A todos se nos encogió el corazón el pasado mes de febrero cuando vimos romperse en directo a Lucas Pouille en la final del Challenger 125 de Lille. “Puede que haya sido el último partido de mi carrera…”, llegó a decir en la ceremonia de entrega de trofeos. Seis meses después, podemos decir que la situación ha dejado de ser dramática para convertirse en esperanzadora. El de 31 años, además de ir quemando los plazos a una velocidad notable, se animó estas últimas semanas a debutar en los banquillos como entrenador de Arthur Rinderknech. Una aventura fructífera que le ha permitido seguir vinculado a este deporte desde una nueva posición.
“Arthur vino a verme durante Roland Garros para ver si podía ayudarle y entrenarle. Fue repentino, no me lo esperaba, pero después de pensarlo me motivó mucho. Me dio ganas de ayudarlo, de impulsarle para que fuera todavía más fuerte de lo que ya es”, comenta el ex Nº10 del mundo en AFP, aunque las declaraciones nos la brinda Eurosport. “Así empezamos a trabajar juntos, una colaboración que ha durado hasta Wimbledon, aunque ahora nos sentaremos, haremos balance de lo sucedido y tomaremos una decisión”, reconoce el campeón de cinco títulos ATP.
“La verdad es que no nos conocíamos mucho, solíamos charlar y entrenar juntos, pero no teníamos relación más allá de eso. Conocernos ahora ha sido muy agradable, en Queen’s ya hizo un gran torneo ganando a Ben Shelton y a Reilly Opelka, ademaste tener un buen partido ante Alcaraz, pese a la derrota. Evidentemente, la victoria en Wimbledon contra Zverev ha sido el triunfo que más dio que hablar, estoy muy orgulloso del trabajo que hemos hecho”, resume Pouille, quien se ha visto muy capaz en este nueva faceta de coach.
Tras esta experiencia, la pregunta es si veremos a Lucas haciendo carrera en los banquillos una vez acabe su carrera dentro de la pista. Según sus palabras, todavía es pronto para decirlo, pero los tiros pueden ir por ahí. “Es difícil de decir, veremos las oportunidades que surgen en el momento que detenga mi carrera, también habrá que ver lo que me apetece hacer en ese momento, pero en general es un trabajo que me gusta, me encanta hablar de tenis, realmente me apasiona. Con Arthur (Rinderknech) ha sido una primera experiencia muy interesante, así que me deja una sensación muy buena”, valora con satisfacción.
LA INTENCIÓN ES VOLVER A COMPETIR
El próximo mes de febrero cumplirá 32 años, allí donde se cumplirán los doce meses desde aquella fatídica caída. Sin embargo, la recuperación de su tendón de Aquiles va tan bien que cabe la posibilidad de que el regreso de Pouille pueda adelantarse.
“La rehabilitación está yendo bastante bien, bastante rápido, hace un mes que volví a correr y trotar. Ahora pasará un poco más de tiempo hasta que vuelva a hacer sprints, aceleraciones y cambios de dirección, pero en general la línea es muy positiva, estoy contento. Como me operaron también de la muñeca hace seis semanas, no será hasta septiembre que pueda volver a coger una raqueta. En la muñeca venía arrastrando un problema durante nueve meses, así que por fin lo he solucionado”, concluye el tenista de Grande-Synthe.

