Kei Nishikori, un tenista japonés de 22 años de edad, fue noticia ayer en los Juegos Olímpicos al derrotar al cuarto favorito a las medallas: David Ferrer, siendo incluso capaz de hacerle un rosco (6-0); Nishikori que encarna el futuro global del tenis que pretende la ATP y que ilusiona a un país al que le gusta mucho el tenis pero que no acostumbra a tener muchos jugadores que le representen en el circuito como Japón.
Nishikori no es una sorpresa en el circuito ATP, ya ha dado muchos otros sustos, sin embargo hoy muchos empiezan a conocerle. Es una estrella asiática, de esas que la ATP echa en falta para extender más aún el tenis en aquél prometedor continente (peor es la situación en China, donde casi no hay ni profesionales pese al enorme potencial publicitario que podrían tener, como ocurre en la WTA con Na Li). Kei nació en Shimane, al sur del país nipon, hijo de un ingeniero y de una pianista prontó desarrolló una especial capacidad para los deportes y al intentarlo en varios se enamoró del tenis. A los 14 años le llegó la gran oportunidad de su vida; había de tomar una decisión que podría volcar por completo su futuro y apenas tenía más de una docena de años: Nick Bolletieri, miembro de la Academia de tenis más famosa del mundo ('creadores' de Maria Sharapova), venía a por él consciente de su potencial.

En aquél momento decidió que sí quería dedicarse a este deporte y que valía la pena salir de su casa, sus comodidades y alejarse de su familia por hacerse un hueco en el tenis profesional. Se desplazó a Florida, donde estuvo los primeros meses sin poder articular palabra alguna en inglés. Poco a poco fue aprendiendo y entonces se convirtió en uno de los jugadores referencia del ranking junior, donde llegó a ser top10. En el 2008 fue capaz de derrotar, también, a David Ferrer en el US Open donde alcanzó la cuarta ronda con apenas 17 años, un auténtico éxito que dejaba claro que estábamos ante uno de los mayores talentos futuros de la ATP. Ningún japonés había alcanzado los octavos de final en un torneo de Grand Slam desde 1937; su sueño es llegar a ser el mejor tenista japonés de la historia y alcanzar el número 1 de los rankings.
Con un juego muy equilibrado que se posa sobre su mediana altura (1'78 cm), lo que no le impide tener un buen servicio, destaca con una excelente movilidad y con una enorme facilidad para generar golpes que mezclan a partes iguales potencia y colocación. No tiene un golpe especialmente ganador, pero si hubiera que destacarle uno yo lo haría con el revés cruzado que es sencillamente espectacular cuando juega con confianza, aunque él siempre ha dicho sentir que es su derecha la que domina su juego.

En lo que se refiere superficies desde pequeño siempre destacó en las más lentas como la tierra batida o en pistas duras al aire libre; sin embargo ha tenido resultados muy destacables, practicamente más, en superficies muy rápidas donde su movilidad y capacidad de contraataque se convierte en clave. Demuestra su versatilidad el hecho de que hasta ahora haya llegado a tres finales ATP (ganando sólo una de ellas) y que ninguna de ellas sea sobre la misma superficie (dura, arcilla y carpeta).
Patrocinado por Nissin, Sony y Wowow (tres empresas japonesas), es entrenado por Dante Bottini y en el 2008 fue elegido jugador revelación de la ATP. Es capaz de interrumpir la programación de televisiones japonesas por arrancar un partido suyo, y su final del torneo ATP de Basilea ante Federer fue de las retransmisiones deportivas más vistas en Japón en todo el año 2011; es ya sensación en el país nipón y se espera de él un buen top10 capaz de ilusionar a todo aquél continente y atraerle a la actualidad de la ATP, como ya ha tenido la suerte de ocurrírle al circuito femenino con Na Li, Jie Zheng, Kimiko Date, Ai Sugiyama o Shuai Peng.
Con un potencial increíble que cada día se va descubriendo más, Kei augura el nacimiento definitivo del tenis asiático en el circuito de tenis masculino. Japón se vuelca con él, y pronto podremos ver su verdadero potencial de campeón.


