Cuando pensamos en Lucas Pouille, pensamos en 2019 y aquellas semifinales en Melbourne, su llegada al top10 y la ilusión de toda Francia ante la llegada de un firme candidato a liderar a toda una generación. Hasta que llegó la pandemia y aquel sueño se esfumó. El francés, que cumplirá 31 años en febrero, nunca volvió a ser el mismo, aunque en este 2024 por fin hemos vistos brotes verdes. Con un balance de 43-18, el galo ha conseguido terminar la temporada en un ranking prometedor: #101. A mucha gente le sabrá a poco, pero hay que recordar que en las últimas temporadas estuvo navegando más allá del top300.
Gracias a una entrevista con el portal CLAY podemos entender un poco mejor la situación de Pouille. Desde la mala gestión que tuvo del éxito, hasta superar ciertas adicciones durante esta larga travesía, pasando por la experiencia más bonita que ha tenido en este mundo: convertirse en padre. Si además se atreve a abrir el melón de por qué hay tan pocas mujeres entrenando en el circuito ATP, lo justo era rescatar algunas de sus declaraciones en este artículo.
Un nuevo Pouille
“Ahora mismo estoy muy feliz, muy orgulloso de mí mismo. Las sensaciones dentro de la pista son cada vez mejores, creo que si sigo jugando así, semana tras semana, puedo acumular mucha más confianza en mi juego. ¿Volver al top10? Nunca se sabe lo que puede pasar, tampoco sé si volveré a disputar unos cuartos de final de Grand Slam, como hice en Wimbledon y el US Open, o unas semifinales, como hice en el Open de Australia. Lo que sí sé es que daré todo lo que tenga para permanecer el mayor tiempo posible dentro del top100”.
Problemas de alcoholismo en el pasado
“Para mí fue muy importante contar todo aquello […] Es difícil hablar de esos temas cuando eres un atleta, un tenista profesional, se supone que siempre tienes que dar una buena imagen de ti mismo. Siempre quieres mostrar tu mejor versión dentro de la pista, sin enseñar tus emociones y demostrando que eres fuerte, pero la gente tiene que entender que está bien sentirse mal. No pasa nada por volverte débil alguna vez, sentirse triste. Somos seres humanos, es importante hablar de ello para sentirte libre, no hay por qué sentirse culpables o avergonzados por ello”.
Valentía para contar sus adicciones
“La vida en general es un gran tabú, pero noto que los tenistas van mejorando poco a poco en esto. Es curioso porque cada día escuchamos una y otra vez a alguien preguntando ¿Cómo estás?, pero en el 99% de las veces siempre responden lo mismo: ‘Estoy bien’. La realidad es que todo el mundo miente, no puedes estar bien todos los días de tu vida, pero es normal no querer hablar de tus problemas con nadie. Lo bueno es que cada vez más atletas se atreven a hablar de ello, lo cual es importante”.
Su experiencia con Amelie Mauresmo
“No sé por qué es algo tan poco común, a mí nunca me importó si un entrenador es hombre o mujer. Se trata de un asunto de conocimiento y, para mí, Amelie (Mauresmo) era la persona adecuada en ese momento, fue quien trajo algo extra a mi tenis. No me importa el género de las personas de mi equipo, solo busco aquellas que puedan aportarme cosas buenas y energía positiva. Amelie tenía mentalidad ganadora, así que era la entrenadora adecuada”.
¿Necesita el circuito más mujeres entrenando?
“Animaría a todos los jugadores a estar rodeados de las personas adecuadas… y si la persona adecuada es una mujer, entonces que elijan a una mujer, eso es todo. Puedes elegir a un entrenador masculino o un preparador físico y luego ser muy malos, lo mismo que puede sucederte con una mujer. Quizá una mujer pueda ser una gran entrenadora mental, mientras que un hombre puede ser un gran masajista, no lo sé. Para mí hombres y mujeres son iguales, así que mi único consejo para las nuevas generaciones es que se rodeen de las personas adecuadas”.
Un objetivo más allá del tenis
“Hoy veo la vida un poco diferente: mi principal objetivo en la vida es ser un buen padre, un padre perfecto, si es que esto existe. Quiero ser lo más bueno para mi hija, me encantaría que me viera jugar y estuviera orgullosa de mí. Incluso mi enfoque del juego es diferente, la presión que me pongo a mí mismo, soy más distante que antes en cuanto a la importancia de los resultados. Ya no me importa tanto la opinión que la gente tenga de mí, algo que en el pasado tenía mucha relevancia, pero ya no”.

