Alexander Zverev vuelve a estar en boca de todos en las últimas horas después de levantar en Roma su sexto título de Masters 1000, una alegría como hacía tiempo que no se llevaba a la boca. Tanto alboroto alrededor del alemán hace olvidar por momentos que Sascha es diabético desde niño, una condición que nunca le impidió ser un referente en el deporte. Lo que algunos se preguntan es por qué el de Hamburgo tardó tanto tiempo en hacer pública su enfermedad. ¿Qué le llevó a confesarse ante la prensa?
La respuesta la da Mischa Zverev, su hermano mayor, en una entrevista reciente con Tennis Magazin. En realidad no cuenta por qué lo acabó contando en el verano de 2022, pero sí revela cuáles fueron los motivos que le llevaron a ocultarlo hasta cumplir los 25 años. Pero antes, merece la pena escuchar el relato de un hermano que vivió en primera persona toda la problemática que se vivió en su casa desde el día que descubrieron qué significaba ser diabético.
“Fue el día de la boda de mis padres, en noviembre de 2001. Yo estaba en la escuela, hasta que por la noche me contaron la historia. Lo llevaron al médico y allí Sascha se desmayó de repente, así que lo llevaron al hospital. Después llegaría el diagnóstico: el azúcar en sangre es muy alto, esto significa diabetes. En ese momento yo tenía 14 años, así que no era consciente de lo que significaba, pero por la reacción de mis padres supe que era algo malo, estaban devastados”, recuerda el veterano de 36 años acerca de los orígenes del problema.
“En ese momento la diabetes era más complicada, no había sensores ni el conocimiento que tenemos ahora. Por eso en aquel momento le dijeron que era imposible dedicarse al deporte profesional, que tendría que conformarse con tener una vida normal. Fue un golpe duro para todos pero, gracias a Dios, era relativamente joven y lo suficientemente ingenuo como para decir: ‘Haré todo lo que pueda’. Hubo que prestar mucha atención a su nutrición, aunque de alguna manera siempre supe que podría hacerlo. Siempre le dije a mi madre: ‘Las personas especiales tienen tareas especiales en la vida’. Sascha recibió una tarea especial”, asegura Mischa, quien llegó a ser #25 del mundo y campeón en Eastbourne hace seis temporadas.
Evidentemente, toda la familia se volcó con el pequeño de la familia, buscando tratar con la mayor naturalidad una adversidad desconocida hasta el momento. “Siempre lo traté con normalidad, me olvidé de la enfermedad, algo que fue bueno para él. Hemos tratado siempre de vivirlo con calma, empezando pronto a viajar a los torneos, desde que era un niño. Realmente llevábamos una vida normal, con mucho deporte, las mayores restricciones llegaban en las fiestas de cumpleaños, cuando llegaba el pastel y su azúcar era demasiado alto. Por lo demás fue todo normal, nos divertimos mucho juntos en esa época, aunque siempre fuimos con mucho cuidado para que la enfermedad no controlara nuestras vidas, esa fue mi actitud desde el principio”, apunta el hombre que estuvo en activo desde 2005 hasta 2023.
NUNCA UNA EXCUSA
Lo que en principio podía ser un enemigo directo para Alexander, terminó haciéndole más fuerte mentalmente, más duro que las piedras. “Él sabía que podía hacerlo, que era factible. Viví con él cada día, sabía cómo era Sascha, tanto en casa como en la pista. No es que estuviera acostado en la cama sin poder moverse, o herido, o sin fuerza. Él puede llevar una vida normal, solo tiene que tener cuidado cuando come algo. Desafortunadamente, de vez en cuando debía ponerse alguna inyección, pero esto formaba parte de la vida cotidiana. Lo que no le gusta es la compasión, por eso hasta muy adelante nunca mencionó nada de la diabetes, para que no sonara a excusa, aunque a veces lo fuera”, refuerza Mischa, quien expresa de inmediato cuáles eran los planes de su hermano para hacer pública su enfermedad.
“Tenía que crecer lo suficiente para estar dispuesto a hablar de ello en público. Quería demostrar a la gente con diabetes que podía ser el mejor tenista del mundo, ganar un Grand Slam y convertirse en Nº1”, manifiesta el mayor de los Zverev. “Ese era su objetivo, lograr todo y luego salir y contarlo. No quería que la gente lo viera como una justificación o una excusa para que no haya podido hacer todo esto. Ahora todo ha cambiado, está tratando de ayudar a otras personas y eso es lo más importante. Es muy bonito intentar salvar vidas, especialmente en países en desarrollo, donde no hay suficientes medicamentos”.
De momento el alemán no ha conseguido ninguno de sus dos grandes objetivos, pero hace tiempo que camina siendo un referente en este tema, creando incluso una Fundación para ayudar a aquellos que sufren lo mismo que le tocó sufrir a él. “Todo esto le hizo más fuerte, especialmente en lo que respecta a la motivación y la voluntad que muestra sobre la pista, ya sea entrenando o compitiendo. La enfermedad le ha hecho aún más fuerte como persona, le ayudó a protegerse de otras opiniones. No es fácil crecer en esta sociedad de redes sociales, donde todos intentan darte consejos inteligentes, pero con la diabetes es todo más complicado. Ahora es tan fuerte que sabe perfectamente lo que es bueno para él”, concluye el mayor de los Zverev.

