Jenson Brooskby no se cansa de superar los obstáculos que le pone la vida. El tenista estadounidense de 25 años ha pasado más de dos años muy convulsos por diferentes motivos. Desde dos fracturas de muñeca hasta confesar que padece autismo, acompañado de una vuelta triunfal a las pistas.
El de Sacramento era una joya más de la factoría de tenis estadounidense, y en sus comienzos, en 2021, cumplió con las expectativas con la final en el ATP de Newport, las semifinales en Washington y Amberes y unos octavos de final en el US Open, apeado por Novak Djokovic.
Jenson Brooksby sufrió dos operaciones de muñeca que le dejaron fuera del circuito casi dos años
En 2022 fue el año de su confirmación, llegando a ser el número 33 del ranking ATP y con un balance de 24 victorias y 22 derrotas, pero, su cuerpo empezaba a mandarle señales y durante toda la temporada se vio obligado a jugar con las dos muñecas vendadas hasta a inicios de 2023 ambas dijeron basta.
Primero se operaba la muñeca izquierda y dos meses después la muñeca derecha. Su tendón de la muñeca derecha se había dislocado entre un 70% y un 80%, mientras que el de la muñeca izquierda estaba completamente dislocado.
"Creo que al acostumbrarme a la tensión del tenis, el dolor era realmente intenso. Me llevó muchos meses. A veces sentía que nunca iba a pasar, pero luego tienes paciencia, como con cualquier otra cosa, y con el tiempo, como el resto del cuerpo, se acostumbra a cierta tolerancia o exigencia física", aseguró en una entrevista con la ATP.
El proceso de recuperación fue tan complejo que pasaron 20 meses hasta que pudo coger de nuevo una raqueta de tenis: "Estuve con diferentes tipos de yeso durante ocho semanas en cada muñeca. Durante esas ocho semanas en cada muñeca, es decir, 16 semanas en total, no podía hacer absolutamente nada. Ni siquiera sostener el teléfono ni nada. Tenía que tener muchísima paciencia mental. Ni siquiera podía usarme físicamente, y mucho menos hacer algo sencillo. Me estaba volviendo un poco loco".
Pero con la paciencia por bandera, Brooskby volvía al circuito en este 2025, concretamente en el Open de Australia, aunque cayó en la primera ronda ante Taylor Fritz. Seguidamente, volvió a Estados Unidos para preparar la gira de pista dura, y allí empezaron los éxitos. Primero con una meritoria tercera ronda en Indian Wells para después hacerse con su primer título ATP de su carrera en Houston, donde llegó procedente de la fase previa como número 507 del ranking y convirtiéndose en el tercer campeón con el ranking más bajo en la historia del circuito ATP.

"Creo que la principal razón por la que no solo quería volver, sino que creía que podía mejorar, es porque sabía que aún tenía un par de puntos débiles que podía mejorar. Creo que era muy bueno desde la línea de fondo, pero sabía que si conseguía un mejor saque, un tenis ofensivo más consistente y más variedad, podría alcanzar el máximo nivel del tenis", asegura un Brooksby que termina el 2025 como número 53 del mundo, con 21 victorias y quince derrotas.
Una vuelta al circuito digno de un gran tenista que no solo lidia con su autismo, sino con una fractura en cada una de sus muñecas. Pero el estadounidense está más que acostumbrado a superarse: "Alcanzar tus metas requiere muchísima paciencia y constancia, y aceptar que serás bueno en algunas áreas y más débil en otras, y que simplemente tienes que trabajar con lo que tienes".

