Hace unos días, Holger Rune y Patrick Mouratoglou anunciaban su tercer reencuentro profesional como equipo. Una buena noticia para ambos, aunque el técnico francés guarda en su mente proyecto futuro que quizá nunca llegue a hacerse realidad.
Entrenar a Nick Kyrgios. Podría ser el título de un documental, o también podría ser el motivo para que más de uno terminara harto de la profesión. La cuestión es que si algo tiene Patrick Mouratoglou, además de experiencia y riqueza, es un espíritu desafiante que le lleva siempre a unir su camino a proyectos colosales, sobre todo si hablamos de potencial. En el caso del australiano, por encima de todo ese potencial, estaríamos ante uno de los retos más complicados que puede ofrecer ahora mismo el circuito. Y ya no hablamos solo de su actitud, hablamos de una persona que lleva recorriendo en solitario toda su carrera, sin la necesidad de un coach.
“Creo que sería uno de los jugadores más emocionantes a los que entrenar”, comentó el entrenador francés acerca del tenista de Canberra, desvelando en Tennis Majors un sueño que todavía le queda por cumplir de car al futuro. ¿Cuál es el problema? Que para un jugador tenga un entrenador, antes tiene que quererlo. No puedes trabajar con un jugador que no quiere contar con un entrenador a su lado, así que esta será una decisión que él deba tomar algún día, o tal vez no la tome nunca, ya veremos”, añade Mouratoglou, quien seguro tanteó esa posibilidad en los últimos tiempos, aunque de momento no ha nacido la persona que convenza a Nick para que acepte la ayuda de un profesional.
EL TIEMPO EN CONTRA
Al final, entre las negativas de Kyrgios y las lesiones que le han mantenido fuera del circuito durante más de un año, el australiano parece ahora mismo más cerca de la retirada definitiva que de cualquier otro plan. Por eso el francés no ha perdido el tiempo, aunque ganar la batalla con Holger Rune le esté llevando unos cuantos asaltos. Por delante le queda una larga lista de lecciones que enseñar al joven danés, aunque en su mente siempre estará ese oscuro objeto de deseo de cabalgar junto al potro más desbocado del establo. Una misión tan imposible que ni el mismísimo Tom Cruise estaría preparado para abordar.
“Nick es increíble, tiene un potencial ilimitado, tiene tantas cosas y puede llegar a ser tan complicado que es normal que resulte uno de los proyectos más complejos”, reconoce el galo, quien ha tenido el privilegio de huir las trayectorias de Serena Williams, Simona Halep, Stefanos Tsitsipas o Coco Gauff entre muchos otros. “Hay veces que le escucho decir ciertas cosas y ni siquiera estoy seguro de que se entienda a sí mismo, pero después de tanto tiempo viendo sus reacciones creo que poco a poco lo voy entendiendo. Seguro que no soy el único al que le pasa, pero es algo que puedo sentir. De verdad pienso que hay muchas cosas interesantes que podría trabajar con Nick, muchos aspectos que poner en práctica, cosas que podrían llevarle a ganar un Grand Slam o más”, concluye.

