Algo ha cambiado en la cabeza de Alexander Bublik. El kazajo posee un tenis que muy poca gente tiene hoy en día en el circuito masculino. Un saque infalible, una derecha agresiva y sobre todo un toque de virtuosismo, que es una mezcla de delicadeza y descaro, que le lleva a disponer de un catálogo de golpes al alcance, a veces, de los elegidos. Ahora parece demostrarlo al llegar a los cuartos de final de Roland Garros y tras conquistar el ATP Halle. Sin embargo, la teoría no siempre se aplicaba en la práctica por una mentalidad y una serie de actitudes que le habían alejado del lugar del que debería estar, teniendo en cuenta su calidad tenística, y lo fueron convirtiendo en un tenista de ‘highlights’ en el que muchas veces el personaje se comió a la persona.
Desde restar con el mango de la raqueta hasta tirar la raqueta en el aire para llegar a una dejada pasando por sus innumerables saques por debajo de la cintura (comúnmente conocido como 'saque de cuchara'), en definitiva, virtuosismo puro y duro. Sin embargo, este exceso de ‘magia’ le pasó factura en más de una ocasión. Lo fio todo al talento y se olvidó del trabajo para poder luchar por grandes títulos y todo esto derivó, en alguna ocasión, hacia actitudes poco profesionales, sobre todo cuando jugaba en tierra batida.
"Odio la tierra batida, ojalá no vuelva a pisarla en diez años. Odio jugar en esta superficie, no me encuentro cómodo jugando aquí porque mi juego no se adapta a este tipo de superficie. Espero que la gira de tierra acabe pronto y poder jugar en hierba", aseguraba el kazajo hace tres años, cuando mostraba un tenis y una actitud completamente diferentes a cuando competía en pista dura o hierba. De hecho, sus cinco títulos han llegado en esta dos superficies (dos en césped y tres en cemento).
Algo cambió en el Challenger de Turín
Pero algo cambió en este 2025, concretamente en el mes de mayo, cuando viajaba a Turín a jugar un Challenger después de caer en la segunda ronda del Masters 1000 de Roma. Nadie tenía muchas esperanzas puestas en un Bublik que hasta el momento estaba teniendo una temporada algo irregular. Pero se hizo con el título y de ahí viajó a Roland Garros con una confianza que nunca antes había tenido. Llegó a París y, sin hacer mucho ruido, fue pasando rondas hasta que se convirtió en la sorpresa del cuadro masculino cuando venció en dieciseisavos a Alex de Miñaur y en octavos a Jack Draper. Cayó ante Jannik Sinner en los cuartos, pero la imagen mostrada le hizo salir más reforzado que nunca.
"Quizás este sea el primer año en el que no me he quejado por jugar en tierra batida", aseguró tras su nivel mostrado en arcilla. Lo visto en París no fue un mero espejismo. Lo que consiguió en Roland Garros fue la demostración de que una buena mentalidad unido a un gran tenis pueden convertir a Bublik en un jugador a tener en cuenta. Pasó de la pasividad y el show a centrarse dentro de la pista, potenciando sus mejores golpes (saque y derecha) y jugando un tenis mucho más táctico y ordenado.
Este Bublik se repitió esta semana en Halle cuando se hacía con el título en Alemania tras tomarse la revancha en cuartos ante Sinner y vencer en la final por primera en su carrera a Daniil Medvedev. Con este éxito, el de Kazajistán subió al número 30 del ranking ATP y será cabeza de serie en Wimbledon. Un aspecto muy a tener en cuenta que el propio Medvedev comentó en la entrega de trofeos: "Por favor, cae del lado de Carlos o Jannik en el cuadro principal de Wimbledon". Aunque el ruso lo dijo entre risas, es un hecho que el tenista de 27 años será uno de los rivales a evitar en Londres.
Con un tenis que se adapta a la perfección a la rapidez y exigencia técnica que requiere la hierba, Bublik será un quebradero de cabeza para sus rivales. No solo por su calidad tenística y sus golpes llenos de magia que acostumbra a mostrar, sino por su nueva mentalidad que le hace centrarse en lo verdaderamente importante: jugar al tenis. Habrá que ver si se verá esta gran versión del kazajo en la catedral del tenis o, por el contrario, el show y su arrogancia vuelven a eclipsar su talento. Los aficionados de este deporte suspiran para que sea la primera opción.

