en el mes de abril en Praga, en casa, para ganar un partido. Y no solo se conformó con una victoria sino que se llevó el título. A Safarova le salió todo y se alzó con el trofeo de campeona y cogió un impulso para intentar volver a encontrar la regularidad que le estaba faltando.
Sin embargo, en Madrid y Roma no rindió como se esperaba e hizo segunda ronda en ambos torneos. En el primero se dio de baja por enfermedad y en el segundo cayó ante la japonesa Doi (45º).
“Soy capaz de jugar finales de Gran Slam y espero que algún día vaya a conseguir algún torneo de estos”, dijo la checa el año pasado tras la final en París. "Espero que esto sea sólo el comienzo”.

Y lo fue, pero de las enfermedades, las lesiones y los parones en el circuito. Llegan las dos semanas más importantes de los últimos tiempos y por primera vez en su vida, y tras un año de dudas, sentirá lo que significa defender una final de Grand Slam.

