2025 fue un año verdaderamente decepcionante para Frances Tiafoe. Apenas vimos retales del talento de un jugador capaz de estar a un set de una final de Grand Slam, de complicar siempre las cosas a tipos como Carlos Alcaraz y de pisar, si bien de manera breve, el top-10. Todo lo contrario: la exigencia del año fue desgastando y diluyendo al de Maryland, incapaz ni tan siquiera de rendir bien en su hábitat natural, el US Open.
Una durísima derrota ante Jan-Lennard Struff, situado por aquel entonces fuera del top-100, sacudió algo dentro del estadounidense. Más bien, en este caso, obligó a sus más queridos a que ese 'algo' se sacudiese. Novia, padres y agente se sentaron junto al norteamericano y le obligaron a reflexionar sobre el rumbo de su carrera. ¿Qué había sido del Tiafoe que no tenía nada y utilizaba ese hambre como gasolina para llegar a lo más alto? Las verdades incómodas salieron a la luz y obligaron a Tiafoe a reflexionar y cambiar el rumbo de su carrera: en este Open de Australia 2026 quiere demostrar que dicho esfuerzo no ha sido en vano.
Lo confiesa en un genial artículo de Ben Rothenberg en Bounces, detallando cómo aquellas charlas fueron un auténtico terremoto interno en su mente. "La gente más cercana a mí me comenzó a hablar de forma urgente. Era algo así como una señal para apretar el botón de pánico, en palabras no demasiado suaves. Fue una de esas conversaciones en las que tú no puedes decir nada: te están destrozando y te toca aceptarlo y asumirlo, no hay más. No había posibilidad de discusión: me decían la verdad.
Digamos que fueron palabras muy concienzudas, pero que a la vez podría entender hasta un niño. Me decían que o hacía algo o no lo hacía, que dejase de poner excusas. O lo haces o no lo haces... y eso me llegó, caló hondo en mí. Todo en mí se apagó, pero era necesario: ahora tengo claridad y estoy listo para ir a por todas". Palabras sinceras que desataron consecuencias variadas: Frances cambió a todo su equipo de trabajo y decidió completar el famoso reto de los 75 días, ahora conocido en redes sociales y que incluye hacer varias actividades saludables (tanto física como mentalmente) durante dicha duración, entre las que se encuentran beber más de 3 litros de agua al día, seguir una estricta dieta sin alcohol y muchas cosas más.

Tiafoe explica su proceso detrás de dicha intervención y habla de su nuevo fichaje, Mark Kovacs, quien también trabajó este verano con Novak Djokovic
El objetivo principal de Frances es que estos últimos meses de introspección no caigan en saco roto: que el reto sirva para asentar las bases del nuevo Tiafoe, uno mucho más preocupado por su estado de forma, física y mental, y comprometido con el deporte al que se dedica. "Voy a hacer una evaluación constante. No porque tomase una decisión hace dos meses todo va a suceder de golpe. ¿Puede? Seguro. Pero si no ocurre, voy a seguir comprometido. Voy a seguir encontrando manera de ser mejor, de empujarme a salir de mi comodidad. Siento que el precio del arrepentimiento es mayor que el de la disciplina: esa ha sido mi filosofía. No quiero mirar atrás y pensar: 'Debería haber hecho... si hubiera hecho esto...' Eso es lo que más me inspira ahora mismo".
Para ayudarle en su desafío, el estadounidense ha elegido como entrenador principal a Mark Kovacs, un experto en biomecánica y fisiólogo especializado en el deporte de más alto nivel. Sí, el mismo hombre que trabajó en la última pretemporada junto a Novak Djokovic, si bien el trabajo de Mark con Tiafoe es completamente distinto: no solo busca ayudarle en lo que a la movilidad se refiere, sino refinar todos los aspectos físicos y mentales que le ayuden a ser un jugador más completo y comprometido en pista.
"Creo que todo en mi tenis puede mejorar. Mark tiene un conocimiento sobre este deporte increíble, y también sabe mucho sobre cosas fuera de la pista, por eso es un gran fichaje", señala Tiafoe, mientras que Kovacs deja claro que hay cosas que no son negociables: un estricto calendario de entrenamientos, al que no siempre se apegó su nuevo pupilo, y esos pequeños hábitos del día a día que acaban, como dice la expresión, haciendo al monje. ¿Volverá a ser Frances Tiafoe una seria amenaza en el circuito? Quizás el Open de Australia sea un buen termómetro de su nueva y renovada versión.

