En pocas palabras

¿Cómo era el mundo la última vez que ningún miembro del Big 3 estuvo en semifinales de Wimbledon?

Diego Jiménez Rubio | 8 Jul 2026 | 15.27
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Roger Federer, el Big 3 en semifinales de Wimbledon. Foto: gettyimages
Roger Federer, el Big 3 en semifinales de Wimbledon. Foto: gettyimages

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Con la clasificación de Novak Djokovic para las semifinales de Wimbledon 2026, el tenis volvió a confirmar una de las rachas más extraordinarias de la historia del deporte. Han pasado 24 años desde la última vez que el torneo no contó con al menos un integrante del Big 3 entre los cuatro mejores. La última edición en la que ocurrió fue la de 2002, cuando Roger Federer todavía no había conquistado su primer Grand Slam y ni Rafael Nadal ni Novak Djokovic habían debutado siquiera en el circuito profesional.

La magnitud del dato se entiende mejor echando la vista atrás. En 2002 no existían Facebook, YouTube, Twitter, Instagram, WhatsApp ni el iPhone. Netflix ni siquiera era una plataforma de streaming, sino un servicio de alquiler de DVD por correo, y los teléfonos que marcaban tendencia eran modelos como el Nokia 6610, muy lejos de los smartphones actuales.

La edición de Wimbledon 2002 fue la última que no vio en semifinales a Federer, Nadal o Djokovic

En el plano deportivo, Michael Schumacher dominaba la Fórmula 1, Ronaldo Nazário acababa de proclamarse campeón del mundo con Brasil en Corea y Japón y Carlos Alcaraz aún no había nacido. Roger Federer tampoco había levantado ninguno de sus 20 Grand Slams; su primer Wimbledon llegaría apenas un año después, iniciando una era irrepetible.

Desde entonces, Federer, Nadal y Djokovic han monopolizado las semifinales del All England Club, sobreviviendo a varias generaciones de aspirantes y prolongando un dominio que parecía imposible de sostener durante más de dos décadas. Ahora es Djokovic quien mantiene viva esa impresionante secuencia, convertido en el último representante de una generación que cambió para siempre la historia del tenis.

La racha terminará algún día, pero cada edición que pasa adquiere un valor todavía mayor. Veinticuatro años después, el Big 3 sigue dejando su huella en Wimbledon, un torneo que ha sido el escenario perfecto para medir la dimensión de tres carreras irrepetibles y que, gracias al serbio, continúa resistiéndose al paso del tiempo.