Muy pocos imaginaban en un día de diciembre, con la temporada terminada y los ojos puestos en un Open de Australia cada vez más cerca, que Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero iban a terminar su relación profesional de una manera inesperada y a través de dos comunicados.
El tándem que formaban Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero se cierra siete años después con un total de 24 títulos, seis Grand Slams y el número uno del mundo más precoz de la historia de la ATP. Mientras que en este 2025 el murciano se hizo con ocho títulos, donde destacan Roland Garros y US Open, y ganó 71 partidos de los 80 que disputó.
Pero en el mundo del tenis la relación entre jugadores y entrenadores cada vez es más corta, donde priman los resultados y las sensaciones. Sin embargo, Alcaraz no es el único tenista de grandes vuelos que rompe con el entrenador que más éxitos ha conseguido, de hecho, Ferrero ha sido su único entrenador en la élite. En la lista aparecen los más grandes: Rafa Nadal, Novak Djokovic, Andre Agassi o David Ferrer.
Estas han sido las rupturas más sonadas en el mundo del tenis
Rafa Nadal y Toni Nadal
Parecían estar destinados a estar unidos durante toda la carrera tenística del mallorquín. Sobre todo, si se tiene en cuenta que su tío Toni fue el primero que le puso una raqueta en la mano, le enseñó los conceptos básicos, lo formó y lo catapultó al estrellato, además, aplicándole esta mentalidad competitiva al máximo.
Juntos consiguieron un total de 16 Grand Slams (10 Roland Garros, 2 Wimbledon, 3 US Open y 1 Open de Australia), pero en 2017, 27 años después, Toni Nadal prefirió dar un paso al lado, reconociendo que él representaba “una dificultad” para el desarrollo de la carrera de su sobrino. La alta exigencia que siempre impuso y tantos años de relación fueron el detonante para dar paso a la figura de Carlos Moyà, con el que consiguió seis ‘Majors’ más (4 Roland Garros, 1 US Open y 1 Open de Australia).
A pesar del fin de su relación, Toni Nadal no dejó de ver a su sobrino en el circuito e incluso se le vio presente en algún que otro partido. Sin duda, el binomio que hacían ambos, desde los inicios más tempranos de Rafa, con el extra del lazo familiar, más todo lo que consiguieron después, los convirtió en la pareja más mediática, y una de las más exitosas de la historia del circuito.

Novak Djokovic y Marian Vajda
La relación entre el serbio y el eslovaco se inició en 2006 y terminó en 2022, con un breve paréntesis en 2017. Vajda cogió las riendas de la carrera de Nole cuando esté empezó a despuntar, con él consiguió su primer Grand Slam en el Open de Australia 2008 y su histórico 2011, donde también alcanzó el número uno. Si bien aceptó la entrada de Boris Becker, entre 2014 y 2016, él seguía siendo una pieza clave en el equipo del de Belgrado.
Sin embargo, en mayo 2017, en uno de los peores momentos de la carrera de Djokovic, de hecho, fue uno de los pocos años en de su carrera en los que no ganó ningún Grand Slam, decidió cambiar a su equipo por completo: “Quiero encontrar una manera de volver a la cima. Tengo mucha fe en este proceso y por eso voy a tomar un tiempo para encontrar la persona adecuada con la que pueda conectar profesionalmente”, aseguró por aquel entonces.
Pero tras unas breves y fallidas pruebas con Andre Agassi y con Radek Stepanek, Djokovic volvió a recurrir al entrenador con el que llegó a la cima justo un año después. Con el eslovaco a su lado, y tras una operación de codo a inicios de 2018, el serbio conquistaba cuatro de los siguientes cinco Grand Slams (Wimbledon 2018, US Open 2018, Open de Australia 2019 y Wimbledon 2019) y se confirmaba su vuelta a lo más alto del ranking ATP.
Si la primera separación sorprendió a todo el mundo, la segunda, en marzo de 2022, llegaba en un momento de desgaste después de tantos años y en un contexto en el que Goran Ivanisevic era el primer entrenador del serbio, que a partir de entonces empezó a reducir cada vez más a su grupo de trabajo. Vajda y Djokovic ponían así fin a una dupla que ganó un total de 20 Grand Slams, más que ninguna otra pareja entrenador - jugador, y fue una de las más históricas del mundo del tenis.

Andre Agassi y Brad Gilbert
La dupla de Agassi y Gilbert también fue una de las más exitosas que se recuerdan. El entrenador se puso a las órdenes del de Las Vegas en 1994 y le dio una nueva perspectiva a su tenis. Juntos consiguieron seis Grand Slams (3 Open de Australia, 2 US Open y 1 Roland Garros), una medalla de oro (Atlanta 1996) y el número uno del ranking ATP, pero sobre todo, estuvo al lado de Agassi en sus momentos más oscuros entre 1997 y 1998, cuando salió del top-100 y su vida personal y amorosa eran portadas de todos los medios.
Después de aquel paréntesis en la brillante carrera de Agassi, consiguieron vivir, probablemente, el mejor año tenístico del de Las Vegas en 1999, cuando ganó Roland Garros, US Open y llegó a la final de Wimbledon. “Nadie hubiera podido hacer lo que Brad ha hecho por mi juego, porque nadie entiende el juego como él, tiene una comprensión absoluta del tenis: táctica, estrategia, dinámicas del juego y cómo aplicarlo todo para derrotar a cada jugador”, aseguraba el campeón de ocho Grand Slams en su exitosa autobiografía Open.
Sin embargo, a mediados de 2002, ambos decidieron de mutuo acuerdo terminar con su relación. Agassi entraba en la recta final de su carrera y buscaba estímulos y visiones diferentes. Y lo encontró en un tal Darren Cahill, que es el actual entrenador de Jannik Sinner, con el que se dio el lujo de ganar un Grand Slam más en 2003 (Open de Australia) y con el que se mantuvo hasta el término de su carrera profesional en 2006.
David Ferrer y Javier Piles
Si bien ‘Ferru’ no se hizo, inmerecidamente, con ningún Grand Slam, la mayor parte de su carrera y con quien consiguió sacar su mejor tenis, que le llevó a ser número tres del mundo, alzar dos Copa Davis y ganar el Masters 1000 de Paris Bercy, fue Javier Piles.
La unión de ambos comenzó cuando Ferrer solo tenía 16 años y el técnico consiguió moldear tenística y mentalmente a un tenista que, en sus inicios, era un polvorín. Le dio la estabilidad necesaria y las herramientas para que su juego diera un paso más y mirara de tú a tú a los mejores del mundo.
Pero al término de la temporada de 2013, cuando Ferrer seguía siendo el número tres del mundo, el tenista decidió poner fin a su relación con Javier Piles, al que aquella separación le afectó sobremanera. Aunque después estuvo con Milos Raonic, Denis Shapovalov o Roberto Bautista, nunca volvió a tener el éxito que tuvo con el alicantino. Mientras que Ferrer comenzó a entrenar con José Francisco Altur, con el que duró un año, y desde 2015 hasta su retirada estuvo con Paco Fogués.
En definitiva, la ruptura de Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero ha dejado al mundo del tenis en shock, pero, como acabamos de ver, no ha sido la primera entre los más grandes, y no parece que sea la última, pues las miradas ya se centran en el posible último año de Darren Cahill y Jannik Sinner. Pero de ello, ya hablaremos el año que viene.

