Wimbledon 2026 se encuentra ya a la vuelta de la esquina y el público ya piensa en verde. Tras la disputa de Halle y Queen's, torneos que han dejado claro que hay una segunda línea en el circuito que viene pisando fuerte y que el efecto rebote tras Roland Garros puede estar muy presente (todos piensan que pueden tener una gran opción de conquistar un Grand Slam, derribando la capa de invencibilidad en Majors de nombres como Jannik Sinner o Novak Djokovic), el abanico de favoritos, si bien encabezado por estos dos nombres, se presenta como más amplio que nunca... y París nos ha enseñado que toca prestar atención, claro, a cada jornada desde el inicio.
Porque la abrumadora primera semana del Grand Slam parisino puede encontrar réplica en los primeros días sobre el césped londinense, cuando la hierba aún se mantiene casi virgen y el manto verde conserva su rapidez. Son días para grandes sacadores, también para restadores ágiles, en definitiva, ocasiones en los que el más listo de la clase puede aprovechar un despiste. Los más grandes se han visto susceptibles históricamente a algunas de sus jornadas... pero querrán demostrar que los favoritismos existen por un motivo y que están más que preparados para confirmar que sus candidaturas son más que firmes.
¿Alguien puede parar a Jannik Sinner y Novak Djokovic en Wimbledon 2026?
De lo que no cabe duda es que serbio e italiano son los grandísimos favoritos al cetro final. En el primer escalón del podio ha de ubicarse un Jannik Sinner que quiere confirmar que lo de Roland Garros fue un mero resbalón, un caso aislado provocado por las condiciones meteorológicas y no por debilidades innatas a su tenis. En Londres no debería tener problemas con casos de calor extremo, y si el sol no se convierte en una variable más, ya sabemos que las posibilidades de Jannik se multiplican.
Al mismo tiempo, Grigor Dimitrov demostró el año pasado que existe una vía por la que ahogar y sofocar al transalpino en hierba, con cortados, bolas bajas y cambios de ritmo: es el campeón defensor del título, pareció masterizar el juego en hierba en las últimas dos rondas, pero quizás el extremo favoritismo de París ha dejado paso, casi por una cuestión natural, a una candidatura más fuerte que la del resto, pero lejos de ser una certeza absoluta. A estas alturas de la película parece casi mentira que Jannik no haya sumado ni un solo Grand Slam en 2026... y Wimbledon, claro, es una opción muy fuerte para cambiar esto.

Quien estará esperándole y querrá aguarle la fiesta, tal como hiciera en Australia, tiene nombre, apellidos y casi 40 años a sus espaldas. Da igual: Novak Djokovic siempre está ahí, esperando agazapado un cuadro benévolo y dos semanas libres de molestias importantes para quemar sus últimos cartuchos. El torneo londinense aparece en el horizonte con una ligera sensación relativa al serbio: puede ser su mejor oportunidad para conquistar el ansiado 25º Grand Slam.
Su mejor superficie, donde puede economizar esfuerzos y acortar puntos; la certeza de que no debe cargar con un doblete Sinner/Alcaraz para lograr la copa, demasiado pesada en 2025; la posibilidad de no medirse a Jannik hasta la final y la sensación de que tanto Jannik no presenta esa aureola de invencibilidad y la segunda línea del circuito aún no está al 100% preparada. Eso sí, estos escenarios son finos: por otro lado, también podría ser vulnerable, ante su falta de ritmo, con un gran sacador en las primeras rondas, dejarse sets y horas tontas de cara a etapas como cuartos o semifinales... y tener ahí frente, quizás, el propio Jannik, un desenlace similar al del año pasado.

Tras Sinner y Djokovic, muchos nombres del circuito masculino amenazan con romper el status quo
Más allá de Jannik y Nole, el ramillete de favoritos al título se amplía, quizás, hasta límites insospechables. La segunda línea del circuito baila a un compás parecido, pero que solo unos pocos podrían interpretar llegado el momento de dar el zarpazo al título: en esa competición, algunos dan pasos a una mayor velocidad y coordinación que otros, sobre todo si hablamos de la hierba. Se erige como tercer favorito un Taylor Fritz que acumula dos finales en esta gira de hierba (Stuttgart y Halle), ya llevó al límite a Carlos Alcaraz en las semifinales del año pasado y tiene una más que probada experiencia en esta superficie, una de esas pocas figuras cercanas al término 'especialista' en pleno Siglo XXI.
Taylor gets revenge 😤
— Tennis TV (@TennisTV) June 19, 2026
Five days after losing to Shelton in Stuttgart, @taylorfritz defeats his fellow American to record a first Top 10 win of 2026! @ATPHalle #TWO26 pic.twitter.com/B5CATHKho1
También es fuerte la candidatura de Ben Shelton: más allá de la decepción del pasado Roland Garros, el norteamericano cumple siempre en los Grand Slams, dejándose vencer únicamente por las grandes raquetas del circuito. La hierba impulsa su servicio hasta límites insospechados y solo un Sinner en estado de gracia le detuvo el año pasado, además de acumular un muy buen bagaje en este 2026 (título en Stuttgart y cuartos de final en Halle). No nos podemos olvidar de Alexander Zverev: Roland Garros puede ser el espaldarazo que le libere en los Grand Slams, si bien Wimbledon no ha sido exactamente la tierra prometida para él (jamás llegó a los cuartos de final en el All England Tennis Club).
Otro que ha firmado buenas actuaciones en Londres ha sido Daniil Medvedev, capaz de presumir de victorias sobre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner bajo el techo de la Catedral, pero que llega en un horroroso estado de forma (si fuese capaz de revertirlo, es alguien a quien nadie querrá en su lado del cuadro). Jóvenes con potencial, buenas maneras y mucha velocidad de bola y rapidez de mano como Jakub Mensik, Jiri Lehecka y Fran Cerúndolo también pueden amenazar siendo grandes tapados, y otros con un tenis más creativo, vistoso y de muy buena muñeca encuentran en el césped el refugio perfecto para hacer sus travesuras (Tommy Paul, Frances Tiafoe). Son nombres que forman parte de una segunda línea que quiere demostrar que hay vida más allá de Sinner y Djokovic, que Wimbledon puede seguir con la tendencia de las sorpresas en el circuito y que no hay nada decidido en la tierra prometida de este deporte.

