Con las sensaciones aún latentes por la importancia del título conseguido en Cincinnati, enclave inédito en su palmarés, Rafael Nadal coloca ya la mente en el US Open. A competir entre el 26 de agosto y el 9 de septiembre, el último Grand Slam del año ofrecerá uno de los pocos retos a encarar por el balear tras su retorno a competición: los cinco sets en cemento.
Antes de abordar todo eso, en rueda de prensa posterior al encuentro, en palabras recogidas por France Press y Sports Illustrated, el mallorquín ofreció valoraciones sobre lo conseguido en Ohio, su visión del ranking, expectativas de cara a Nueva York o las sensaciones respecto a su rendimiento sobre pistas duras.
Nadal muerde el trofeo de campeón en el Masters 1000 de Cincinnati
Acecho al número 1 - El cerco sobre el serbio Djokovic es una realidad latente. Antes de Montreal la brecha que separaba al balear del balcánico se estiraba por encima de las 5.000 unidades. Después de Cincinnati, ese margen ha quedado constreñido a poco más de 2.000 puntos. Rafael, si bien no depende de sí mismo, acudirá Flushing Meadows con una posibilidad impensable semanas atrás: recuperar el número 1.
"El ranking está ahí. Jugaba por un montón de puntos esta semana. Estoy en una buena posición".
Balance en gira norteamericana de cemento - Nadal es el único tenista en activo capaz de abordar el doblete Canadá-Cincinnati, una hazaña inédita en la última década. Ninguno de sus contemporáneos llegó jamás a Nueva York con semejante aval de triunfos en cemento. Llega invicto en la superficie (15-0) en 2013.
"Si me preguntas la manera en que uno quiere ir al US Open, te diré que ésta es la manera perfecta de ir al US Open. Pero eso no significa que vaya a jugar bien en Nueva York. Únicamente quiere decir que estuve jugando bien durante estas dos semanas".
Importancia de lo conseguido - el mallorquín no completaba torneos consecutivos de cemento desde finales de la temporada 2011. Anudado a un arquetipo de juego ofensivo, ha logrado ese reto sometiendo a perfiles como Djokovic, Federer, Berdych, Isner o Raonic. Su capacidad para elevar el nivel en cemento limpia el espíritu del balear.
"En pista de tierra no tengo que jugar mi mejor tenis para ganar. Sí debo hacerlo en pista dura. Por eso estoy orgulloso de mis últimas dos semanas. Nunca había hecho nada como esto en toda mi carrera, por lo que fue un momento emocionante por muchas razones distintas. Primero de todo, he ganado un torneo muy importante como es un Masters 1000. Segundo, tras todos los problemas que he tenido, fui capaz de jugar dos semanas seguidas en pista dura al máximo nivel".
El mallorquín, campeón en Indian Wells, Montreal y Cincinnati, llega invicto sobre pista dura a Flushing Meadows
Dificultad de ganar un Masters 1000 - tras una gira ATP de cemento impoluta el balear se disparó en la clasificación histórica. Con 26 títulos en su haber abre una brecha de cuatro cetros con el segundo más laureado (Lendl, 22) y de cinco con el inmediato perseguidor en activo (Federer, 21). Pese al voluminoso palmarés, Rafael destaca la dureza de estos eventos.
"Estos torneos no merecen ser etiquetados como preparación para otros. Los Masters 1000 son de los torneos más importantes de la temporada. Es complicado para mí decir esto porque soy el jugador que más ha ganado (26), pero es muy complicado ganar un Masters 1000. Jugamos desde la primera ronda ante los mejores tenistas del mundo. Jugadores top50. En otro tipo de torneos, puedes tener cuadros benévolos. Aquí, nunca tienes cuadros buenos".
Reto de hilar campeonatos - como indicador del gobierno de la superficie que encarna, el balear selló, si tenemos en cuenta Indian Wells, tres títulos sucesivos sobre pista dura por vez primera en su carrera. El esfuerzo de la última quicena, siendo eventos en semanas consecutivas, tiene un plus de dificultad.
Ganar torneos consecutivos es difícil. Las pistas no son exactamente idénticas. Las condiciones meteorológicas no son iguales. Los rivales llevan tu cuerpo y tu tenis al límite. Es complicado – necesitas estar 100% concentrado durante dos semanas y jugar cada día.
Expectativas para Flushing Meadows - Habiendo quedado atrás Ohio, llega la hora de poner la mente en modo US Open. El mallorquín, que tiene previsto entrenar ya sobre territorio neoyorquino este jueves, acude al último Grand Slam del curso con ilusiones.
"Voy a trabajar duro durante los próximos días para estar listo. Es un buen sentimiento llegar al US Open tras dos victorias en dos torneos muy complicados. Es positivo llegar allí sabiendo que si soy capaz de seguir jugando como lo estoy haciendo, puedo tener la opción de hacer un buen resultado".
Finalmente, palabras para agradecer el calor de los aficionados
"Significa mucho para mí. Toda esa energía positiva que recibo de los aficionados, de gente cercana a mí, a mi equipo o a mi familia. En los momentos bajos, es muy importante notar el cariño de la gente, y eso es algo que sentí de inmediato al volver sobre cualquier pista. Está siendo uno de los años más emotivos de mi carrera, no hay duda".
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