Casi cinco años después de su último partido oficial, Svetlana Kuznetsova todavía sigue sin anunciar su retirada profesional. ¿Por qué? Muy sencillo: porque no se ha retirado. En esta entrevista exclusiva, la rusa nos explica los motivos.
Con los 40 años cumplidos este último verano y una brecha de inactividad desde junio de 2021, lo normal es que Svetlana Kuznetsova (San Petersburgo, 1985) no volviera a disputar nunca un torneo profesional. Sin embargo, ella no lo tiene tan claro. La ex Nº2 mundial sabe que cada día que pasa se vuelve más difícil este regreso, pero no cierra la puerta. En Punto de Break hemos tenido el gusto de hablar con la rusa para entrar en profundidad en este asunto, aunque también para detenernos en los momentos más relevantes de una trayectoria memorable.
¿A qué se dedica Svetlana Kuznetsova actualmente?
¡Uff! Pues a muchas cosas, nada que ver con los años de jugadora. Hago muchísimas actividades, puede parecer un poco caos, pero me encanta. Cuando dejé de jugar, tenía claro que quería probar diferentes proyectos, así que lo primero que hice fue diseñar algunos modelos de ropa que luego enseñé a BOSCO, la principal compañía textil en Rusia. Ellos han vestido siempre al equipo olímpico ruso, tienen grandes tiendas, es una compañía gigante que no tenía un línea deportiva de tenis, así que fue un placer vincularnos y arrancar una colaboración con ellos.
Suena bien.
Por otra parte, tengo una compañera que es showrunner, se dedica a hacer series de televisión. En su momento me ofreció hacer una serie sobre mi carrera, así que durante cuatro años estuve preparándome para mejorar mi locución, además de unas cuantas clases de interpretación. Fue una experiencia muy bonita, no era un guion totalmente centrado en mi trayectoria, pero sí trataba sobre un padre que empujaba a su hija a jugar a tenis. El año pasado se publicó y quedó muy bien, ‘Trigger’ se llama.
Esa sí que no me la esperaba.
¡Y espérate que hay más! También trabajo con el departamento de transportes de Moscú con el objetivo de construir nuevos centros deportivos para promover que la gente se mueva, que se cuide, que tengan más opciones de practicar deporte. Me centro mucho en el tenis, pádel y squash, allí es donde vinculo mis funciones llevando entrenadores y enseñándoles el método de entrenamiento.

¡Trabajas más ahora que cuando jugabas!
(Risas) Yo pensaba que el día que dejara de jugar solo me dedicaría a irme de viaje, pero estoy trabajando mucho más de lo que creía. Soy una afortunada, tengo suerte de hacer todas estas cosas, para mí significa evolucionar y seguir creciendo en otros ámbitos. He sido una deportista muy buena en el tenis, pero tengo interés en probar nuevos proyectos para ver qué otras cosas me gustan.
Lo que no recuerdo es leer un comunicado anunciando tu retirada.
Es que no lo hice, la gente me lo pregunta mucho. No quise anunciar mi retirada porque, honestamente, no sabía si volvería más adelante […] De hecho, a día de hoy no sé si volveré. En aquel momento no sabía si me cansaría de la otra vida, ahora mismo tenemos ahí a Venus Williams jugando con 45 años. ¿Y si las lesiones me respetaban? ¿Y si me apetecía intentarlo de nuevo? No lo tenía claro, por eso no me despedí. Preferí dejarlo en el aire por si más adelante me apetecía regresar.
A día de hoy, ¿existe alguna posibilidad dentro de tu cabeza de regresar al circuito?
Sí, pero es muy pequeña, cada año más pequeña. Sí que pienso en hacer una despedida, por ejemplo, pero tendría que ser algo bonito.
Tu último partido registrado fue en Wimbledon 2021, primera ronda contra Lesley Kerkhove. ¿Ahí ya sabías que era el último?
Ahí no lo piensas, estás en el momento, pensando en cada bola. Lo que tuve claro en esa etapa es que no podía jugar más torneos, no quería, estaba completamente desgastada, agotada. Meses atrás hablé con un psicólogo y le confesé mi intención de parar, pero me dijo que me diera un margen de 2-3 meses más jugando para ver cómo respondía. Aguanté tres meses más y después de Wimbledon paré.
¿Cómo fueron esos últimos meses?
Muy duros, tanto física como psicológicamente. Muchas lesiones, muchos parones, el tema del COVID… cada vez me costaba más viajar.

