Tommy Paul y la metamorfosis que le convierte en seria amenaza en Wimbledon

Brad Stine, entrenador de Tommy Paul, cuenta cómo han trabajado para que el estadounidense mejore sus prestaciones en hierba y sea candidato a todo.

Diego Jiménez Rubio | 19 Jun 2026 | 09.33
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Tommy Paul, amenaza en Wimbledon. Foto: gettyimages
Tommy Paul, amenaza en Wimbledon. Foto: gettyimages

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Tommy Paul afronta la temporada de hierba y Wimbledon 2026 como uno de los jugadores más peligrosos sobre césped del circuito ATP. El estadounidense, campeón de Queen's en 2024 ha explicado junto a su entrenador, Brad Stine, las claves de una transformación que le ha convertido en una amenaza sobre esta superficie y que alimenta sus aspiraciones de firmar el mejor resultado de su carrera en Wimbledon.

Hace no tanto tiempo, la idea habría parecido extraña incluso para el propio protagonista. Tommy Paul nunca se consideró un especialista sobre hierba y tampoco encajaba en el perfil clásico de jugador estadounidense construido alrededor del servicio y los puntos cortos. Sin embargo, los resultados han terminado construyendo una realidad diferente.

Con un título en Queen's, una final en Eastbourne y una trayectoria cada vez más sólida sobre césped, el norteamericano llega a esta parte de la temporada convencido de que puede competir contra cualquiera. Buena parte de esa evolución tiene un responsable claro: Brad Stine, el entrenador que identificó un potencial enorme sobre hierba cuando ni siquiera el propio jugador era capaz de verlo.

Brad Stine y la transformación de Tommy Paul sobre hierba

La relación entre ambos comenzó en 2019, un momento que Paul sigue considerando uno de los más importantes de toda su carrera. No solo porque incorporó a un entrenador con experiencia al más alto nivel, sino porque también supuso un cambio de mentalidad. Fue el momento en el que decidió asumir un papel mucho más activo en el desarrollo de su carrera y empezó a construir una estructura profesional alrededor de su tenis.

"Cuando empecé a trabajar con Brad fue un momento muy importante de mi carrera porque era la primera vez que invertía en un entrenador y comenzaba a tomar realmente la iniciativa sobre mi carrera", explicó Paul en declaraciones recogidas por ATP. Lo curioso es que Stine vio algo en su tenis que el propio jugador no era capaz de apreciar. Mientras Paul seguía asociando su juego a otras superficies, el técnico estaba convencido de que la hierba podía convertirse en uno de sus mejores escenarios.

Tommy Paul, mejoría en hierba. Foto: gettyimages

"Nunca pensé que sería un jugador de hierba. Curiosamente, él fue una de las personas que me dijo que mi juego iba a encajar muy bien en esta superficie". Aquella idea fue repitiéndose con el paso del tiempo hasta convertirse en una convicción compartida. "Me lo dijo tantas veces que terminé creyéndolo".

La anécdota refleja perfectamente el trabajo que realizan muchos entrenadores de élite. No se trata únicamente de corregir aspectos técnicos o diseñar tácticas para los partidos. También consiste en ayudar al jugador a descubrir facetas de sí mismo que todavía no ha desarrollado completamente. Stine llevaba años convencido de que la movilidad, la coordinación, la capacidad atlética y la sensibilidad de manos de Paul podían convertirle en un jugador tremendamente eficaz sobre césped.

Tommy Paul, capaz de rendir bien en tierra batida y hierba

Uno de los aspectos más interesantes de esta evolución es que rompe algunos de los viejos estereotipos asociados a las superficies. Durante décadas existió la sensación de que los especialistas en tierra batida y los especialistas en hierba pertenecían a categorías completamente diferentes. Sin embargo, el tenis moderno está demostrando que esa frontera es mucho más difusa de lo que parecía.

Tommy Paul representa perfectamente esa tendencia. A pesar de ser estadounidense, probablemente se ha convertido en el jugador de su país que mejor rendimiento ofrece sobre tierra batida. Sus resultados en la superficie durante los últimos años han sido extraordinarios y le han permitido competir de tú a tú con algunos de los mejores especialistas del circuito.

Lejos de perjudicar su rendimiento sobre césped, esas cualidades parecen complementarlo. Algo parecido ocurre con Lorenzo Musetti. El italiano ha demostrado que un tenis basado en la creatividad, la inteligencia táctica, la variedad y la capacidad para interpretar los puntos puede funcionar igual de bien sobre tierra que sobre hierba. Son jugadores que entienden el juego más allá de una superficie concreta.

