El no del bicampeón

Tomas Berdych renuncia a la Davis y reflotó la polémica

La negativa del checo a disputar los cuartos de final frente a Japón no vino sola, sino acompañada de planteos al calendario y sistema de juego. Se reaviva la polémica por el calendario y lo inoportuno de algunas fechas. Repasamos las alternativas planteadas para la Copa Davis.

Lo personal

Nadie podrá acusar a Berdych de no jugar por su país, bicampeón en curso con más de 60 partidos disputados entre singles y dobles, el checo ha estado casi siempre a disposición. Pero a poco más de un mes de los cuartos de final, cuando los focos están puestos en la previa de los primeros master 1000 de la temporada, Tomas pateó el tablero renunciando y formulando críticas a la carga que implica el certamen por equipos.

Su decisión corre con ventajas respecto a otros colegas que suelen o solían tener poco apego a la Davis, en principio por ser la figura de las coronaciones en 2012 y 2013 y además por haber participado en la primera serie con triunfo sobre Holanda, lo que da la tranquilidad de la permanencia de República Checa en el grupo mundial en 2015.

Si se siguen los pasos de Berdych podrá observarse que el año pasado no había sumado títulos a nivel personal hasta la obtención de la tradicional ensaladera. Esta temporada el checo ya fue campeón en Rotterdam, finalista en Dubai y acaba de trepar al quinto puesto del ranking mundial. Hay mucho en juego y viajar a Japón tras competir en América para luego trasladarse a Europa e iniciar la gira de tierra batida no parece ser una buena inversión. No habrá entonces lugar alguno para criticar su postura.

Lo estructural

Hasta aquí la carrera del checo, sin embargo la cuestión no quedó allí, porque el bueno de Tomas hizo alusión el día anterior a su renuncia a lo molesto de las fechas de la Davis. Aseguró que en cada año ha perdido ocho semanas, dos por serie, es decir una para competir y la posterior para la recuperación y lanzó la idea que ya había circulado de que no se juegue todos los años sino cada dos, de manera similar a los mundiales de fútbol, aunque en lapsos menos prolongados.

El gran escollo de la propuesta es monetario dado que la Federación Internacional de Tenis (ITF) debería resignar ingresos de patrocinantes si la copa Davis se disputara cada dos años. Allí está por ahora el mayor problema. El segundo tiene que ver con las tradiciones arraigadas y la escasa propensión a las modificaciones. En PDB se mencionó como se descartó de plano la propuesta de Nadal de jugar a tres sets.

Queda claro que cualquier cambio que implique que no se juegue en cada temporada incidiría de modo positivo en los jugadores y en la afición, y habría mayor protagonismo de los tenistas de élite y un crecimiento de la trascendencia y las expectativas frente a un certamen que perdería en regularidad pero ganaría en importancia.

En la actualidad, las cuatro fechas destinadas a la Davis son conflictivas para los tenistas con aspiraciones de llegar a instancias finales en los grandes torneos. Así, la primera semana se juega tras el Australian Open, la segunda después del master 1000 de Miami, las semifinales y repechajes luego del abierto de Estados Unidos y la final como broche de la temporada. La ubicación de las semanas hablan por sí solas.

El problema para los intereses de los tenistas es que los reclamos y protestas aparecen en forma aislada y no como parte de una acción colectiva. Hoy fue Berdych, antes fueron Ferrer y Nadal quienes se quejaron por los calendarios y la copa y mañana vendrán otros. Además, en esta edición, competidores de élite como Federer y Murray, antes esquivos a participar, han apostado por representar a sus países, lo que dificulta la posibilidad de dinamizar movimientos de presión tendientes a lograr cambios.

Mientras tanto, la Copa Davis con semejantes presencias no pierde interés y sigue sumando escalones al de por sí pesado trofeo, en un esquema que prioriza la competencia por sobre las comodidades de los deportistas. En favor de la ITF huelga decir que con coherencia puede sostener que los tenistas se quejan del calendario pero cuando hay millones en danza, muchos de ellos suman competencia como el caso de la flamante International Premier Tennis League (IPTL), justamente en una época reservada en general al descanso.

Por ahora, la emblemática y tradicional Copa Davis seguirá girando por el mundo, año a año en sus cuatro semanas, al menos en el Grupo Mundial. Algún tenista que ya se ha coronado en ella o no protestará por la exigencia a los que son sometidos los jugadores, pero por el momento sin el poder necesario como para revertir el curso de la historia.

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