Veo que has seguido entrenando, por si algún día te animas con el regreso.
Siempre me ha gustado cuidarme. Dementieva me preguntaba en su momento: ¿para qué entrenas tanto? Me gusta estar bien, lo necesito, me ayuda en el día a día. Ahora mismo la duda es si mi cuerpo me permitiría volver a competir, pero lo dudo […] Por ejemplo, me lesioné el isquio patinando hace un tiempo, en la rodilla también tengo mucho dolor, no sé hasta que punto merecería la pena forzar el cuerpo para un regreso. Pero tampoco lo pienso, la verdad.
Este año te nominaron para entrar en el Hall of Fame, ¿qué tal te cayó esta noticia?
Me vino sin esperarlo, me alegré mucho. Luego me llamaron y me dijeron que no había sido seleccionada, pero me duró la tristeza diez minutos. La vida sigue, el tenis ha sido y es una gran parte de mi vida, todo lo que tengo ahora es por el esfuerzo y la dedicación que dejé en la pista.
Con los números en la mano, debes estar muy satisfecha con tu carrera. Si finalmente no vuelves al circuito, tampoco hay nada que demostrar a nadie.
Llevo mucho tiempo sin necesidad de demostrarle nada a nadie, ninguna opinión cambiará mi día a día. Hoy trabajo en ser mejor persona, en mejorar físicamente y aportar algo diferente al mundo. Hago también un seguimiento de jugadores jóvenes que empiezan, selecciono dos de ellos cada mes e intento ayudarles, resuelvo sus consultas e intento guiarles para que puedan cumplir su sueño. Me gusta ayudar, el tenis me ha dado muchísimo, así que ahora tengo que devolverlo.
¿Esto es algo habitual en los tenistas rusos que se retiran? Me refiero a ayudar a las próximas generaciones.
Tristemente, no. Esta práctica no es la más habitual, solamente lo hace aquel que le gusta de verdad, aquel que se retira y siente el placer de ayudar. Me gustaría que se hiciera más, que nos juntemos varios jugadores para impulsar a las próximas generaciones, que la Federación Rusa invirtiera en dar trabajo a todos aquellos que trajeron mucho éxito a nuestro país. Yo siempre fui comunicativa, al tener más éxito me llegan más propuestas, pero conozco jugadoras que han terminado sus carreras y no tienen trabajo. Son deportistas perdidos, por lo que sería muy inteligente aprovecharlos, contratarlos y utilizar todo su conocimiento. Ojalá tuviéramos un sistema de entrenamiento mucho más estructurado.
Imagina que algún día escribes un libro sobre tu carrera. Si ordenáramos todos tus logros en un lista, ¿cuál iría en la primera línea?
[…] Lo tendría que pensar, igual no cabe en una linea (risas). Siempre me gustó la idea de escribir un libro, acabaré haciéndolo en un futuro, pero más allá de esa primera línea, lo que realmente necesito pensar es: ¿qué mensaje quiero transmitir a la gente? Por encima de todos los logros, quiero insertar un mensaje que le llegue a la gente.

