El duelo entre Novak Djokovic y Jack Draper prometía ser uno de los grandes partidos del torneo, pero lo que ocurrió sobre la pista central del Indian Wells Tennis Garden superó incluso las expectativas. El británico se impuso por 4-6, 6-4 y 7-6(5) tras un auténtico thriller de más de dos horas y media que se decidió por mínimos detalles en el tie-break del tercer set.
El vigente campeón del torneo demostró carácter para sobrevivir a uno de los mayores desafíos posibles en el circuito. Draper resistió a la experiencia y al aura competitiva de Djokovic en un partido que ya se coloca entre los mejores de lo que llevamos de temporada.

Djokovic golpea primero
El partido comenzó con cierta calma, como si ambos jugadores estuvieran midiendo fuerzas antes de la tormenta. Los primeros juegos fueron muy rápidos y dominados por los sacadores, con puntos cortos y pocos intercambios largos. Durante gran parte del set, ninguno de los dos concedió oportunidades al resto.
Todo cambió cuando el set entró en su fase decisiva. Con 4-5 en el marcador, Draper acusó la presión del momento ante un rival que domina como pocos este tipo de situaciones. Djokovic aprovechó sus primeras bolas de break y logró el primer quiebre del partido justo cuando más dolía al británico. Un break que le permitió cerrar el set y poner el 6-4 en el marcador en una muestra más de la capacidad del serbio para golpear en los momentos clave.
Draper responde con garra
Lejos de venirse abajo, Draper reaccionó de inmediato. El británico rompió el servicio de Djokovic en el primer juego del segundo set, algo que le llenó de confianza y le hizo creer de nuevo en sus posibilidades. Sin embargo, el serbio volvió a demostrar su competitividad recuperando terreno en el ecuador del set. Djokovic logró el break para igualar el marcador y posteriormente colocarse 4-3, mientras empezaban a aparecer algunos signos de desgaste físico tras los duros partidos a tres sets que había disputado en rondas anteriores.

Cuando peor pintaban las cosas para Draper, emergió su mejor versión. Su potente derecha y un servicio muy sólido volvieron a marcar diferencias. El británico igualó el marcador y consiguió un nuevo break para situarse 5-4 y saque. Como era de esperar, no fue sencillo cerrarlo. Tuvo que salvar una bola de break antes de sellar el set a la tercera oportunidad, llevando el partido al tercer y definitivo parcial.
Un cierre genial para un partido memorable
El tercer set dejó claro desde el principio que el factor físico sería determinante. El primer juego fue una batalla en sí mismo y regaló uno de los mejores puntos del año, con un intercambio larguísimo que Djokovic terminó ganando al borde del agotamiento. Draper parecía algo más entero físicamente y consiguió un break en el tercer juego para ponerse 2-1 y servicio, una ventaja que podía resultar decisiva.
Pero Djokovic no se rinde nunca. Con más coraje que energía, el serbio se aferró al partido y acabó encontrando su oportunidad. Cuando Draper sacaba para ganar con 5-4, la presión y la presencia de Djokovic al otro lado de la red pesaron demasiado. Tres errores no forzados del británico devolvieron el break al serbio y empujaron el desenlace hacia un tie-break final.
Un colofón a la altura del espectáculo vivido durante todo el encuentro. En ese desempate definitivo Draper fue más sólido y terminó imponiéndose por 7-5, cerrando uno de los partidos más vibrantes de la temporada.

La defensa del título del británico sigue viva y se medirá mañana mismo a Daniil Medvedev por un puesto en semifinales. Djokovic, por su parte, se despide de Indian Wells con todos los honores en un partido que quedará como uno de los grandes recuerdos del torneo y que, quién sabe, podría haber sido una más que digna última aparición en el desierto californiano.

