Wimbledon ya ha dejado una de sus estampas más esperadas fuera de la pista. Jannik Sinner y Linda Noskova protagonizaron el tradicional baile de los campeones durante la cena de gala con la que el torneo británico pone el broche final a cada edición. Un momento que, año tras año, mezcla elegancia, simbolismo y una buena dosis de timidez por parte de los protagonistas.
El vídeo del baile, compartido tras la celebración, muestra a ambos campeones siguiendo la tradición de ofrecer una breve coreografía de apenas unos segundos ante los asistentes al evento. Como suele ocurrir, ninguno de los dos escondió cierta incomodidad en una disciplina muy diferente a la que les ha llevado al éxito sobre la hierba londinense.
En esta ocasión fue Sinner quien intentó llevar ligeramente la iniciativa durante el baile, marcando con algo más de decisión los pasos y tratando de hacer más fluido un momento que siempre resulta tan protocolario como espontáneo. Noskova respondió con una sonrisa permanente, aunque ninguno de los dos demostró grandes dotes para el baile, algo que terminó convirtiendo la escena en un instante simpático y muy celebrado por los aficionados.
Así fue el baile campeones entre Jannik Sinner y Linda Noskova
La tradición del baile de los campeones forma parte de la historia de Wimbledon y supone el último acto oficial antes de despedir una nueva edición del Grand Slam más prestigioso del calendario. Más allá de los títulos, ofrece una imagen diferente de los vencedores, lejos de la tensión de la competición y en un ambiente mucho más relajado.
To nejkrásnější na konec! 😍
— CANAL+ Sport CZ/SK (@CANALSportCZ) July 13, 2026
Linda Nosková a Jannik Sinner! 🏆 pic.twitter.com/iWpPLPyM9U
Para Sinner, la velada tuvo un significado especial al celebrar el quinto Grand Slam de su carrera, confirmando su dominio en el circuito masculino. Noskova, por su parte, vivió una noche inolvidable al festejar el primer grande de su trayectoria, un triunfo que ya forma parte de la historia del tenis y que culminó con un baile que, pese a la timidez, volvió a cumplir con una de las tradiciones más emblemáticas de Wimbledon.