¿Y cuál sería?
Que para conseguir algo, primero lo tienes que creer. Si una mismo no lo cree, no lo creerá nadie por ti. Necesitas tener esa confianza y luego trabajar durante muchos años. Hasta que no te lo creas, tú puedes seguir igualmente luchando y jugando, porque te gusta, no pasa nada, pero dando todo de ti. Lo importante es que tu confianza se vaya desarrollando durante ese proceso.
¿Alguna persona te llegó a decir que no valías para esto?
¡En casa me lo decían! En San Petersburgo, justo antes de irme a España. Me lo dijeron y me quedó muy grabado, pero en ese momento no me lo creía ni yo. No me quedaba otra que aceptarlo, pero sabía que con trabajo podía solucionarlo.
¿Cambiarías alguna decisión del pasado?
Es muy difícil esta pregunta, creo que todas las decisiones que tomé fue porque pensaba que era lo mejor en ese instante. Ahora ya no se puede cambiar […] Hombre, quizá cambiaría un poco el sistema de entrenamiento, porque nada tiene que ver la manera de trabajar en Rusia con la de España. Cambiaría horas de entreno por tiempo de calidad, algo mucho más concreto.
¿Y por qué no lo cambiaste?
Lo pensé muchas veces, pero cambiar un aspecto táctico da siempre mucho
miedo, es complicado cambiar algo que llevas grabado y que vienes ejecutando durante varios años. Cuando tienes éxito y las cosas te van bien, es normal tener un poco de miedo a tocar alguna pieza.
¿Sigues el circuito actual?
Lo sigo un poco, porque tengo en un canal de Telegram en Rusia y estoy muy conectada al circuito y sus historias. Ahí sigo los resultados, comparto mis opiniones y cuento cosas de mi carrera tenística. He viajado también a algunas finales de Grand Slam estos años, aunque muchas también las he comentado desde aquí.
¿Y qué te parece? ¿Mejor este tenis que el de hace diez años?
Cuando jugaba no veía nunca tenis, porque si las veía en televisión me parecían todas buenísimas, pensaba que era imposible ganarlas. Luego en pista era diferente, ahí sí podía jugar con ellas. Ahora todo es mucho más físico, Sabalenka y Rybakina están muy fuertes, pero me gustaría ver un tenis de menos potencia y algo más de mano, no solamente de fuerza. Me gustaría ver más variedad, pero claro, ¿qué hacer contra la potencia de Aryna?

¿Qué te parece el tenis masculino?
Jannik y Carlos están a otro nivel, ahora mismo tienen una rivalidad muy interesante de ver. Me gustan los dos circuitos, en ambos puedes encontrar partidos interesantes, el truco está en encontrar esos jugadores que te gustan, los que te hacen encender la televisión.
Dime una jugadora actual que te recuerde a ti.
[…] Quizá Karolina Muchova tenga algo, aunque tiene otra estructura. Ella es mucho más alta, brazos largos y saca mucho mejor. Juega mucho más plano de lo que jugaba yo.
Tuviste una carrera de 22 años, ¿sabrías ubicar cuándo fue tu prime?
Cuando mejor me sentí dentro de la pista fue en la gira de tierra batida de 2009: gané Stuttgart, hice final en Roma y luego gané Roland Garros. También me sentí muy bien en Cincinnati 2019, cuando hice final con Madison Keys, ahí volvía a trabajar con Carlos Martínez. Con esa edad piensas más, lo tienes todo mucho más claro.
Si aquella Sveta estuviera ahora en activo, ¿sería top10?
Es muy difícil esa pregunta, no es lo mismo verlas jugar que enfrentarme a ellas. Para mí todas las jugadoras del top10 actual están en un momento tremendo, todas juegan muy bien, creo que me costaría mucho ganarlas.
En mi cabeza es cuestión de tiempo que compartas algún proyecto de jugadora con Carlos Martínez. Quizá él haciendo más semanas y tú poniendo la experiencia dentro de la pista. ¿Te lo imaginas?
Normalmente le suelo pasar jugadoras a Carlos para que las observe, para que pueda trabajar con ellas en el futuro. A mí me han propuesto varias chicas para entrenar, algunas incluso viajando, pero te aseguro que sería más fácil volver a jugar yo que viajar para entrenar a alguien. Ahora mismo tengo otros proyectos muchos más interesantes, aunque no den tanto dinero. En el futuro ya veremos, todas las chicas quieren que viajes mucho y es normal, las entiendo, pero me costaría. Ojalá algún día compartir un proyecto conjunto con Carlos, aunque él haría más semana que yo, eso es verdad (risas).
Mientras llega ese momento, vamos con la ronda rápida.
¡Vamos!

Mañana viene tu familia a casa y te pide que les pongas un partido. ¿Cuál pones?
Contra Barty, semifinales de Cincinnati 2019.
Dime un partido que borrarías.
Final de Indian Wells 2017, contra Elena Vesania. Iba ganando 4-1 en el tercer set y acabé perdiendo.
Un marcador que cambiarías.
Contra Justine Henin en Roland Garros 2005, perdí con match point a favor.
Un partido que te hubiera gustado jugar.
Hubo una vez, jugando con Dementieva en Moscú que si ganaba me ponía Nº1 del mundo. Esto me lo recordó mi padre hace poco, yo ni lo sabía. No sé si es verdad, pero hubiera estado bien pasar una ronda más esa semana.
Una rival con la que te gustara enfrentarte.
Elena Dementieva, al principio perdí muchas veces, hasta que encontré la fórmula. Siempre eran muy buenos partidos, me encantaba.
Tu rival más dura.
Una rival insoportable.
Arina Rodionova.
Una amiga dentro del circuito.
Arantxa Sánchez Vicario.
Un partido que te hiciera llorar.
Cuando ganamos la Copa Federación, ahí lloré muy a gusto.
Un partido donde te saliera todo.
Final de Roland Garros 2009, contra Safina. No es que fuera perfecto, pero salieron muy bien las cosas.

