Andy Murray se convirtió en el primer finalista del Masters 1000 de Roma tras aplastar a Lucas Pouille (6-2, 6-1) en un partido que poco tuvo de emocionante. El británico, que llega de ser subcampeón en Madrid, encadena así su segunda final en torneos de esta categoría, algo que no lograba desde la temporada 2011 (Cincinnati+Shanghai). Veremos si Novak Djokovic vuelve a cruzarse en su camino una semana después.
Demasiado Murray para Pouille

