Rafa Jódar debutó con victoria en el ATP Roma 2026 superando en sets corridos (7-6, 6-4) a un Nuno Borges que le planteó serios problemas en el primer asalto. No fue su mejor actuación, pero supo ir de menos a más hasta cumplir con el trabajo.
Aunque lleve solo cinco meses en el circuito profesional, la sensación con Rafa Jódar es que ya camina por el tour como un veterano, pero no es así. Este viernes se la planteaba al madrileño un triple examen: torneo que nunca había disputado, rival que nunca había enfrentado y un turno tempranero donde no todos quieren jugar. Seguro que alguno de estos factores acabó interrumpiendo la tranquilidad del español porque bueno, lo que se dice bueno, no fue el primer set. ¡Y eso que lo ganó! Pero hasta llegar a ese punto pasaron muchas cosas.
Por ejemplo, un break en contra después de haber sido él quien primero gozó de las oportunidades para romper el saque del portugués. Un par de juegos muy sufridos para forzar el tiebreak, confirmando que lo de madrugar para jugar a las 11:00 implica que el cuerpo tarda un rato más en carburar. Una vez se llegó al desempate, ocurrió algo increíble: Rafa Jódar cabreado. Dos puntos entregados seguidos del portugués sacaron la rabia del tenista de Leganés, que acabó rompiendo su propia burbuja con un grito fuera de lugar hacia su box. Sinceramente, bienvenidos sean estos momentos, nadie puede estar guardando todo el tiempo sus emociones.
Ese fuego externo le dio algo de tranquilidad a Rafa, que terminaría domando el tiebreak y demostrando que también sabe manejar la situación cuando sale un día nublado. En este caso, nublado de verdad, lo cual hacía que la bola fuera un poco más lenta. Al otro lado estaba Borges, cuajando un encuentro muy formal, siendo superior en numerosos juegos, pero falto de armas cuando el español apretaba el acelerador. Una película que ya hemos visto estas últimas semanas tanto en Marrakech, Barcelona, como en Madrid. Si Jódar está suelto, si le pega como sabe, es complicado robarle la iniciativa.
Un segundo set más tranquilo
Con una hora de partido encima y la primera manga bien atada, lo normal era que Jódar se quitase algo de presión de encima y empezara a jugar un poco más suelto. Se notó con el servicio, con la derecha y también con la actitud, con esa valentía que siempre propone desde el resto para ahogar al adversario desde la primera bola que toca. Una vez llegó esa fluidez a su raqueta, ese ritmo que inevitablemente te empuja hacia delante, el público italiano encontró ante sus ojos aquello que habían venido a ver, un fenómeno de 19 años que participa por primera vez en Roma siendo cabeza de serie.

Lo peleó Nuno como pudo, aferrándose a ciertos juegos que hubieran supuesto el punto y final, pero el portugués se mantuvo erguido hasta que si rival tomó las responsabilidades pertinentes. Con el break obtenido en el primer juego del segundo set fue suficiente para navegar un poco más confiado, protegiendo esa mínima ventaja hasta llegar a la última curva, donde los grandes campeones nunca tiemblan. Muy buena victoria de Jódar, sobre todo por cómo supo dejar atrás el cansancio acumulado de estas semanas para regalarse una nueva oportunidad.

