Alexander Zverev ya tiene el gran título que llevaba años persiguiendo. El alemán conquistó Roland Garros y, apenas unos días después, ha concedido a BILD una gran entrevista tras proclamarse campeón en París. Una conversación en la que repasa las emociones del triunfo, la presión que sintió durante el torneo, su familia, sus problemas físicos y sus grandes objetivos de futuro.
El de Hamburgo reconoce que el camino hasta levantar la Copa de los Mosqueteros no fue sencillo. Admite que la eliminación de Jannik Sinner y Novak Djokovic le generó una presión enorme, habla del papel fundamental que han desempeñado su padre y su equipo y desvela que, lejos de relajarse tras alcanzar su gran meta, mantiene intacta la ilusión por seguir haciendo historia en el circuito.

Zverev desvela el momento más especial tras ganar Roland Garros
"Cuando tuve el trofeo por primera vez en mis manos. Era el momento que llevaba años buscando y esperando. Poder tocarlo por fin fue lo más bonito. Y después poder dárselo a mi padre, a mi madre y a mi hermano. Eso es lo realmente especial.
Tenía claro que lo primero era ir con mi padre. Es con quien más trabajo he hecho. Pero el resto del equipo también ha estado conmigo durante años. Mi preparador físico está a mi lado desde 2014, Sergey Bubka lleva muchos años siendo mi representante y solo el fisioterapeuta es nuevo. Después de dos semanas, tuvo un debut espectacular. Y mi hermano es mi hermano. Mi mejor amigo. Mi abuela también estaba allí. Fue muy bonito".
La fiesta en París y el regalo de su pareja
"Fue increíble. Ya no recuerdo qué pasó, pero fue preciosa. ¡Es broma! Me acuerdo de todo. Todo el mundo estaba de muy buen humor y se volvió un poco loco, como debía ser. Sabía que lo había comprado. Llegó por la noche y volvió a marcharse a la mañana siguiente, así que solo he podido verlo unas horas. Dejamos a Mishka, nuestro otro perro, y a Buba con mi madre. Ella me contó que no habían dormido ni un segundo porque los dos perros, que además son hermanos, estuvieron jugando toda la noche. Se llevan muy bien".
El mensaje de Zverev para las personas con diabetes
"Es una señal para los padres y los niños de ahí fuera de que con diabetes se puede conseguir cualquier cosa. He hablado muchas veces sobre ello, pero ahora lo he demostrado. Hablar es una cosa, enseñarlo es otra. Tengo esta enfermedad y ahora hay alguien a quien pueden mirar y que ha vivido todo esto".
"Quiero seguir jugando otros diez años"
"Disfruto trabajando. Me gusta ir al gimnasio. Si hoy dejara el tenis, seguiría entrenando porque me encanta. Sí, ganar este título era una motivación enorme, pero no era el motivo por el que trabajaba tan duro. Me gusta hacerlo. Si no entreno, no me siento bien. Eso no significa que vaya a ganar Wimbledon dentro de unas semanas, pero desde luego no voy a dejar de trabajar ni de tener ganas de entrenar. Quiero seguir jugando otros diez años. Ya he conseguido el objetivo del Grand Slam y lo único que me falta es ser número uno del mundo. Aunque solo sea durante una semana. Sería bonito. Aunque con la competencia que hay será muy difícil".
La presión de verse favorito en París
"Lo de ir partido a partido y controlar solo lo que dependía de mí me lo repetía a mí mismo. Aunque apagara el móvil y no leyera nada, al final te enteras de que ellos han caído. Eso me puso nervioso. Hubo una noche en la que no pude dormir. De repente era el último de los tres grandes favoritos que seguía en el torneo. Sentí que era mi gran oportunidad para ganar el primer Grand Slam, una oportunidad que podía y quizá debía aprovechar. Fue una semana de muchísimo estrés y presión. En algunos momentos me sentí incómodo, pero lo gestioné muy bien.
Sabes que Alcaraz está lesionado y que Novak apenas ha jugado. Sabes que en los últimos meses has sido el mejor jugador por detrás de Sinner. Eso te pone nervioso. Contra Quentin Halys, en tercera ronda, no jugué bien, pero sobreviví y a partir de ahí sentí que empezaba un nuevo torneo para mí".
Su abuela Natalia, en el palco
"Yo tenía cuatro o cinco años y ella siempre venía desde Sochi a visitarnos. Mi madre daba clases de tenis y nosotros jugábamos al lado. Ella había sido campeona de la URSS. Yo siempre miro a mi padre o a las estadísticas que me enseña mi hermano. Pero después de cada partido mucha gente me hablaba precisamente de eso. Incluso estamos intentando que pueda venir a vivir con nosotros de manera permanente, aunque con un pasaporte ruso no es sencillo, incluso aunque su nieto se llame Alexander Zverev".
Los mensajes de Nadal y Djokovic
"Todavía tengo 1.576 mensajes sin responder. Llevo tres días contestando y aún necesitaré algunos más. Quiero responder a todo el mundo. La más inesperada fue la llamada del canciller federal. Fue un gran honor. No le conozco personalmente. También recibí mensajes muy bonitos, como el de Novak o uno larguísimo de Rafa Nadal que me encantó. Dirk Nowitzki incluso me escribió durante el partido, además de Toni Kroos, Joshua Kimmich o Mats Hummels".
El papel de su padre
"La cuestión del entrenador nunca estuvo sobre la mesa para mí. Mayla me hace feliz, pero eso no significa que vaya a despedir a mi equipo. No soy ese tipo de persona. Cuando todo va bien es maravilloso, pero si tres meses después las cosas no salen, ¿hay que echar a todo el mundo? A veces también hay que asumir la responsabilidad. El año pasado tuve problemas de espalda y edemas óseos debido a un trastorno metabólico. Esa fue la razón por la que jugué con dolor, no podía entrenar correctamente y perdí la forma. Desde Australia hasta Viena estuve muy lejos de mi nivel. En Shanghái empecé a tratar esos problemas y poco a poco me encontré mejor. Por eso volví a jugar bien. Incluso si hubiera tenido a Boris Becker sentado a mi lado, tampoco habría podido hacer milagros con un jugador lesionado".
Sus visitas al doctor Hans-Wilhelm Müller-Wohlfahrt
"En diciembre me puso muchísimas inyecciones. Quizá no fueron 70, pero seguro que unas 60. Gracias a él he podido jugar este año sin dolor. Después del Masters de Roma volví a verle y me puso otras 40. Así que, por supuesto, tiene una parte importante en este título y me ha ayudado muchísimo".
Su hija Mayla, gran aficionada al tenis
"Ella estaba al teléfono y el móvil estaba sobre mi regazo durante la rueda de prensa, donde también estaba el trofeo. Escuchó absolutamente todo. n Acapulco se lo pasó increíble. También estaba el hijo de Sergey Bubka y se pasaban los cambios de lado bailando y divirtiéndose. Cada vez le gusta más este mundo. Tiene muchísimo talento. Si le apetece, por supuesto. Ya juega un poco y además es zurda. Puedo enviarla con mi hermano, que también es zurdo. Aunque él le destrozaría la derecha" (ríe). "En eso no le dejaré trabajar con ella. Ahora vendrá al torneo de Halle".

