Rafael Jódar dio un paso de gigante en su progresión al vencer en Roland Garros 2026 en uno de esos partidos que diferencian a los buenos tenistas de los verdaderamente aspirantes a todo. A pesar de su inexperiencia, el madrileño superó muchas dificultades en su duelo con James Duckworth y terminó venciendo por 6-1 6-7 (5) 6-4 7-5. Se mete en tercera ronda y se medirá a Basavareddy o Michelsen.
La competencia no hace más que subir y no hay margen para la relajación. Mucho menos en un Grand Slam. Rafael Jódar es plenamente consciente de que, por nivel tenístico, pertenece a un selecto grupo de los más firmes candidatos a luchar por la gloria en cualquier torneo, pero sabe perfectamente que su inexperiencia y la falta de madurez física son una espada de Damocles en un torneo como Roland Garros 2026. Por eso, eludir trampas como la de esta segunda ronda supone un impulso moral exquisito para el de Leganés.
Todo comenzó a pedir de boca. Ya es habitual ver arranques espectaculares por parte del madrileño, desbordando a sus rivales por potencia de golpes y solidez en sus tiros. Así lo hizo ante un Duckworth que parecía desconcertado ante la calidad de golpeo de su rival. En un abrir y cerrar de ojos, el primer set cayó del lado del español, pero un partido de Grand Slam es "molto longo", como diría el mítico Juanito, y sería proceso ponerse el mono de trabajo.
Jódar desaprovechó 15 bolas de break durante el partido, pero su mentalidad fue impecable
Comenzó a hacerse patente una cierta desconfianza en su derecha durante la segunda manga. Aún y así, Jódar se ubicó con 3-2 y saque, pero ahí sufrió una de esas mezcolanzas letales entre relajación, displicencia, bajada de adrenalina y soltura de brazo en su contrincante. Duckworth se encontró con un break y su nivel creció como la espuma a partir de ese momento. Alto porcentaje de servicios, buenas aperturas de pista, brillantez con su derecha y capacidad para hacer perder los nervios a un Jódar que desaprovechaba las oportunidades que se generaba casi por inercia. Se llegó a un tiebreak agónico en el que el australiano fue el merecido ganador.

Saltaban las alarmas, y más después de ver cómo una aparatosa caída en el tramo final del segundo set se veía secundada por la atención del fisio minutos después, ya en el tercer parcial. Las cosas no terminaban de carburar, Rafa cometía demasiados errores con su drive, no soltaba el brazo buscando tiros paralelos y el australiano volaba por la pista, jugando encima de sus posibilidades, por momentos. Llegó a ponerse break arriba James, pero reaccionó con coraje Rafa y, en el décimo juego, tras mucho remar, consiguió dar un golpe de autoridad y ponerse con una ventaja sustancial en el marcador.
Quienes confiaban en un desplome de nivel de James Duckworth en el cuarto set, pronto se dieron cuenta de que no sería así. Mantuvo la cara al partido el australiano, elevando sus prestaciones cada vez que el madrileño se granjeaba oportunidades de rotura. Lo más importante para los interesante de Rafa era su consistencia al servicio, habiendo recuperado algo de frescura física y mental. Siguió empujando en busca del anhelado break Rafael Jódar, y lo encontró en el duodécimo juego, con varios errores del australiano que materializaron el triunfo final de un jugador aspirante a todo en Roland Garros 2026.

