El circuito de dobles, una modalidad invisible para el aficionado

La modalidad por parejas pierde aficionados temporada tras temporada y no se encuentran soluciones para que vuelva a atraer las miradas del mundo del tenis. 

Juan Sánchez | 30 Jan 2024 | 22.15
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El circuito de dobles no cuenta prácticamente con seguidores. Foto: Getty
El circuito de dobles no cuenta prácticamente con seguidores. Foto: Getty

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El circuito de dobles no tiene nada que ver con el individuales, eso es algo que todos tenemos claro. Ni la preparación, ni los entrenamientos ni tampoco la competición, todo es diferente en cada modalidad, pero lo cierto es que a principios de siglo ambos circuitos contaban con reconocimento y buenas audiciencias, pero ahora el dobles es prácticamente invisible.

No interesa, es así de simple. Ahora mismo prácticamente ningún aficionado sigue el dobles y basta con darse un paseo por cualquier torneo del mundo y preguntar a los espectadores qué partidos de tenis tienen ganas de ver en la jornada. Sería realmente extraño escuchar a alguien mencionando un encuentro de dobles, de hecho, la mayoría ni siquiera saben que también se está jugando el cuadro de dobles o quienes son los doblistas. El circuito está en caída libre tanto en el femenino como en el masculino, no hay parejas conocidas, no hay rivalidades y no llama la atención.

La última prueba de que las cosas no van bien para el dobles la ha presentado Craig Tiley, director del Open de Australia, en Tennis Majors, donde ha confesado que las audiencias de las finales han bajado drásticamente: "Es posible que hayamos perdido el rumbo y no estemos siendo sinceros. Tenemos que hacer las cosas bien", explica un hombre que cree que faltan "rivalidades que signifiquen algo" como para atraer a los jóvenes a ver un partido de esta modalidad que está cayendo en el olvido.

Ni siquiera historias como la de Rohan Boppana o la de Su-Wei Hsieh que con edades súper avanzadas han logrado hacerse con el Open de Australia sirven para enganchar al espectador. De hecho, para muchos esto es una muestra del bajo nivel de la modalidad, pues no se explican como con 43 años el indio y 38 la taiwanesa dominan con puño de hierro el circuito cuando en individuales no serían capaces ni de pasar la fase previa. En cierto modo tienen razón, pero como dijo Marcelo Melo -ex número 1 de dobles- hace unos años "es otro arte".

La realidad es que comparar modalidades es un error, nada puede superar finales al mejor de cinco sets como la de Djokovic-Alcaraz en Wimbledon o el Sinner-Medvedev en Australia, ni tampoco se puede competir con el interesante Big 4 que se está formando en la WTA con Swiatek, Sabalenka, Gauff y Rybakina. Sin embargo, se puede disfrutar de un formato que es mucho más rápido de consumir y en el que sigue vivo el arte del saque y volea que tanto gusta a los puristas del tenis.

UN TENIS DIFERENTE

Tampoco se puede debatir en que el nivel de los jugadores de individuales es mucho más alto que el de los doblistas, pues es un hecho que si jugasen un partido de singles serían pasados por encima (como ha sucedido en alguna ocasión) mientras que en el juego por parejas los choques son siempre más igualados. En cambio, este circuito nos ha hecho enamorarnos de los hermanos Bryan (el mejor ranking de individuales lo logró Bob con el 121) o ha convertido en toda una leyenda a Martina Hingis, que también fue muy buena en solitario y conquistó cinco majors, pero que no sería todo lo que es a día de hoy sin el dobles.

También hay casos actuales como el de Coco Gauff, a la que el doble le dio la confianza tras convertirse en la número 1 del mundo, ya que creció en muchos aspectos gracias a compaginar las dos modalidades. En el masculino se ve menos, pero Tsitsipas o Hurkacz perfeccionaron su volea por jugar muchos de estos partidos o Sinner, quien levantó la Copa Davis con Italia por su buen desempeño junto a Sonego.

Todo esto hace que el dobles merezca más atención y reconocimiento, ya que además es una salida muy buena para esos jugadores que aman el tenis y tienen muy buen nivel, pero no son capaces de alcanzar posiciones privilegidas en individuales, recordemos que solo llegan 100 mientras que en el fútbol llegan miles. Por tanto, es trabajo de todos cuidar un circuito que puede ser interesante pero que ATP y WTA deberían promocionar mucho más dándoles mejores pistas en los torneos y mayor cobertura televisiva.

Quizás también sería interesante tratar de convencer a los grandes jugadores de inscribirse de vez en cuando, como sucede en Indian Wells. No es fácil porque hay demasiados partidos, pero está claro que no es bueno para el tenis que los doblistas jueguen prácticamente siempre con las gradas vacías, a horas malísimas y que todo sean trabas para seguirlo. El dobles es una bonita parte del tenis e historias como la de Bopanna en este Open de Australia lo convierten en un deporte especial.