Brancaccio sale del infierno: “Lo vi todo negro, perdí la ilusión, estaba vacío”

El italiano conquista el Challenger de Menorca después de pasar tres temporadas enfrentado consigo mismo: “Me planteé seriamente dejar de jugar al tenis”.

Fernando Murciego | 5 Apr 2026 | 20.30
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Brancaccio sale del infierno: “Lo vi todo negro, perdí la ilusión, estaba vacío”. Fuente: Punto de Break
Brancaccio sale del infierno: “Lo vi todo negro, perdí la ilusión, estaba vacío”. Fuente: Punto de Break

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La segunda edición del Open Menorca finalizó este domingo con el título en las manos de Raúl Brancaccio, un hombre que ha tenido que pasar por su purgatorio particular para reencontrar de nuevo la brújula dentro de la pista.

Entre dejar el tenis profesional y ganar el título más importante de tu carrera no hay tanta diferencia. Un día puedes estar planeando la primera opción y meses después, en un giro radical de los acontecimientos, te ves cumpliendo la segunda premisa. Bien lo sabe Raúl Brancaccio (Torre del Greco, 1997) después de haber dejado atrás la etapa más sombría de su carrera, deambulando por el circuito sin un objetivo claro y mentalmente consumido. Parecía el final, pero el italiano se aferró a aquellas personas que todavía confíaban en él para despertar de aquella pesadilla.

Esta mañana, mientras levantaba en el Open Menorca 2026 su tercer Challenger como tenista profesional, la mirada de Brancaccio tenía un brillo especial. Era la emoción del superviviente, del que llegó a dudar del mismísimo sentido de la vida, resucitado en esta Semana Santa para volver a morder dentro de la cacha como en los viejos tiempos. Punto de Break acude a la llamada de un chaval excepcional que no se ruboriza a la hora de mostrar los sentimientos que han venido atormentándole estos últimos años.

Qué bien cuando sale una semana así, ¿no?

Uno intenta que salgan más semanas así durante el año, pero es difícil. La semana pasada tuve un punto de inflexión con mi equipo, tuvimos una charla bastante larga donde hablamos muy seriamente. Vine aquí con el chip cambiado, me veía muy preparado, aunque en primera ronda me tocó con Sebastian Ofner, un partido durísimo. Tuve suerte de que hiciera mucho viento, eso me daba más oportunidades que en un día normal, así que sacar adelante ese encuentro me dio mucha confianza para lo que vendría después.

¿Qué temas hablaste con tu equipo?

Básicamente, que si quiero que salgan las cosas, tenía que cambiar la mentalidad, volver a creer en mí. Había perdido la confianza, la ilusión, arrastraba años malos mentalmente… hasta que en febrero volví a jugar otra final Challenger y ahí parecía que empezaban a cambiar las cosas. Sin embargo, perder esa final me provocó otro bajonazo porque las cosas no terminaban de salir como yo quería. La semana pasada perdí un partido sin luchar, con actitud muy mala, de ahí la conversación que tuve con mi equipo. Me he dado cuenta que todavía estoy a tiempo de enderezar el rumbo, pero se necesita mucho trabajo para llevarlo a cabo. Estaba convencido de que alguna semana tendría premio, aunque quizá no esperaba que fuera a llegar tan pronto.

Raúl Brancaccio saluda al público del Open Menorca. Fuente: Open Menorca

 

En cuanto te has puesto firme, aquí tienes el resultado. ¿Hasta qué punto sales reforzado de Menorca?

Nunca había dejado de creer del todo, sé que puedo jugar bien al tenis, pero el tenis no es solo pegarle a la bola, hay un trabajo detrás mentalmente que te exige estar bien. Ahí es donde tuve muchos altibajos, cada semana me costaba la vida darle la vuelta, me había ido mucho de ranking y perdía siempre en el tercer set. En esos momentos solo veía lo negativo, pero aquí quería cambiar mi perspectiva. Al final mira, entré como Alternate y fíjate cómo he terminado. Hay que estar ahí cada semana hasta que te toque a ti.

En G Tennis sabían perfectamente el mensaje que te lanzaban.

Le debo mucho a todo el equipo: Dani Gimeno, Sergio Gallego, Marcos Esparcia… sobre todo ellos tres. En diciembre volví a la Academia y tuvimos una charla muy importante, una charla de hombres donde dejamos claras las cosas. Ellos veían que había perdido la ilusión, pero siempre creyeron en mí, estaban convencidos de que llegarían resultados como este.

¿Llegaste a tocar fondo en esos años oscuros?

Sí, totalmente. Me planteé dejar el tenis, veía que ya no tenía esa llama dentro de mí, lo pasé bastante mal. En estos tres años hubo bastantes cambios, tuve que dejarlo con ‘Chapi’ Ferrer y eso me dejó muy tocado, el entrenador con el que me había formado. Entré en una fase donde no dejaba que la gente me ayudase, hasta que encontré a este nuevo equipo que siempre ha creído en mí. Ellos me han permitido tener una nueva chance de volver a disfrutar a tenis, incluso más que cuando estaba #120 y jugaba todos los torneos por arriba. En ese momento no lo disfruté nada, fue el peor momento de mi carrera a pesar de estar tocando algo con lo que había soñado. Ahora mi objetivo es volver a estar ahí pero disfrutando del proceso, no importa si me lleva 2-3 años hasta conseguirlo.

