Iga Swiatek no ha comenzado la gira de hierba de la mejor manera posible. Debut y despedida, historia simple para la polaca en el WTA Bad Homburg 2026. No lo tenía nada sencillo: su primer partido la medía a Emma Navarro, que tras un turbulento inicio de año está encontrando en las últimas semanas la medida de su tenis: la estadounidense mostró mucha sangre fría para rehacerse tras un mal segundo set e hizo valer su mayor rodaje sobre el césped para dejar en blanco a Iga en tierras alemanas (7-5, 2-6, 6-3).
Existían dudas sobre cómo sería la reaparición de Iga: su imagen en los octavos de final de Roland Garros, donde cedió frente a Marta Kostyuk, estuvo muy alejada de la versión dominadora de la polaca en arcilla. Lejos de encontrar su identidad, desposeída de un plan de juego claro con el que poner en dificultades a sus rivales, la centroeuropea vio cómo su brecha se hacía más grande con el pasar del set decisivo, aumentando la incertidumbre de cara a Wimbledon.
¿Nos debemos preocupar con Iga Swiatek?
El panorama al que ahora hará frente a Iga tiene todos los tintes de ser absolutamente demoledor. No en vano, Swiatek afrontará como desafío más inmediato la defensa de los 2,000 puntos del pasado Wimbledon, donde coronó tras firmar una inmaculada final frente a Anisimova. Como precuela de aquel torneo, las sensaciones en Bad Homburg fueron magníficas, viéndose únicamente frenada por Jessica Pegula en la final.
Ahora, la dinámica con la que la polaca llega a Londres es diametralmente opuesta: poca continuidad, falta de patrones en su tenis desde el fondo, un saque que no funciona y apenas ritmo de partidos en el césped, además, claro, de la presión indirecta de esos puntos que defenderá próximamente. Pocas expectativas... lo que quizás sea lo que Iga necesite para resurgir de una vez por todas. Su ranking, desde luego, lo necesitará.