Un partido terrible, donde no te saliera nada.
No recuerdo el partido, pero hubo una vez que salí de la pista y Ricardo Sánchez me dijo: ‘Has jugado un partido que no te entraba la bola en el estadio’. Nunca me olvidaré de ese comentario, aunque no sé qué partido fue (risas).
¿Cuál crees que era tu mayor fortaleza?
Seguir jugando todo el partido.
¿Y tu punto débil?
Que jugaba más retrasada de lo que debería, a veces tendría que haber jugado más metida.
Torneo favorito.
Cualquiera de los que gané. Antes me gustaba mucho Roland Garros, aunque sentía mucho estrés […] Te diría que el US Open.
Un entrenador que te marcara.
Muchos entrenadores me han marcado: Antonio Hernández, Juan Antonio Pino, Stefan Ortega, Emilio Sánchez, Olga Morózova… Por supuesto, no me puedo olvidar de Carlos Martínez, con el que siempre tuve un ambiente más cómodo y más familiar. Tuve mucha suerte de tenerlo a mi lado tantos años.
¿Qué diferencia hay entre la Sveta jugadora y la de fuera de pista?
En la vida normal soy bastante tranquila, pero el tenis me hizo ser otra persona. Ahí era muy luchadora, agresiva, mentalmente fuerte. He cogido muchas cosas del tenis, pero siempre fui relajada fuera de la pista. Nunca intenté separarlo, en pista hacía lo que me ayudaba a ganar, mientras que fuera intentaba estar tranquila y no perjudicar a nadie.
¿Qué nota le pones a tu carrera?
Un 8 o 9.
Ganaste dos Grand Slams, ¿si te obligo a quedarte con uno? El otro me lo llevo.
Esto es como elegir entre dos hijos, no te doy ninguno (risas).
Por sensaciones…
El US Open, venga. Por ser el primero y porque me dio mucha confianza de pensar que podía ganar más, pero es que Roland Garros lo gané con 25 años, siendo más madura, fue como la confirmación. Si no ganaste un Grand Slam, la gente te critica. Si ganaste solo uno, la gente dirá que solo ganaste uno. Cuando tienes dos ya no hablan tanto, pero muy pocos se acuerdan que tengo otros dos Grand Slam en dobles.
¿Dónde los tienes?
Los tengo en casa, pero en la tercera habitación, para que nadie los vea (risas).

¿Cambiarías uno de tus Grand Slam por una medalla olímpica?
Sí, por la medalla lo cambiaría. Sería bueno tener medalla y Grand Slam, aunque lo ideal hubiera sido ganarlo todo. En mi caso, siempre me generó más pasión los Grand Slams que los Juegos Olímpicos.
¿Y por haber sido Nº1? Te quedaste a una posición.
No es solo una posición, a veces son solo un par de partidos. Hubiera sido bueno tenerlo todo, también el Nº1, pero no me hubiera cambiado la vida.
Y la última, quédate con la primera imagen que te venga a la cabeza. Dime tu momento más feliz dentro de una pista de tenis.
[…] Vuelvo otra vez a Cincinnati 2019, en mi vida me he movido tan bien como aquel día en semifinales, nunca jugué tan bien. En ese momento ya era mayor, entendía todo mejor, veía muy claras las cosas y valoraba más cada situación. Esa sensación es increíble.
Y que tuviste una gran rival enfrente.
Ese partido con Barty tiene mucho valor, Carlos me ayudó muchísimo. Ella estaba Nº1 del mundo, pero es que me encontré muy cómoda. Recuerdo salir de la pista y Carlos me dijo: ‘Dónde ella estudia, tú eres profesora’ (risas). Teníamos un tenis muy parecido, pero a mí me resultaba muy cómodo jugar contra ella.