¿Cómo es perder la ilusión por lo que uno hace?

Es una sensación extraña porque has invertido toda tu vida en el tenis, pero hay momentos donde lo ves todo negro, momentos de vacío, donde no te apetece levantarte por la mañana y odias tu trabajo. Al final somos unos afortunados por estar jugando a lo que nos gusta, pero el tenis te pone al límite cada semana. La gente solo ve el partido, pero detrás del partido hay mil factores más.

En mi caso, llegó un punto donde perdí la ilusión por entrenar, iba a jugar los torneos sin ningún planteamiento, aunque era consciente de que así no iban a llegar los resultados […] Tras hablar con mi familia, llegué a la conclusión que no quería retirarme del tenis con esa sensación, necesitaba volver a darlo todo y regalarme esa oportunidad. Siempre me gustó dejarme la vida en cada entrenamiento, aunque luego me frustraba viendo que no podía competir tan bien como entrenaba. Son muy pocas semanas las que te sientes realmente bien jugando a tenis.

La celebración de Raúl Brancaccio tras ganar en Menorca. Fuente: Open Menorca

 

Y esta es una de ellas, aunque físicamente estabas tocado.

La fisio de ATP ha hecho un gran trabajo conmigo. Ayer estuve tratándome hasta última hora, haciendo todo lo posible para hoy notar menos dolor, ya que desde cuartos de final arrastraba un dolor en la lumbar. Esta mañana casi ni calenté, salí del fisio directo a la pista. Me traté con cremas, tomé pastillas contra el dolor, pero era una final y había que entregarlo todo, lo último que quería era quedarme con la espina. El primer set me vi muy bien, pero luego bajé un poquito. Intenté esconder cualquier mal gesto, estando tranquilo y ahorrando energías.

En el speech de campeón te has emocionado hablando de tu novia, ¿qué papel ha jugado en esta reconstrucción?

Llevamos siete años juntos y siempre ha sido la primera persona en confiar en mí. Ha vivido conmigo estas malas temporadas, conoce todo por lo que he pasado, siempre intentó levantarme el ánimo para seguir entrenando, compitiendo, empujándome hasta que llegara una semana como esta. Ha sido mi pilar fundamental en todo este viaje, transmitiéndome tranquilidad y confianza a diario. A nivel técnico todavía no llega, pero mentalmente me ha ayudado a pelear cada día hasta llegar a la meta.

Es tu tercer título Challenger, aunque entiendo que sabe muy distinto a los otros dos.

Totalmente, los otros que gané me vinieron estando abajo, después de hacer un trabajo muy bueno, pero fueron más inesperados. Este título, en este momento, llega después de tres años muy complicados donde había perdido la confianza en mí mismo, jamás pensé que podría volver a ganar otro título. Además un Challenger 100, con varios tenistas del top100 en el cuadro, por todo eso hace que este sea el título más importante de mi carrera. Ojalá me de un plus de cara al futuro para que pueda disfrutar del camino.

Está el circuito más duro que nunca ahora mismo, ¿te ves preparado?

Todo el mundo entrena duro, todos quieren ganar el torneo, cada uno con su historia y sus sueños. Yo me veo con el hambre que tenía antes, pero con más madurez, más consciente de todo lo que he pasado estos años. Ya no soy ningún crío, ahora selecciono mejor las cosas, ahora lo que toca es no relajarse y seguir apretando cada semana, en este circuito no se puede parar. Ganar esta semana supone cumplir un sueño, pero ahora es momento de recuperar los sueños que tenía de antes, la meta es volver a verme dentro de los Grand Slam. El tiempo en el circuito pasa muy rápido y quiero disfrutar al máximo de los años que me queden.

Raúl Brancaccio posa con su novia y con su tercer título Challenger. Fuente: Open Menorca

 

Mañana sales #255 del ranking ATP, ¿te da para jugar la Qualy de Roland Garros?

No me da, tendría que estar 220 para asegurarlo, 230 estaría al límite. Lo bueno es que en los próximos dos meses creo que defiendo 5 puntos, así que ahora es cuando tengo que apretar, apenas perderé ranking porque no defiendo nada. Es momento de empujar y acumular varias semanas como esta para estar otra vez en las Qualys de los Grand Slam.

La última: ¿paella en Menorca para celebrarlo o mejor asegurar y comerla mañana en casa?

Yo creo que prefiero asegurar y comérmela en Valencia, esta misma noche vuelvo y ya dormiré en casa. Mañana hablaré con mi equipo y, según como esté físicamente, estudiaremos si vamos o no a jugar el Challenger 125 de Monza, donde debutaría el martes. Tengo ganas de aprovechar el momento, es un torneo muy grande, ya habrá tiempo luego de parar alguna semana. Pero sí, la paella siempre mejor en Valencia.