Rafael Nadal se está aficionando a las remontadas en el ATP 500 de Basilea. El balear, tercer favorito en el torneo suizo, no tuvo un camino fácil a los cuartos de final. En primera ronda resucitó en un encuentro en el que estuvo a dos puntos de perder ante Lukas Rosol y en segunda batalló ante el búlgaro Grigor Dimitrov ganándole en tres ajustados sets. Con sufrimiento, sin un tenis brillante, más bien mediocre, el español tendrá que verse las caras ante un jugador que lo puede poner en aprietos sobre pista dura y bajo techo como es Marin Cilic.
Mallorquín y croata se enfrentaron en tres ocasiones a lo largo de sus carreras y el cara a cara lo tiene ganado Nadal por 2-1. Rafa lo barrió a Cilic por 6-1, 6-3 sobre tierra batida, pero en pista dura el guión cambia. El croata ganó el primer enfrentamiento entre ambos en el año 2009 por idéntico marcador (6-1, 6-3) en China y Nadal se quedó con el segundo sobre superficie dura y fue en el Australian Open de 2011 (6-2, 6-4, 6-3).

Hoy la historia será diferente. Cilic llega a Suiza con una inercia positiva en su tenis y con la confianza alta tras alzarse con el título del ATP 250 de Moscú el pasado fin de semana. En el terreno físico parece no estar sufriendo ni pagando el cansancio por lo que está fresco y motivado por lograr el pase a semifinales. En primera ronda se deshizo de Marco Chiudinelli y en segunda de Teymuraz Gabashvili. Ambos en sets corridos. El croata, si las lesiones no se lo impiden, suele tener un buen tramo final de temporada ya que en pistas duras y bajo techo es cuando más rendimiento le saca a su tenis.
Esta tarde, no antes de las 18:00, Nadal deberá aumentar el nivel de su tenis si no quiere quedarse fuera de las semifinales. Ante un tenista como Cilic no valen las dudas, los fallos ni la consistencia. Rafael quiere volver a estar entre los cuatro mejores de un torneo sobre pista dura y bajo techo luego de dos años de ausencia.

