Así vivimos el torneo de Rotterdam desde dentro

Narramos los días de grandes emociones vividos en el ATP Rotterdam 2026, donde pudimos vivir la experiencia de estar acreditados como prensa.

Diego Jiménez Rubio | 16 Feb 2026 | 10.50
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Torneo de Rotterdam 2026. Foto: Diego Jiménez
Torneo de Rotterdam 2026. Foto: Diego Jiménez

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La vida son los días y es preciso aprovecharla al máximo haciendo lo que nos apasiona. Con esa mentalidad procedí a solicitar hace semanas una acreditación como prensa para viajar al ATP Rotterdam 2026. Te cuento al detalle las particularidades del evento neerlandés y las experiencia vividas durante unos días frenéticos.

Muchos aficionados se preguntarán cómo es vivir un torneo estando acreditado como prensa. Este privilegio, que en ocasiones damos por hecho, suscita una enorme curiosidad en los amantes de este deporte y merece la pena intentar transmitir lo vivido a través de estas líneas, apenas unas horas después de aterrizar del periplo por Países Bajos. Punto de Break está representado en cada torneo importante que se disputa en España, pero no es tan habitual acudir al extranjero para cubrir un torneo como el ATP 500 Rotterdam 2026, en el que se experimentaron situaciones apasionantes.

Con la pulcritud y fiabilidad habituales en el país neerlandés, el proceso de acreditación es limpio y eficaz. Confirmación vía e-mail sin necesidad de aportar nada especial, recogida instantánea en las instalaciones del torneo, un modernísimo y gigante pabellón, el Ahoy Arena, dotado de todo tipo de infraestructuras de ocio, restauración y tiendas vinculadas al tenis. Llegó a Rotterdam el miércoles 18 de febrero y cuando entro al club, empiezo investigar a fondo el espacio en el que los periodistas nos moveremos para desempeñar nuestro trabajo.

Torneo de Rotterdam

El torneo de Rotterdam esconde secretos apasionantes para todo aficionado al tenis

Acceso a todas las pistas de competición, posibilidad de ver las canchas de entrenamiento en un espacio restringido en el que solo jugadores, entrenadores y personal del torneo pueden estar, una amplia sala para trabajar en nuestros reportajes y la zona mixta, la bendita mixta. Lugar de anhelo y peregrinaje permanente por parte de los periodistas, es este espacio donde podemos entrevistar a los tenistas que acaban sus partidos. La mayoría de medios acreditados son neerlandeses, pero también hay algún francés, algún danes trabajando para medios internacionales, un prestigioso periodista chino. En definitiva, un crisol de culturas afanados en buscar historias potentes entre los jugadores.

Me cruzo con Bublik completamente exhausto, sudado y con la tensión de su partido ante Hurkacz palpable en su rostro. Logra solventarlo en 2 horas y media, y no puedo ocultar mi estupor al ver que se va directo a una pista de entrenamiento, arrastrando a su entrenador, solicitándole que entrenen durante unos 20 minutos o media hora. Inmediatamente después, se va al gimnasio. Atrás quedaron los tiempos en los que el kazajo parecía banalizar la importancia del tenis. El secreto de su éxito actual no es más que el trabajo y la ambición inusitadas.

Tras entrevistar a Jorge Aguirre, entrenador de Medjedovic, con quien me cruzo por los pasillos del torneo, charlo con compañeros neerlandeses, que se encuentran en un maremágnum de trabajo y comentan algo en corrillos. Me intereso por el asunto y no salgo de mi asombro cuando me narran la guerra interna que se ha generado en el tenis neerlandés, por comentarios cruzados entre Griekspoor y De Jong. Se frotan las manos ante la noticia e intercambian impresiones. El gen del periodismo no entiende de fronteras.

Pistas de entrenamiento en Rotterdam

Munar, Tsitsipas o De Miñaur son solo algunos de los que pasan por nuestros micrófonos en Rotterdam

Ya el jueves, acudo al club a primera hora. No diré que soy yo el que abre el estadio, pero casi. Disfruto del silencio de las pistas, de los primeros entrenamientos de jugadores, de la calma antes de la tormenta. En primer turno compite Jaume Munar, que cuaja un partido esplendoroso ante Karen Khachanov. Tras su victoria, me atiende con gran generosidad, respondiendo de manera locuaz, analítica y sincera las cuatro preguntas que me dejan hacerle.

Después pasan por mi micrófono un Tsitsipas abatido tras su derrota ante Van de Zandschulp, un Wawrinka emocionado por el homenaje dispensado tras perder en su última aparición en Rotterdam y un De Miñaur que no deja de reafirmar su enorme ambición por crecer como tenista. Es un día plagado de trabajo, de anécdotas, de conversaciones con otros periodistas y de noticias a escribir. Esto es lo que hace esta profesión tan adictiva, lo que da sentido al trabajo y el motor de nuestra pasión.

El viernes acudo al torneo para la sesión nocturna. Hay pocos partidos, todo el mundo está centrado en el duelo entre Grieskpoor y Auger-Aliassime y puedo vagar por los entresijos del evento. Disfruto de la intensidad de entrenamientos por parte de tenistas en silla de ruedas, con un torneo paralelo esta misma semana, y puedo pisar las pistas de entrenamiento y comprobar cómo las bolas se desgastan con una rapidez infinita, promoviendo unas condiciones de juego muy lentas.

Bolas en Rotterdam

Acaba el partido del canadiense y asisto a una entrañable conversación de Félix con un niño que le idolatra. Le aconseja, se interesa por él y muestra una bondad que me ha quedado patente cada vez que coincidí con él. Se le ilumina la cara al ser preguntado por su proyecto humanitario en Togo y demuestra que es mucho más que un tenista encerrado en su burbuja. 

El partido ante Munar y Bublik se vivió de forma muy especial entre el público neerlandés

Llega el plato fuerte. Munar se enfrenta a Bublik. Son las 21:40h cuando salen a pista y eso no impide que el estadio luzca muy buena entrada. Tomo asiento entre aficionados y pronto se percatan de que soy español y tengo un interés genuino por la victoria de Jaume. Más allá de mi admiración personal por él, afilo el colmillo de periodista sabiendo que si gana, podré hacerle unas preguntas. Durante más de dos horas, el espectáculo es sublime, la tensión evidente y los aficionados neerlandeses alucinan con el juego de ambos.

Varios de los que tengo a mi alrededor me preguntan sobre el balear. "¿Este chico ha cambiado mucho no? ", me dice. "Yo cuando le vi otras veces parecía un guerrero de tierra batida, no me esperaba este juego", me dice una aficionada veterana que me cuenta que lleva 30 años de su vida acudiendo al torneo y que ama el tenis por encima de todas las cosas.

Después del partido, en un metro abarrotado de gente a las 01:15h, cuando todo el país debería estar en el quinto sueño, veo a aficionados preguntando a Chat GPT de dónde ha salido ese tenista español, si juega bien en hierba y qué ranking tiene. Ganó Bublik, quien nos contó que estaba al límite físicamente y que llevaba una semana en la que no podía dormir bien. De ahí su tenis suicida, con dejadas y búsqueda inexorable del golpe ganador. 

Así acaba mi aventura en Rotterdam. Llegué con una mochila cargada de ilusión y me voy de allí con otra cargada de experiencias inolvidables, que se erigen en motor eficiente para seguir trabajando en el día a día, acercando este deporte a cada vez más aficionados y haciendo de Punto de Break una referencia en la información tenística.