Recuperándose estos meses de una doble operación, el tenista francés aprovechó este paréntesis ejerciendo por primera vez de entrenador. Su pupilo, Arthur Rinderknech, no lo hizo nada mal.
Recuperándose estos meses de una doble operación, el tenista francés aprovechó este paréntesis ejerciendo por primera vez de entrenador. Su pupilo, Arthur Rinderknech, no lo hizo nada mal.
Tras ser operado del tendón de Aquiles, el francés de 30 años muestra un discurso optimista y alejado de la retirada: “El placer de jugar es lo que me mueve”.