No busquen otra jugadora más en forma que Elena Rybakina. Lo ha confirmado la kazaja esta madrugada con una tremenda victoria ante Iga Swiatek (7-5, 6-1), sacando de esta forma el billete para las semifinales del Open de Australia.
Y no sorprende nada visto el recorrido que traía Elena Rybakina en los últimos meses, abrazando una racha de 18 triunfos en sus últimos 19 partidos, siendo muchos de ellos ante rivales directas del top10. Hoy tenía enfrente su primer examen de verdad en este Open de Australia, una rival que le haba vencido en muchas ocasiones, pero a la que también había ganado tantas otras. Había incertidumbre en este duelo, lo cual siempre es bonito en el deporte, sentarse en el sillón y no saber cómo termina la película. Lo cierto es que costó resolver el misterio de quién sería la protagonista, pero ahora lo tenemos súper claro.
Empezaron ambas jugadoras un poco nerviosas, rompiéndose el saque en los dos primeros juegos del encuentro. A partir de ahí se fueron soltando, con Iga buscando puntos largos y mucha movilidad de piernas, mientras que Rybakina no quería intercambios de más de cuatro bolas, a veces incluso menos. El problema de la kazaja era que el saque no estaba donde ella quería, con un porcentaje bajísimo de primero, de ahí que no pudiera desbloquear el primer parcial hasta bien entrada la hora de partido. Una vez lo consiguió, se liberó. Arrancaba así una nueva función donde ya solo una de las dos luciría sobre el escenario.
Rybakina encuentra su mejor servicio ante Swiatek
Ese colchón de verse por delante le sirvió a Elena para soltarse la melena y empezar a dominar el duelo desde la línea de saque. Aumentó el porcentaje de primeros, mantuvo el de puntos ganados con ese tiro, incluso se permitió el lujo de alcanzar los 11 saques directos, mejorando los 10 que ya había hecho en la ronda anterior. En este plan, ni siquiera la mejor restadora del circuito encontró las armas para dar respuesta a su problema. Quizá el problema de verdad era que no había solución, que hoy tocaba perder ante una jugadora iluminada que apunta a lo más grande en Australia.

Fue tan claro el desenlace del segundo set que Swiatek ni se molestó, aceptó de inmediato la derrota y cerró así su primera gira del curso. Aquí en Melbourne peleaba por completar el Grand Slam, pero de momento tendrá que seguir trabajando si algún día desea salir por la puerta grande de la Rod Laver Arena. Respecto a Elena, la realidad es que asusta volver a verla así de enchufada en las grandes citas. Hace tres años se quedó a un suspiro de coronarse en este torneo, veremos si tres años después es capaz de volver a pelear por lo mismo. Mañana estará en semifinales, donde volverá a ser favorita en el duelo que le enfrente a la mejor estadounidense de la edición: Anisimova o Pegula.

