Jenson Brooksby será el próximo rival de Jannik Sinner en Wimbledon 2026. El estadounidense alcanzó la tercera ronda con una sólida victoria sobre Ignacio Buse y afronta el próximo duelo ante el número uno del mundo con el máximo respeto, pero también con una confianza inquebrantable en sus posibilidades.
"Será uno de los mayores desafíos que existen ahora mismo en el tenis. Lleva tiempo ganando Grand Slams y los torneos más importantes", reconoció Brooksby sobre Sinner. Sin embargo, dejó claro que eso no altera su mentalidad. "Me encantan este tipo de retos. Nunca dudo de mi capacidad para ganar a cualquier jugador. No hay nada que disfrute más que disputar grandes partidos en las pistas más importantes de un Grand Slam", afirmó.
El estadounidense recordó que ya se enfrentó al italiano en 2021, aunque considera que aquel precedente tiene poco valor. "Los dos hemos cambiado muchísimo como jugadores desde entonces. No saco demasiadas conclusiones de aquel partido. Haré los deberes como con cualquier otro rival e intentaré llegar preparado física y mentalmente para la batalla", explicó.
Jenson Brooksby tiene una carrera plagada de adversidades, pero será un gran peligro para Sinner en Wimbledon 2026
Brooksby también aprovechó la rueda de prensa para reivindicar un camino profesional marcado por las dificultades. "He tenido que superar muchas más cosas que la mayoría de jugadores del circuito. Mi mayor orgullo es haber encontrado siempre la forma de volver cuando mucha gente pensaba que estaba acabado", confesó.
Especialmente duro fue el periodo en el que las lesiones de muñeca le apartaron de las pistas. "Hubo momentos en los que era imposible no sentir que todo estaba cuesta arriba. Pero esa resiliencia para regresar una y otra vez es lo que define mi historia", aseguró.
Ahora, el estadounidense vuelve a sentirse cerca de su mejor nivel y confía en que la hierba siga impulsando su resurgir. "Siempre he sentido que esta superficie se adapta perfectamente a mi juego. Creo que mi mejor tenis todavía está por llegar", concluyó antes de citarse con el mayor reto posible: intentar frenar al vigente campeón de Wimbledon.

