Alexander Bublik ha emergido como una de las grandes historias de un Roland Garros 2025 que entra en su recta final. En esa recta final, el kazajo (primer jugador que representa a este país que llega a los cuartos de final de un Slam masculino, por cierto) se ha autoinvitado a un baile donde entran en acción las mejores raquetas del circuito, todas situadas dentro del top-20: él, con una filosofía y un acercamiento al tenis muy peculiar, ha reclamado su lugar a base de inolvidables victorias.
La último tuvo lugar ante un Jack Draper atónito ante el festival de golpes imposibles que Alexander firmó: misiles de segundo saque y derecha, grandes voleas y, como joya de la corona, un repertorio de dejadas que le robaron el físico y alma a partes iguales. La recompensa no puede ser mayor, y nos dejó al Bublik más reflexivo en una rueda de prensa inolvidable, con reflexiones veraces de una manera de vivir el tenis completamente diferente a la mayoría, una especie de reivindicación de un camino al éxito que no todos deciden tomar.
- Un análisis concienzudo de su victoria ante Draper y las emociones que vive dentro de una pista de tenis en un duelo como este
"No sé cuál fue la clave, sinceramente. Lo dejé todo ahí fuera. Tengo ciertas habilidades para jugar al tenis, y todas funcionaron maravillosamente. Es, al 100%, uno de los mejores días de mi vida y uno de los mejores partidos que haya jugado nunca. Así de simple. Hay un número de partidos que he jugado en mi vida, por ejemplo, el título de Halle que gané, el Roland Garros en dobles que no gané, y el partido de hoy, en el que he sentido que solamente tenía una oportunidad. Si me hubiese roto (Draper, en el último juego), 7-5 y 6-2 máximo para mí. Ni hubiese intentado luchar.
Así que me dije: tienes esta oportunidad, da lo mejor de ti mismo. Si no funciona, estoy fuera. Hay ciertos momentos en los que creo de verdad que solo tienes una oportunidad. En ese sentido, no tenía otra cosa que hacer. Tenía que ganar. Di el máximo y funcionó, pero como digo, si no hubiese funcionado, el partido hubiese acabado. Así afronto partidos como este, y por eso hoy jugué al máximo y jugué con mucho riesgo, porque esa era mi única oportunidad".
- Ha ganado más partidos en tierra batida este año que en los últimos tres combinados: ¿a qué se debe esto?
"Quizás este sea el primer año en el que no me he quejado por jugar en tierra batida, ya que no tengo demasiadas opciones, estaba perdiendo muchos puestos en el ranking. Supongo que esa es la clave, sí".
- Un jugador peculiar, diferente al resto, que no va a sacrificarlo todo por el tenis: ¿una victoria como ésta le reivindica o le da más hambre para conseguir más momentos como este?
"Lo bueno acerca de lo que me preguntas es que mencionas lo que 'puedo' lograr. ¿Voy a arriesgar mi vida y mi salud por un 'puedo'? ¿Quizás? No. Voy a seguir mi camino. Voy a seguir trabajando, porque chicos, entreno. No os preocupéis, no entreno media hora al día, hago el mínimo exacto y a la vez mi máximo exacto para seguir siendo el jugador que soy, para poder estar aquí, y voy a seguir por este camino, porque creo que priorizo el tenis y la vida de la misma forma.
Para mí, esta es una relación 50/50. No es que el tenis ocupe el 90% y yo esté a gusto con eso. Si no puedo caminar cuando tenga 40 años, está bien... no, para mí eso no está bien. Lo importante para mí es encontrar el equilibrio. Es hacer lo que necesito hacer para poder competir en la élite de este deporte, algo que he logrado en los últimos seis o siete años. ¿Arriesgaré mi salud por eso? No".
- Una reflexión sobre los aplausos que recibe el "trabajar duro" y su manera de hacer las cosas
"No puedes esquivar el trabajo duro. No me malinterpretéis. Trabajo muy duro, pero a mi manera, por así decirlo. Hago lo que soy capaz de hacer con mi cuerpo, pero no voy a llevar al límite una lesión de rodilla para tener una posibilidad de ganar un partido. El trabajo duro siempre está ahí, no se puede llegar aquí sin eso. Como he dicho, sin embargo, yo priorizo mi salud y mi estilo de vida, porque tengo una familia y soy padre, y tengo que hacer mis tareas de padre. El equilibrio es el 50/50. A veces no funciona; otras sí, funcionó maravillosamente cuando fui top-20.
Pero sí, eso no quita que el trabajo duro sea vital. Necesitas echar horas y horas y, para ciertos jugadores, para sacar como yo saco, quizás necesitas 100,000 horas, mientras que para otros solo necesitan 20. Esa es la principal diferencia, qué habilidades pueden brillar en tu arsenal para, digamos, ser top-50. El top-50 es una buena vara. ¿Cómo puedes llegar ahí? ¿Qué tienes que hacer para lograrlo? Eso es lo importante".
- Sobre afrontar los partidos sin "quemarse", como él intenta hacer, y si victorias como esta muestran a la gente un camino alternativo para tener éxito
"Incluso yo me 'quemo' mentalmente. Lo más importante, como he dicho, es encontrar tu propio equilibrio. Si estás dispuesto a arriesgar tu cuerpo y ganar un Grand Slam, si eres capaz de hacerlo, hazlo. Es tu salud. Son decisiones que tomamos cada día, y esas decisiones te llevan a un lugar. Cada persona debe decidir por sí misma. Cada deportista debe decidir si los sacrificios que hace para tener una quimérica oportunidad de, por ejemplo, si hablamos de los chicos más jóvenes, ser como nosotros... ¿merece la pena? Pues ve a por ello. Pero no te quejes si no es posible, porque hay muchas cosas más allá del trabajo duro para ser top-50 o top-100. Esa es mi mentalidad, pero para cada persona es diferente".

