Dejarse un set en el camino no siempre es síntoma de problemas y un ejemplo claro es el duelo en el que Carlos Alcaraz consiguió el triunfo ante Fabian Marozsan. El resultado final fue de 6-1 4-6 6-1 6-2 a favor del español, que dio una muestra perfecta de profesionalidad y madurez para seguir avanzando en Roland Garros 2025.
Haber perdido ante un jugador contra el que toca enfrentarse genera siempre un poso de inquietud. Eso es lo que tuvo que hacer Carlos Alcaraz, habiendo sufrido hace dos años en sus propias carnes el enorme potencial que atesora Fabian Maroszan, un jugador con todos los ingredientes para ser calificado como matagigantes. El murciano tiene una determinación máxima por triunfar en Roland Garros 2025 y así lo demostró de principio a fin en su duelo con el magiar.
Inicio arrollador el que firmó el número 2 del mundo frente a un Marozsan que parecía completamente desorientado ante la velocidad de bola y precisión de su rival. El hecho de que la cubierta retráctil estuviera desplegada cambió algo las condiciones y benefició ese tacto único que tiene Carlos en situaciones así. Fue una oda al tenis el primer set por parte del español, que conectó 11 golpes ganadores y no dio tregua a su contrincante, errático de fondo de pista y sin encontrar soluciones al servicio.
- Alcaraz terminó el partido con 41 golpes ganadores y 25 errores no forzados
Todo cambió de forma radical en una segunda manga en la que se disfrutó de los mejores instantes de tenis en todo el partido. Redobló sus esfuerzos Marozsan, sacó toda su artillería e hizo inteligentes cambios de ritmo con atinadas dejadas. Su porcentaje de primer saque subió y eso le permitió adquirir la iniciativa y no soltar a su presa, amparándose en una agresividad controlada difícil de sostener para cualquiera. Aguantó el tipo como pudo Carlos, manteniéndose a rebufo y viendo cómo sus intentos por recuperar terreno eran neutralizados por la inspiración máxima de su contrincante.
El reto estaba lanzado. ¿Aguantaría ese nivel de juego Marozsan mucho rato más? Lo que diferencia a los mejores del mundo de tenistas como el húngaro es esa habilidad para mantener su máximo nivel en el tiempo, y en el tercer parcial pudo comprobarse por qué un jugador con tantos recursos como Fabian, no está en el top-30. Se desinfló por completo ante la consistencia mental de un Alcaraz que no perdió el foco en ningún momento y tuvo una actitud majestuosa.
Buscó recuperar su versión estelar en el cuarto set el bueno de Fabian Marozsan, pero se topó con una muralla infranqueable que no le dejaba entrar en ebullición. Carlos Alcaraz cerró el partido por todo lo alto, firmó puntos antológicos y dejarse un set no es señal de debilidad alguna, ya que fue mérito de su rival y no demérito por su parte. Lo que sí es más que alabable es su capacidad de mantener la concentración y terminar el partido con muy buenas sensaciones. El sueño del murciano en Roland Garros 2025 continúa.