Paul pertenece claramente a ese grupo. No depende exclusivamente del saque ni de la potencia. Es un jugador capaz de construir puntos, leer situaciones complejas y encontrar soluciones diferentes según las circunstancias del partido. En una época marcada por la homogeneización de las superficies, esas capacidades se han convertido en herramientas enormemente valiosas.

La agresividad que Brad Stine incorporó al juego de Tommy Paul

Aunque la inteligencia táctica siempre formó parte de su tenis, Stine consideró desde el primer momento que Paul necesitaba desarrollar una versión más agresiva de sí mismo para dar el salto definitivo.

"Creo que también transformó un poco mi juego para convertirme en un jugador más agresivo y ha sido una parte muy importante del éxito que he tenido en general".

Esa evolución se aprecia perfectamente cuando se analiza la trayectoria del estadounidense durante las últimas temporadas. Sigue siendo uno de los mejores defensores del circuito y continúa destacando por su velocidad de piernas, pero ahora incorpora con mucha más frecuencia patrones ofensivos que antes apenas utilizaba.

De hecho, el propio Stine considera que todavía existe margen para seguir evolucionando. "Tommy nunca sube a la red lo suficiente para mi gusto". El entrenador reconoce entre risas que se trata de una batalla constante entre ambos. "Siempre quiero que suba más".

La explicación tiene mucho sentido cuando se analiza la naturaleza de la superficie. La hierba premia a quienes son capaces de tomar la iniciativa y acortar los intercambios cuando aparece la oportunidad. Por eso Stine insiste constantemente en la necesidad de incorporar más recursos ofensivos.

"A veces me dice que es difícil subir a la red contra determinados jugadores porque golpean muy profundo y hacen complicado atacar. Mi respuesta siempre es la misma: siempre puedes hacer saque y volea, y siempre puedes subir detrás del segundo servicio". Según explica el técnico, ese tipo de patrones forman parte de la estrategia diseñada específicamente para esta época del año. "Son dos maneras de presionar más a los rivales y de ponerles incómodos sobre hierba. Son aspectos en los que insistimos continuamente durante esta gira".

Wimbledon aparece como una gran oportunidad para Tommy Paul

La temporada de hierba llega además en un momento especialmente favorable para el estadounidense. Después de los problemas físicos que condicionaron esta parte del calendario el año pasado, apenas tiene puntos que defender durante las próximas semanas, una circunstancia que le permite afrontar cada torneo con la sensación de tener mucho más que ganar que perder.

Stine reconoce que le encantaría disponer de más tiempo para explotar las virtudes de su jugador sobre esta superficie. "Ojalá la temporada de hierba durara cuatro semanas más". La razón es sencilla. Paul apenas pudo competir durante la gira previa a Wimbledon el año pasado y eso le deja en una situación muy favorable desde el punto de vista del ranking.

"Prácticamente no tiene puntos que defender. Antes de Wimbledon la temporada pasada ni siquiera pudo disputar los torneos previos sobre hierba. Todo lo que consiga ahora será una ganancia".

Sin embargo, la cuestión va mucho más allá de la clasificación mundial. Para Stine, lo más importante es llegar al All England Club con confianza, ritmo competitivo y la sensación de estar jugando un tenis sólido.

"Antes de Wimbledon quieres disputar tantos partidos como sea posible sobre esta superficie. Ganar encuentros en un torneo como Queen's es fantástico para la confianza".

Quizá esa sea la principal diferencia respecto a años anteriores. Tommy Paul ya no llega a la hierba preguntándose si puede adaptarse a ella. Esa fase quedó atrás hace tiempo. Los resultados han demostrado que posee todas las herramientas necesarias para rendir a gran nivel sobre césped y que su combinación de inteligencia táctica, movilidad y agresividad puede resultar extremadamente eficaz en estas condiciones.

Ahora el desafío es otro. Ya no se trata de demostrar que pertenece a la conversación. Se trata de comprobar hasta dónde puede llegar dentro de ella. Y con Wimbledon cada vez más cerca, tanto Tommy Paul como Brad Stine parecen convencidos de que todavía queda margen para descubrir la mejor versión de un jugador que, contra todo pronóstico, ha terminado encontrando en la hierba una de sus superficies favoritas.