Aryna Sabalenka parece sumida en una crisis después de su sorprendente derrota en el WTA 1000 Roma 2026 frente a una Sorana Cirstea que cuajó un excelente partido. El resultado final fue de 2-6 6-3 7-5 en favor de la experimentada jugadora rumana, que se retirará del tenis profesional al final de esta temporada.
Nada se puede dar por hecho en la vida, y menos aún en el tenis. Suele decirse que este deporte condensa todas las emociones que se pueden experimentar como seres humanos y pueden atestiguarlo de esta manera las dos protagonistas del gran partido de la jornada en el WTA 1000 Roma 2026. Pocos podían prever que Aryna Sabalenka se quedara fuera del torneo disputado en el Foro Itálico tan pronto, y a manos de una Sorana Cirstea que se retirará a final del presente curso.
Así fue la derrota de Sabalenka en Roma ante Cirstea
Las cosas parecían fluir por los cauces previstos durante el primer set. Por mucho que este no sea el torneo predilecto de la bielorrusa, Aryna golpeaba la pelota con decisión y era capaz de asumir la iniciativa ante una Cirstea desbordada por la velocidad de bola. Llegaba en buena dinámica la rumana, pero se vio anulada por completo, lo que le hizo asumir riesgos en la búsqueda de soluciones ante el vendaval que se le estaba viniendo encima.
Eso es lo que hizo en una segunda manga en la que emergieron con fuerza las virtudes que atesora la jugadora rumana. Incrementó su porcentaje de primeros saques, asumió riesgos desde el resto, jugó muchos tiros paralelos y subió la intensidad. Como si no estuviera preparada para una respuesta de ese calibre, Sabalenka fue perdiendo ritmo y confianza en un mar de errores no forzados y precipitación. La inteligencia táctica de su rival fue una losa muy pesada para una mujer incómoda en las condiciones lentas de esta pista y que fue perdiendo la paciencia.

Posiblemente el hecho de venir de lo sucedido en Madrid haya podido pesar en el fallo multiorgánico sufrido en el juego de la número 1 del mundo, visiblemente ofuscada consigo misma y sin la capacidad de encontrar ese ritmo de pelota que le permitiera ser agresiva teniendo margen de error. Siempre fue a remolque en el tercer parcial, donde Sorana se puso con ventaja de break arriba en dos ocasiones. Aryna luchaba contra una gran rival, pero también contra su mente y su cuerpo, teniendo que ser atendida de algunas molestias musculares en el tramo final.
Tiró de garra e intangibles de campeona para recuperar el break en el décimo juego, justo cuando la rumana sacaba para ganar el partido. Pero eso no sirvió para amedrenatar a Cirstea, que se lanzó a por todas en el siguiente juego, granjeándose un nuevo break y, con él, una nueva opción de sacar para ganar el partido. Esta vez sí, encontró primeros saques y pudo poner freno a los últimos estertores de resistencia de la número 1 del mundo.
Cerró el partido con brillantez Sorana Cirstea, demostrando que sus buenas sensaciones en lo que va de temporada no son algo esporádico fruto de jugar con menos presión al ser este su último año como profesional. Parece mentira pensar que la rumana pueda poner punto y final a su trayectoria justo en el mejor momento, erigiéndose esta victoria en una clara demostración de su poderío. La frustración de Aryna Sabalenka es solamente comparable a la desconfianza con la que aterrizará en Roland Garros, con la incertidumbre que ello supone de cara a sus aspiraciones de sumar un nuevo Grand Slam.

