La vuelta de Jack Draper al circuito ATP no ilusionaba demasiado a la gran mayoría del público. Los motivos eran múltiples: el británico ya había estado plagado de recaídas en su regreso a la competición a principios de temporada, había sido incapaz de encadenar varias victorias seguidas en los torneos en los que apareció y muchos apuntaban a que regresar en césped se debía más al deseo de jugar en casa y en una superficie 'fetiche' que a las necesidades verdaderas de su cuerpo.
Sin embargo, la vuelta del inglés a la competición está siendo un éxito rotundo. Hay varios factores que así lo atestiguan: ya pisa las semifinales del ATP Eastbourne 2026, no ha perdido ni un solo set en sus tres partidos (con victorias en sets corridos ante Marcos Giron, Jack Pinnington Jones y Gabriel Diallo), está mostrando un tenis completo y sin miedo de hacer esfuerzos muy explosivos (caminando hacia delante y buscando la red, yendo al máximo en situaciones de contraataque)... y, por supuesto, no parece haber rastro de molestias ni problemas físicos en su cuerpo.
¿Hasta dónde puede llegar Jack Draper en Wimbledon? ¿Es el tapado?
Draper necesita estos puntos como agua de mayo: su caída en el ranking le ha acabado mandando más allá del top-100. Hace no mucho, el británico ocupaba un lugar de privilegio en el top-10, parecía destinado a formar parte de la segunda línea que pelease grandes títulos junto a Carlos Alcaraz o Jannik Sinner... pero la ilusión se rompió muy pronto, al ritmo que su cuerpo, su kriptonita histórica, comenzaba a manifestar dolencias.
No slowing down 🔥
— Tennis TV (@TennisTV) June 25, 2026
Draper reaches the final four in Eastbourne with a 6-1 6-4 victory over Diallo!#LexusEastbourneOpen pic.twitter.com/eCdUh4NjEL
Primero fue el codo, lo que le llevó a cambiar su mecánica de servicio, tirando más de la fuerza de su pie de apoyo para tratar de mitigar el dolor en ese codo. ¿Qué sucedió? Que fue su rodilla, ante el aumento de intensidad en estas cargas, la que dijo basta. Ahora, Draper vuelve a su mecánica original, un cambio recomendado y aprobado por Andy Murray, presencia fundamental para que Jack haya regresado con renovada confianza.
Eso sí, hay otro nombre del que se ha hablado muy poco que también está de vuelta en el box de Jack. Se trata de James Trotman, su entrenador de toda la vida, quien le llevó a las semifinales del US Open 2024 y supervisó su vertiginoso ascenso hacia la élite. Trotman fue uno de los damnificados en la revolución en el equipo de Draper; después de que el experimento de Jamie Delgado saliese mal, le hemos visto de vuelta en los banquillos, acompañando a su expupilo y formando un tándem muy interesante junto a la leyenda de Dunblane.

Ahora, el gran desafío para Jack, llegue más o menos lejos en Eastbourne, es mantener una regularidad y consistencia total... si su cuerpo se lo permite. Manejar las cargas, tapar dolores menores pero atajar si es necesario complicaciones importantes, buscar un estilo más eficiente y tratar de acortar puntos y esfuerzo con un saque renovado: las máximas están claras, y la hierba es un gran punto de partida para ponerlas en práctica. De momento, la sensación es que Draper ha vuelto más fuerte que nunca... aunque quizás sea pronto para señalarle como tapado o nombre a seguir en un Wimbledon 2026 donde los cinco sets pueden ser un desafío demasiado temprano para él. Habrá que seguirle muy de cerca.

