No hay margen para despistarse ni un ápice en un torneo como Wimbledon 2025. Bien lo sabe Carlos Alcaraz, quien venía avisado del peligro de Jan-Lennard Struff y lo pudo comprobar en cuanto se relajó un ápice. Sin embargo, el margen para imponer su autoridad es tan alto que el español consiguió el triunfo por 6-1 3-6 6-3 6-4, metiéndose ya en octavos de final.
Conquistar la gloria requiere de transitar por caminos sinuosos, con obstáculos inesperados y no vencer solo a los rivales, sino a uno mismo. Carlos Alcaraz tiene sobrada experiencia en este peregrinaje, habiéndolo consumado ya en cinco ocasiones, y quiere la sexta en Wimbledon 2025. Quizá no esté jugando a su mejor nivel, sigue teniendo dudas con el servicio y sigue experimentando algunos altibajos, pero lo importante es que continúa en liza y ya en octavos de final tras haber vencido a Jan-Lennard Struff... y a sí mismo.
Un viejo conocido ante el que había sufrido mucho. Eso era Struff y la salida de Carlos a la cancha en el primer set estuvo acorde a esa idea. Concentrado, muy pulcro tácticamente y con firme determinación por no regalar nada, el español apabulló a Jan-Lennard, errático en sus ataques y desconcertado ante la falta de argumentos para incomodar a su contrincante. Las subias a la red no eran efectiva, con el servicio no lograba puntos gratis y Carlos volaba por la pista.
Todo indicaba que el festín continuaría en la segunda manga cuando el número 2 del mundo consiguió un break en el tercer juego, pero todo cambió en ese instante. Carlos aflojó su intensidad de piernas y de mente, encajó una rotura y se encontró con una mejoría abrupta del germano, que bordó el tenis durante un rato. Fue suficiente como para desarbolar por completo al murciano y hacerse de manera imprevista con el set, haciendo que el encuentro entrara en un escenario distinto al que parecía seguir.
- Alcaraz mantuvo la calma en todo momento y jugó muy serio y profesional
Las aguas volvieron a su cauce en un tercer parcial en el que Alcaraz recuperó su mejor versión. Volvió a ser ese tenista veloz de piernas, clarividente de mente, con una mezcla perfecta entre agresividad y consistencia... En definitiva, el Carlos de las grandes citas. Abrió ventaja en el marcador y fue capaz de mantenerla con seguridad hasta el final, sofocando los aires de rebelión del teutón.
Volvió la igualdad y la tensión en un cuarto set en el que Struff redobló su apuesta por sorprender, con mayor porcentaje de primeros servicios y una vocación ofensiva, casi kamikaze, que pudo haber desesperado al español. Pero no lo hizo. Mantuvo la calma y la fe en sí mismo Carlos Alcaraz, aguantando carros y carretas hasta obtener el merecido y ansiado premio del break en el noveno juego. Cerró el encuentro con maestría y ya está en octavos de final de Wimbledon 2025, donde se verá las caras con Andrey Rublev.

