Su nombre atesora un gran estatus en el circuito ATP y no es para menos. Jorge Aguirre, el hombre que moldeó la carrera profesional de Alejandro Davidovich durante 14 años, encabeza ahora un ambicioso proyecto como técnico de Hamad Medjedovich. Acompañando al serbio en Rotterdam, atiende a los micrófonos de Puntodebreak con la sabiduría y generosidad acostumbradas.
Camino por las completas instalaciones del ATP 500 Rotterdam 2026 disfrutando del ambiente genuino de tenis, cuando me topo con una cara conocida. Jorge Aguirre observa atento todo lo que le rodea, saluda a todos los que le reconocen y ven en él a una figura clave en el circuito y no dudo en sentarse a charlar con un servidor.
Después de 14 años trabajando con Alejandro Davidovich, fundó el Higuerón Tennis Center, con sede en Fuengirola, erigiéndose en un núcleo muy importante en el tenis formativo en España y Europa. El santo y seña del proyecto es Hamad Medjedovic, actual 79 del mundo a sus 22 años, que intenta hacer su camino liberándose de la presión añadida que empezó a sentir tras ser campeón de las Next Gen ATP Finals 2023. Más de dos años después, el serbio luce más maduro y con una tendencia al alza pulida y cuidada al detalle por el técnico español.
¿Cómo es trabajar con Hamad Medjedovic? Da la sensación de que mucha gente cree que todos los jóvenes tienen que ir muy rápido, y más después de su título en las Next Gen Finals, pero quizá ¿debemos entender que cada cual tiene su propio camino?
A ver, pues estoy de acuerdo con lo que dices. Es verdad que cuando se consigue un título de ese perfil, como por ejemplo la Next Gen, rápidamente se ponen unas expectativas y te colocan en una posición, en un ranking, donde hay que ver si realmente estás listo para estar ahí o no. Creo que Hamad tiene un potencial muy grande para ir creciendo, pero sinceramente considero que no estaba y no está listo para estar donde tan pronto le querían poner.
Y eso, siendo joven, siempre genera un poquito más de agobio, un poquito más de ansiedad, y no permite jugar de manera más libre y mostrar lo que tienes, porque parece que siempre tienes que demostrar esa ilusión que hay puesta en ti. Jugar con eso no es fácil y hay que ir madurándolo poco a poco. La presión que le pusieron en Serbia tampoco fue fácil de gestionar.

¿Cuál es el aspecto en el que crees que tiene más margen de mejora para poder dar ese salto de calidad?
Evidentemente, en la parte física hay margen de mejora. Pero también te digo que engaña un poco. No es tan malo físicamente como puede parecer. Es un chico muy potente, yo lo he visto en entrenamientos generar una potencia, una explosividad y una fuerza que se ve poco en el circuito.
Lo que pasa es que necesitas libertad mental y tener muy marcado tu camino para poder expresarlo en pista. Y eso a veces le cuesta. Hay momentos en los que se hace un poquito más pequeño de lo que es y entonces se ven deficiencias mayores de las que realmente tiene. Pero poco a poco se irá viendo un gran Medjedovic.
¿Cómo ves la evolución del circuito en los últimos años? Da la sensación de que cada vez todo es más profesional y que cada detalle importa.
Yo, personalmente, desde dentro lo veo apasionante. Nuestro ejemplo sirve perfectamente para ilustrar la realidad actual. Un jugador que está 90 del mundo y que en Australia ganó un set y tuvo bola de break en el segundo ante un top-5 (De Miñaur) o que esta semana gana a un top-40 (Bergs). Eso quiere decir que hay una igualdad impresionante.
Todos están muy entrenados, muy preparados. Al final es estar listo para la semana en la que se te dan las circunstancias, aprovecharlo y luego conseguir consolidar ese escalón que has subido y mantenerte en esa línea. Para mí el circuito está espectacular. Tiene mucho mérito lo que están haciendo los de arriba porque la exigencia es altísima y hay mucha igualdad.
Da la sensación de que el nivel medio no para de subir en los últimos tiempos, y que el top-50 o el top-100, en general, es más competitivo que nunca.
Sí, totalmente. Evidentemente no se puede desmerecer a nadie que haya estado en el top 100 hace 20 o 30 años, porque hay que estar ahí. Pero cada vez los jugadores son más profesionales. Yo tengo en mi academia chicos jóvenes de 15 años que entrenan seis horas al día, que se preparan al máximo. Y eso pasa en Málaga, en Valencia, en Barcelona, en Australia o en Estados Unidos. Hay muchos jugadores listos para triunfar y que tienen lo necesario para conseguir un hueco entre los 70 u 80 mejores del mundo, por eso es tan complicado mantenerse ahí.
Se habla mucho de la calidad de las bolas en los últimos años, de que cada semana cambian las condiciones de juego y algunos hablan de intentos por ralentizar el juego. ¿Cómo lo percibes tú?
Es un tema complicado porque entran en juego muchos acuerdos comerciales con televisiones, con marcas de pelotas, etc. Obviamente, lo ideal sería jugar toda la temporada con la misma bola. Las condiciones cambian mucho de una semana a otra. Aquí, en Rotterdam, la verdad es que las condiciones son lentísimas, creo que nunca había estado en un torneo indoor con unas condiciones de juego tan lentas. Pero no queda otra que adaptarse.
El calendario tenístico está muy apretado y todos los tenistas parecen coincidir en las dificultades que eso entraña. ¿Cómo se ve esto desde la perspectiva de un entrenador? ¿Afecta en las relaciones profesionales y personales con entre técnicos y tenistas?
Es muy difícil. Tal y como está montado el negocio del tenis, siendo el jugador el que paga al entrenador, lo que sucede es que chicos muy jóvenes, sin una estructura mental desarrollada y sin una preparación en el mundo empresarial, sean los jefes de adultos con mucha experiencia. Cuando empiezan a recibir dinero, fama y poder, a veces les cuesta escuchar. Muchas relaciones empiezan sin que entrenador y jugador se conozcan de verdad, y a la mínima que algo no gusta, se rompe.
Hoy en día no se tiende a aguantar nada. Por eso mi filosofía es no empezar ninguna relación profesional sin convivir antes, pasar tiempo juntos, comer, cenar juntos, hablar de la vida y del futuro. Creo que es la única forma honesta y basada en la confianza para que una colaboración perdure en el tiempo y tenga éxito.

Has sido una persona fundamental en la carrera de Alejandro Davidovich. Ahora que ha pasado un tiempo desde vuestra ruptura, ¿cómo le estás viendo? ¿Te gustaría aclarar algo de los motivos de vuestra separación profesional?
No, prefiero no hablar de eso. Lo que puedo asegurar es que no tengo nada malo que decir sobre él y que me alegro mucho de que esté luchando por los objetivos que hacía tiempo tenía en mente. Le deseo lo mejor, de verdad.
Para terminar, háblanos de ese gran proyecto que tienes entre manos, como es el Higerón Tennis Center.
Llevamos ya un año con el proyecto y la verdad es que va genial. Está creciendo mucho y tenemos que abrir más plazas porque están viniendo todos los mejores jugadores de la provincia y también chicos de fuera. Hemos construido una combinación muy bonita entre jóvenes que están formándose, jugadores que compiten ya en Futures y luego el emblema de Hamad, que es el que también hace que se genere mayor interés. Él vive allí, le pusimos un apartamento y está muy feliz. Es fantástico el ambiente de trabajo que se ha generado en la academia.

